Cómo las ruinas de Pompeya dialogan con el arte contemporáneo

Frente a la obra de Mimmo Paladino se expone un molde de una de las víctimas de Pompeya.

Cómo las ruinas de Pompeya dialogan con el arte contemporáneo

Una exposición de arte en Nápoles combina obras contemporáneas con ruinas arqueológicas de Pompeya

Juan Santiago Castro

BARCELONA

08/01/2018 - 04:55h

Hace casi 2.000 años una erupción del Volcán Vesubio (en el año 79) encerró en una cápsula del tiempo de piedra pómez a Pompeya, una de las villas de descanso de la nobleza romana. Las togas que los pobladores de esta antigua ciudad se pusieron en sus rostros no serían suficientes, y morirían asfixiados al inhalar los vapores de azufre.

Una especie de fango, cenizas, lava y lluvia inundó las callejuelas y casas de la ciudad, y convirtió a los cuerpos de los pompeyanos en unos moldes de su humanidad, que luego, rellenados con yeso, inmortalizarían la tragedia. Varias ruinas arqueológicas se han trasladado hasta la vecina Nápoles para ser expuestas en el Museo Arqueológico Nacional.

Sin embargo, esta vez es otro museo en la misma ciudad, el Madre de arte contemporáneo, que expone de manera diferente las ruinas que quedaron tras la furia volcánica.

Arqueología y arte contemporáneo

La muestra "Pompeya en Madre: material arqueológico" es una atractiva exposición que coloca algunos restos de la antigua Pompeya en medio de obras de arte contemporáneo.

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“Rebirth", obra del escultor argentino Adrián Villar Rojas. 

Creaciones vanguardistas diseñadas por artistas como Sol LeWitt, Mimmo Paladino o Jeff Koons, ya expuestas en el Madre, contrastan con las antigüedades que recuerdan la muerte y destrucción de la villa romana.

En esta muestra de doble sentido, los objetos arqueológicos reviven en un contexto contemporáneo. 

En los últimos siglos, generaciones de escritores, cineastas, y artistas de todas las corrientes han vertido su propia imaginación en la trágica historia pompeyana, así como se vertió el yeso en los moldes de los habitantes de la antigua villa.

"Es la primera vez que Pompeya corre el riesgo de una confrontación real con el arte contemporáneo", dijo Andrea Viliani, uno de los curadores de la exposición.

Los trabajos más destacados

A la entrada de la exposición, la obra del artista francés Daniel Buren, conformada por espejos, refleja desde varios ángulos una de las primeras pinturas murales y objetos rescatados de Pompeya. Por medio de esta obra el compositor transmite como lo antiguo y lo contemporáneo rebotan entre sí.

El atrio de espejos de Buren, encargado por el Madre en 2015 para su décimo aniversario, se ha convertido en parte de la colección permanente del museo. Esas habitaciones, en su mayoría en el primer piso del elegante museo, ahora son reutilizadas como una reinvención moderna de una domus o antigua casa romana.

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Atrio en el piso de entrada del Madre, donde se incorporan artefactos de Pompeya. Obra de Daniel Buren.

En otra espaciosa habitación pintada con temas napolitanos y pompeyanos del artista italiano Francesco Clemente, una antigua escultura cuelga del techo, y las mesas y las sillas reclinables crean un triclinium o comedor moderno. En otra sala, cubierta con una pintura de Richard Long, las ollas y sartenes excavadas parecen estar sentadas en medio de una cocina salpicada.

Siguiendo con el recorrido, un vivaz y explosivo lienzo pop del Vesubio, pintado por Andy Warhol, y cedido por el Museo di Capodimonte de Nápoles a la exposición, sirve de fondo para algunos fragmentos de Pompeya que sobrevivieron a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

La obra “Untitled” del artista Jeff Koons, vigila en otra habitación una pila de proyectiles usados en catapultas por soldados de la antigua Pompeya. Lo mismo sucede con las obras de Mimmo Paladino, que se yuxtaponen con un molde de una víctima del Vesubio.

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Antiguos proyectiles de Pompeya frente a la obra Untitled, de Jeff Koons. 

Después de décadas de crímenes y mafia, Nápoles avanza como hogar de filmaciones, cocineros famosos y una nueva meca del arte contemporáneo italiano. Las calles de la caótica ciudad se llenan de vida con varias muestras artísticas, y su red de metro es en sí mismo un museo de arte contemporáneo, con obras de primera categoría que se presentan en la mayoría de sus estaciones.

Nápoles, al igual que Pompeya trata de renacer de las cenizas por medio del arte.