La leyenda del Santo Grial que se esconde en Barcelona

En 'El fuego invisible', Javier Sierra usa a los frescos románicos del FNAC como escenario de su novela.

La leyenda del Santo Grial que se esconde en Barcelona

Javier Sierra, premio Planeta con El fuego invisible, invita a recorrer las salas del MNAC para descubrir el (posible) origen de la leyenda del Santo Grial

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

15/04/2018 - 04:55h

No, en ninguna parte de la Biblia se menciona al Santo Grial. Fue una obra literaria, el Perceval de Chrétien de Troyes, donde se describe la existencia de una copa que tiene una oblea milagrosa.

Escrita entre 1181 y 1191, fue inspiración para que Robert de Boron y Wolfram von Eschenbach trasladaran este objeto sagrado a Inglaterra, y se enlazara con las leyendas del Rey Arturo.

Era un relato de trovadores, pero como sucedió con tantos otras historias medievales, fue considerado como verdadero.

Descubrimiento en el MNAC

Pero en las gigantescas salas del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), que tiene la colección de arte románico más grande y valiosa del mundo, se pueden descubrir diversas pinturas donde la Virgen María sostiene un objeto, que en ocasiones es un cuenco y en otras una copa blanca, de la que emana algo parecido a un fuego. O quizás sean hilos de sangre que caen desde las heridas de Cristo. Quién sabe.

Las figuras de la Virgen María, con un objeto que parece un grial, fueron realizadas 60 años antes del relato de Chrétien de Troyes

Lo curioso es que estos frescos fueron realizados hacia mediados del siglo XII o antes, entre 1120 y 1123. ¿Se trata del Santo Grial? Probablemente. Pero lo extraño es que este objeto aparece en ocho iglesias del antiguo Condado de Urgell, seis décadas antes del relato de Chrétien de Troyes.

Los misterios de Sierra

Este es uno de los misterios que Javier Sierra aborda en El fuego invisible, la novela ganadora del Premio Planeta que ya lleva nueve ediciones y más de 300.000 ejemplares vendidos.

La novela combina una búsqueda detectivesca con la tesis de que la leyenda del Santo Grial se originó en ese valle de los Pirineos, y que de alguna forma llegó a Chrétien de Troyes, que lo usó como fuente de inspiración para su relato.

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Javier Sierra, en El fuego invisible, juega con la leyenda del Santo Grial.

La cantera de historias

Para construir su historia, Sierra se pasó largas horas sentado frente a los ábsides de Sant Climent de Taüll (de 1123, considerada la obra cumbre del románico), el de Sant Pere del Burgal (1095-1120) y el de Santa Eulàlia d’Estaon (mediados del siglo XII).

El novelista considera que los museos guardan “colecciones infinitas de historias”, y contemplando esos rostros herméticos reparó en que sólo la Virgen María sostiene el cuenco blanco, llamado greasal en catalán, y que no lo toca con su mano sino con el manto.

Enigmas sin respuesta

¿Por qué ese motivo aparece en ocho templos del Pirineo? ¿Por qué un pequeño pueblo como Taüll, en un valle fuera de las rutas comerciales y religiosas, que no tendría más de 200 habitantes, contaba con dos iglesias tan importantes como la de Sant Climent y la de Santa María? ¿De qué forma esto dio origen, si fue así, a la leyenda del Santo Grial que se generó a 700 kilómetros de distancia?

Sierra juega con estos enigmas, y le pone al lector el traje de investigador, para que vaya creando sus propias tesis mientras se mezcla el arte y la historia.

Todo relato puede ser una búsqueda, pero en el caso de El fuego invisible, dice Sierra, “busco saber de dónde viene el fuego creativo del hombre”.