Cuatro mercados (y un castillo) para descubrir la Navidad en Chequia

Plaza de la Ciudad Vieja en Praga. Foto Libor Svácek.

Cuatro mercados (y un castillo) para descubrir la Navidad en Chequia

Con sabor a sabor a vino caliente y olor a vainilla, la Navidad deja en la República Checa algunos de los mejores mercadillos de Europa

Mar Nuevo

Madrid

15/10/2019 - 15:35h

Antes de que nos demos cuenta tendremos entre nosotros la Navidad, y con ella abetos y villancicos, adornos y regalos, calles cubiertas de nieve y, claro, los tradicionales mercadillos navideños. Y aunque en la República Checa se celebran decenas, los de Praga, Brno, Český Krumlov y Olomuc conforman una ruta ideal para acercarnos a estos entrañables lugares que venden magia y sueños.

La Navidad en la República Checa llega pronto. San Nicolás aparece el día 5 de diciembre repartiendo regalos -o carbón- y abre la vedad de eso que llamamos Adviento, y que cristaliza con la inauguración de la iluminación, la aparición de las coronas y las velas, y la apertura de los mercadillos navideños.

Llega el momento de deambular entre los mercados más encantadores de Europa buscando ese adorno o esas galletas que nos permitan llevarnos un poco del espírituo navideño a casa

[Para leer más: Los mejores cruceros para visitar los mercados navideños]

Es el momento -y el lugar- perfecto para tomar ese primer ponche caliente, colocarse bajo el muérdago e inaugurar las pistas de patinaje, pero también de deambular entre los puestos a la caza de ese adorno especial o esas galletas deliciosas que nos permitan llevarnos a casa un poco del espíritu navideño.

Praga, el más grande del país

Los mercadillos de Praga llenarán el centro histórico de un particular encanto entre el 30 de noviembre y el 6 de enero. Desde la Plaza de la Ciudad Vieja (Staroměstské náměstí) donde nos recibirá un gran árbol iluminado, en cuya base se sitúa un pesebre con animales vivos, a la Plaza de San Wenceslao, podemos recorrer la ciudad solamente buscando estos lugares.

Plaza de la Paz en Praga. Foto: Martin Marak.
Plaza de la Paz en Praga. Foto: Martin Marak.

Nuestros pasos nos llevarán entonces a la Plaza de la Paz (náměstí Míru), del 20 de noviembre al 24 de diciembre; la Plaza de la República (del 30 de noviembre al 29 de diciembre) y la Plaza de Tyl (Tylovo náměstí), del 26 de noviembre al 24 de diciembre.

Incluso el Castillo de Praga luce iluminado y acoge puestos con glamurosos recuerdos.

Si queremos vivir la auténtica Navidad local, y aunque no seamos creyentes, debemos acudir a la misa del maestro Jakub Jan Ryba el 25 de diciembre en la iglesia de San Salvador (Salvátorská, 1) y asistir a los conciertos de la sala de Klementinum (plaza Mariánské náměstí, 5).

Música y cócteles en Brno

La preciosa ciudad de Moravia brinda en la época de Adviento una excusa más para recorrer sus monumentales plazas, especialmente la Plaza de la Libertad (náměstí Svobody) y la Plaza Dominikánské.

La primera, que destaca por su ambiente festivo y musical, es un buen lugar para probar los cócteles navideños que sirven en su bar y escuchar música electrónica en vivo.

La segunda, más tradicional y de ambiente romántico, es la favorita de las familias, que acuden para disfrutar de la gastronomía, de sus belenes, su pequeño zoo y el correo del Niño Jesús.

Navidad en Brno. Foto: Pavel Gabzyl.
Navidad en Brno. Foto: Pavel Gabzyl.

Otros planes divertidos en Brno son subir a la noria gigante (33 metros), que se coloca en la Plaza Moravské, para admirar desde las alturas el castillo Špilberk y la catedral de San Pedro y San Pablo.

Incluso cuenta con un tranvía navideño, de aspecto retro, que recorre el centro de la ciudad desde el 23 de noviembre hasta el 23 de diciembre. Como cada año, ya están preparadas las tacitas reciclables de Brno para ir probando el vino caliente de puesto en puesto.

Mercadillos mágicos en Český Krumlov

Si ya es un lugar de cuento, durante la Naviad, Český Krumlov se impregna de un ambiente casi mágico. En Bohemia del Sur, esta ciudad rebosa fantasía comenzando por su mercadillo navideño, instalado en la plaza Svornosti, al que sigue su belén viviente y que culmina en más de 60 actividades oerganizadas en torno a esta celebración.

Cesky Krumlov. Foto: Pixabay.
Cesky Krumlov. Foto: Pixabay.

Por ejemplo destacan la visita de San Nicolás (el día 5 de diciembre) y el día de Nochebuena, el encuentro con los osos en el patio del Castillo. Esta fortaleza y su palacio, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, están cerrados en invierno pero se puede visitar el Museo del Castillo, hasta el 22 de diciembre, y subir a la torre del palacio.

Olomouc, ponche y patinaje

Además de contar con uno de los relojes astronónicos más hermosos de Europa, Olomuc luce sus mejores galas en Navidad que aquí, además, se marida con más de diez tipos diferentes de vino y ponche. Realizar una cata de todas las variedades o combinarlo con el patinaje en la gran pista de la plaza de Horní náměstí es nuestra apuesta en esta localidad, además, claro, de curiosear entre sus puestos con originales artículos navideños.

Olomouc. Foto: Libor Svacek.
Olomouc. Foto: Libor Svacek. 

El Adviento llega a palacio

La tradición navideña también alcanza los castillos y palacios checos. Algunos de ellos organizan actividades que se enmarcan en un ambiente singular, como el de Loket, donde podremos degustar la cocina regional y también participar en alguno de sus talleres para aprender a hacer nuestros propios dulces de jengibre.

 Propone cocina regional, villancicos, teatro en la calle, talleres de adornos navideños y de dulces de jengibre del 7 y 8 de diciembre.

A unos 40 km de Praga, el Castillo Křivoklát organiza su propio mercadillo los dos primeros fines de septiembre, mientras que el de Karlštejn, edificada por el rey checo –y emperador romano– Carlos IV para guardar las joyas de la corona, organiza una misa checa de Jan Jakub Ryba el 15 de diciembre.

Ladislav. Foto: Renner Loket.
Ladislav. Foto: Renner Loket.

¿Una última pista? El Palacio de Lednice, en Moravia del Sur, una verdadera joya arquitectónica donde, además de apreciar su decoración navideña, merece la pena perderse por su invernadero o dar un paseo en barco por el Dyje mientras se degusta un vino caliente para templar el cuerpo.