Cuatro gemas culturales para descubrir en Andorra

El Museo Carmen Thyssen, la nueva meca del arte moderno en Andorra. Foto: JP Chuet

Cuatro gemas culturales para descubrir en Andorra

Iglesias románicas con mapping, casas históricas, museos de arte y esculturas que pueblan calles y valles. En Andorra se descubre cultura en cada rincón

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

02/03/2020 - 17:57h

Es sorprendente como un país tan pequeño como Andorra, de menos de 470 km2, tenga tanta vida cultural, con un cuidado por su patrimonio que se traduce en la presencia de 21 museos y numerosas esculturas de arte contemporáneo.

El arte románico tuvo en Andorra a un campo fértil en la creación de templos y esculturas, que miran al siglo XXI con las nuevas tecnologías que presenta el Espai Columba.

El salomónico trato de coprincipado entre el Arzobispado de Urgell y el Condado de Foix, luego asumido por la república francesa, logró que Andorra sea un estado soberano con sus fronteras inalteradas desde el siglo XIII. Su evolución hasta la moderna constitución se puede rastrear en la Casa de la Vall, sede de uno de los parlamentos más antiguos de Europa.

Y más allá de otros museos como el de tabaco, el del automóvil o las casas de Areny-Plandolit o la Rull, hay un centro para los amantes del arte moderno que no se puede dejar de lado como es el Museo Carmen Thyssen, cuya colección cambia año a año.

El románico en el siglo XXI

Muchos valiosos frescos que decoraban las paredes de las iglesias románicas han sido extraídos y vendidos, otros se arruinaron con el paso de los siglos o con desafortunadas restauraciones.

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Hace pocos meses en Andorra abrió el Espai Columba, que une el pasado con el presente por medio de novedosas tecnologías audiovisuales.

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El Espai Columba presenta el legado románico de la iglesia de Santa Coloma. Foto: JP Chuet

Las pinturas del ábside de la iglesia de Santa Coloma, de la segunda mitad del siglo XII, habían sido quitadas con la técnica del strappo, y fueron vendidas a un banquero alemán que fue perseguido por el nazismo.

 

Tras haber recuperado la pista de las obras el gobierno andorrano las recuperó y hace menos de un año creó un complejo donde se pueden contemplar en una reproducción de ábside original. Pero no es todo: también se enseña cómo los maestros lombardos lograban que la rústica pared de piedra se convierta en un lienzo, y de que manera combinaban minerales de colores para fabricar tinturas.

A un lado, una pantalla gigante permite explorar a vuelo de pájaro las ocho iglesias románicas más importantes del territorio, que también se pueden visitar.

Por medio de la técnica del mapping es posible ver cómo se habían pintado y cuál era la estética origina de los frescos románicos de Santa Coloma

Pero lo más impactante está del otro lado de la calle. Dentro del templo de Santa Coloma, el único con campanario circular, se realiza una fascinante proyección por la técnica del mapping, en que las paredes blancas o con pequeños restos de frescos recuperan sus colores y las figuras de Cristo, la Virgen María, los santos y las representaciones de los evangelistas que las decoraron por ocho siglos.

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Con las técnicas del mapping es posible ver cómo eran los frescos de Santa Coloma. Foto: JP Chuet

No hace falta ser religioso para visitarlo: es la mejor manera para conocer a este arte que brilló en los Pirineos entre los siglos XI y parte del XIII.

El parlamento más antiguo

Entre centros comerciales y edificios modernos en Andorra la Vella hay una casa de piedra de tres plantas construida en 1580. Es la Casa de la Vall, la antigua sede del parlamento andorra, que tiene sus orígenes en la organización Consell de la Terra, de 1419; y que se considera como uno de los parlamento más longevos de Europa.

Desde principios del siglo XVIII, esta casa que pertenecía a la familia Busquets usada para las reuniones del Consell General, su órgano legislativo con representantes de las siete parroquias, como se divide el territorio andorrano.

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El lugar todavía se usa para asunciones y actos protocolarios, donde llaman la atención varios detalles. Uno es la capilla junto al salón de plenos, donde antiguamente los consejeros realizaban una oración antes de cada sesión.

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La Casa de la Vall, antigua sede del poder legislativo de Andorra. Foto: JP Chuet

A un lado se encuentra una puerta con siete cerraduras, una por cada parroquia, que perteneció al armario donde se guardaban los documentos oficiales. De esa manera, el Consell se aseguraba el equilibrio democrático en las decisiones y la custodia del patrimonio.

Una habitación contigua es la cocina, con sus calderos en medio de una gigantesca chimenea, cuyo fogón daba calor a las habitaciones superiores donde dormían los consejeros en época de sesiones, fuera de la época de cosechas. Como cabe esperar, alrededor del fuego se sentaban para comer y negociar acuerdos del territorio.

Una puerta con siete cerraduras garantizaba la seguridad democrática de los documentos oficiales de Andorra

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Puerta con siete cerraduras, donde se guardaban los documentos oficiales de Andorra. Foto: JP Chuet 

A la derecha de la explanada de entrada a la Casa de la Vall se encuentra un moderno edificio, nueva sede del Consell, que es custodiada en silencio por siete hombres sentados en pilares, esculturas realizadas por Jaume Plensa, que por la noche cambian de color y dan un aire surrealista al valle.

Esculturas modernas

Como si fuera una gimcana de arte, es posible recorrer el escarpado territorio andorrano descubriendo varias obras de arte moderno.

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En las calles de Andorra se descubren numerosas esculturas de arte contemporáneo, como 'Nefer 2.0' de Jordi Díez. Foto: JP Chuet

Ya hemos visto a los Siete Poetas de Jaume Plensa, en la sede de Consell en Andorra la Vella, y un breve recorrido por su centro comercial y la vecina Escaldes-Engordany permite descubrir otras obras de arte, como La noblesse du temps, donde un reloj derretido creado por Salvador Dalí se encuentra sobre un puente que atraviesa el río Valira.

En las calles de Andorra la Vella o la vecina Escaldes-Engordany es posible descubrir numerosas esculturas de arte contemporáneo

No muy lejos se encuentra otra obra de Plensa, Overflow, la silueta de un hombre en cuclillas creado en letras de metal; un coche con rasgos de cráneo de simio que Miquel Barceló bautizó como Mobili; las cabezas siamesas de Doble imagen de Manolo Valdés, otra cabeza metálica, Nefer 2.0 de Jordi Díez o la fuente-escultura de La dama de gel de Philip Lavaill, entre muchas otras.

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Arcalís 91, escultura en el valle de la parroquia de Ordino. Foto: Turismo de Andorra

Si se pasa con el coche hacia el Coll de la Botella, en La Massana, se puede ver Tempesta en una tassa de té, creación de Dennis Oppenheim que con sus aros concéntricos simbolizan a las fuerzas ocultas de la naturaleza.

En varios puntos de la parroquia de Ordino se levantan, como gigantescos tótems, los Estripagecs, barrotes metálicos que se usaban en ventanas de casas rurales, que fueron creados por el escultor andorrano Pere Moles.

También en esta parroquia, en la entrada de la estación de esquí de Ordino Arcalís, se eleva una de las esculturas modernas más interesantes: Arcalís 91, inmenso disco de bronce de Mauro Staccioli que en medio del valle parece como un portal a una dimensión paralela.

Arte contemporáneo

Hace cuatro años Carmen Thyssen impulsó la apertura de un museo de arte con obras de su colección, especializada en grandes artistas de los siglos XIX, XX y lo que va del XXI.

El centro se instaló junto al histórico hotel Valira, en Escaldes-Engordany, que es un ejemplo de la arquitectura con granito del país.

Cada año el Museo Carmen Thyssen renueva su espacio expositivo con una nueva muestra

A diferencia de otros museos, el Carmen Thyssen Andorra no tiene una colección permanente, sino que cambia todos los años con una muestra anual. Por ello su espacio expositivo de 250 metros cuadrados no tiene paredes divisorias, sino que cuenta con una serie de módulos colgantes que separan los ambientes según la presentación.

Arte pop en el Museo Carmen Thyssen. Foto: JP Chuet

Arte pop en el Museo Carmen Thyssen. Foto: JP Chuet

Desde octubre del año pasado y hasta septiembre se puede ver la muestra Influencers en el arte.

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Que nadie se espere encontrar al famoso de turno presumiendo en redes sociales. Aquí se trata de analizar cómo diferentes artistas influenciaron en otros, ya sea por amistad, por su huella artística o por la enseñanza de las academias de bellas artes.

A través de 27 obras, que comienzan con trabajos de Jan Josefsz Van Goyen y Auguste Rodin, se puede ver como diferentes escuelas como las obras barrocas llegan a creaciones abstractas como Caña de Adolfo Saura, o de qué manera Ramón Casas y Maurice Lobre se influenciaron mutuamente con pinturas conjuntas como Retrato en el espejo.

El Museo Thyssen renueva su colección cada año. Foto: JP Chuet

El Museo Thyssen renueva su colección cada año. Foto: JP Chuet

El recorrido pasa por la pintura de retratos previos a la fotografía, el paisajismo que fue cambiando con corrientes como la impresionista, hasta llegar al Pop Art en que Andy Warhol con su Mick Jagger, las latas de Coca Cola enclaustradas en un bloque de acrílico de Arman o la Marylin de Vince Herrera demuestran que las influencias cruzadas son la moneda cotidiana del arte.

Más allá del Museo Carmen Thyssen, otros puntos para descubrir el arte contemporáneo es la galería Artalroc, del gobierno andorrano; el Museo de Cómic de La Massana; además de las muestras privadas de media docena de galerías de arte.