Cuando podamos volver a Budapest, no iremos a Budapest

A menos de una hora de Budapest nos esperan sorpresas como Esztergom. Foto: Gábor Bejó | Pixabay.

Cuando podamos volver a Budapest, no iremos a Budapest

Hay que salir de la capital de Hungría para descubrir un anillo de pueblos con villas históricas, grandes palacios y rincones gourmet

Mar Nuevo

Madrid

28/04/2020 - 14:53h

Todos los caminos llevan a Budapest. Si es que alguna vez perdió su encanto, lo cierto es que el Mejor Destino Europeo 2019 según la organización European Best Destinations es más apetecible que nunca y está muy arriba en la lista de deseos poscoronavirus. Pero, cuando por fin volvamos, no nos quedaremos en su deslumbrante historia o arquitectura, ni siquiera el barrio judío o en el distrito VIII. Miraremos más allá, al Gran Budapest.

El Parlamento, el Castillo de Buda, la Basílica de San Esteban o la Ópera de Budapest son algunos de sus clásicos, que siempre merecen la visita. Otros como el Museo de Bellas Artes ofrece una nueva cara tras una ambiciosa reforma.

Castillos medievales, residencias imperiales, impresionantes bodegas y hasta un estudio cinematográfico donde se han rodado grandes escenas de Hollywood acompañan al Danubio en su más hermoso trayecto

Y, mientras, la gastronomía vive un auténtico boom culinario, con propuestas que van desde los restaurantes con estrella Michelin (ya hay seis en la ciudad) a mercados como el de la calle Hold o el Gran Mercado Central. Por no hablar de aguas termales o los vibrantes ruin bars.

Foto Turismo de Hungría

¡Qué ganas de volver a Budapest! Foto: Turismo de Hungría.

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El glamour del Gran Budapest

El glamour, sin embargo, empieza más allá de los límites de la ciudad. Castillos medievales, residencias imperiales, impresionantes bodegas y hasta un estudio cinematográfico donde se han rodado grandes escenas de Hollywood integran un paisaje que acompaña al Danubio en su más hermoso trayecto.

Szentendre es la primera parada. Músicos y retratistas nos reciben entre sus calles estrechas en nuestro camino a Skanzen, el museo etnográfico, mientras aprovechamos para comprar su famoso mazapán, que cuenta en la ciudad con su propio museo.

Muy cerca, Kisoroszi es uno de los rincones favoritos de los ciudadanos de Budapest (aquincenses es su gentilicio) para desconectar en plena naturaleza.

Szentendre. Foto: Irén Nemess | Pixabay.

Szentendre. Foto: Irén Nemess | Pixabay.

A 28 km de la capital encontramos Etyek, una zona de viñedos y bodegas especialmente recomendable para descubrir el vino y la gastronomía mas auténticos. Mientras probamos las elaboraciones de las diferentes bodegas de en Gasztrosétány (vía gastronómica) podemos (o, más bien, debemos) entrar también en alguna quesería y hasta talleres donde se elabora chocolate artesano.

Al más puro estilo Hollywood

También en la zona nos sorprenden los estudios Korda, escenario de sonados rodajes de cine, entre ellos Marte, protagonizada por Matt Damon. Visitaremos, por ejemplo, el set Nueva York, creado para la película Hellboy 2, o el set renacentista construido para la serie televisiva Los Borgia de Neil Jordan.

Dirigiéndonos al sur de Etyek nos topamos con Martonvásár, lo más parecido a entrar de repente en Inglaterra gracias al castillo de Brunswick, de estilo Tudor, con su jardín inglés en forma de arboreto.

Martonvásár. Foto Krisztina Papp Pixabay

Martonvásár. Foto: Krisztina Papp | Pixabay.

También cuenta con un museo en honor al huésped más famoso del castillo: Beethoven.

La basílica más grande de Hungría

Y, si hablamos de vistas y de castillos hay que tener en cuenta también el de Visegrád, que en tiempos fue hogar de la corte real. Encaramado en un alto, es además una atalaya perfecta para observar la impresionante vista del recodo del Danubio.

En Esztergom, a unos 50 km de Budapest, vivió, desde la fundación del Reino de Hungría, entre los años 1000 y 1919, el arzobispo de Esztergom, el más alto jerarca de la Iglesia católica en el país, de ahí su protagonismo en la historia nacional.

Esztergom. Foto: Peter Tóth | Pixabay.

Esztergom. Foto: Peter Tóth | Pixabay.

Su basílica sigue siendo el edificio religioso más grande de Hungría. Se puede subir a su cúpula para obtener increíbles vistas o pasear entre su impresionante colección de reliquias y objetos religiosos.

El castillo de Gödöllő

Si todos los húngaros van, aunque sea una vez en la vida, al castillo de Gödöllő o de Grassalkovich por algo será. A unos 30 km de la capital, en el condado de Pest, es famoso por ser el favorito de la reina Isabel de Hungría (Sissi), pero además es uno de los monumentos más importantes (y también más grandes) de la arquitectura palaciega húngara.

Construido entre 1733 y 1760, el majestuoso edificio con forma de U y rodeado de vastísimos jardines, fue un regalo del Reino de Hungría al emperador de Austria, rey de Hungría y rey de Bohemia, Francisco José I y a su esposa, la emperatriz Sissi.

castillo de Gödöllő. Foto: Irén Nemess | Pixabay.

Castillo de Gödöllő. Foto: Irén Nemess | Pixabay.

Aun hoy se puede llegar en una vieja locomotora de vapor directamente desde Budapest y parar en la misma estación en que el matrimonio real tomaba el tren.

Además del castillo en la ciudad hay que visitar un museo local, con una exposición interactiva sobre su historia, y el conjunto de obras creadas por la colonia de artistas de Gödöllő, uno de los grupos más relevantes del movimiento secesionista húngaro.

Muy cerca, en la localidad de Hatvan, otra mansión Grassalkovich alberga hoy un museo de caza, además de una reserva de fauna salvaje y un zoo.

El museo Hatvany Lajos cuenta con una selección de obras de artistas vanguardistas húngaros así como una pequeña fábrica de cerveza.