Cinco gemas para descubrir en Cusco (sin contar a Machu Picchu)

La Plaza de Armas, en el corazón de Cusco. Foto Pedro Szekely-Flickr

Cinco gemas para descubrir en Cusco (sin contar a Machu Picchu)

La antigua capital inca brilla con un interesante mezcla de las culturas andina, española y peruana en sus palacios, iglesias y mercados

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

13/01/2020 - 16:16h

Cusco suele ser la base de salida para las excursiones al famoso yacimiento arqueológico de Machu Picchu, pero esta ciudad peruana merece una visita mayor para descubrir la mezcla de culturas que se transmiten en sus edificios, mercados y templos.

El centro neurálgico es la Plaza de Armas, donde la silueta de la imponente Catedral domina la escena.

En este lugar hay que tener paciencia con los vendedores ambulantes y el desfile de ofertas de masajes, excursiones y promociones comerciales. En sus cafés se puede ver pasar la vida cusqueña, en una traza urbana en la que imperan los edificios coloniales, aunque lamentablemente las leyes del mercado llevan a que haya cada vez más restaurantes de comida rápida de franquicias.

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En el lugar se suele realizar fiestas tradicionales, entre las religiosas como el Santuranticuy o el Corpus Christi, y otras patrias alrededor de la escultura del inca Pachacuti.

La Plaza de Armas es el centro neurálgico de Cusco. Foto: Alfonso Cerezo - Pixabay

La Plaza de Armas es el centro neurálgico de Cusco. Foto: Alfonso Cerezo - Pixabay

La catedral es un notable ejemplo de sincretismo, que sintetiza los estilos renacentista en la fachada con interiores barrocos, tardo-gótico y plateresco.

Edificada con piedra andesita, que le confiere un color rojizo, en su interior guarda incontables ejemplos de arte colonial, como valiosas muestras de platería y los altares de madera tallada con gran precisión.

Cuando se visite, hay que descubrir la recreación de la Última Cena donde en uno de los platos está servido una cobaya, roedor muy apreciado en la gastronomía local.

Mercado de San Pedro

Si la Plaza de Armas es el corazón, aquí se concentran son los sentidos de Cusco. En sus puestos se agolpan los vendedores de comidas tradicionales, desde el guiso de cobaya a los tamales, pasando por las empanadillas, el ají de gallina, la carne de alpaca o el ceviche.

Los casi 1.200 puestos del Mercado de San Pedro es un despliegue de aromas, sabores, colores y sonidos como no hay igual en la ciudad

La estructura de hierro neo-clásica fue diseñada por Gustav Eiffel, y sus 1.180 paradas se agrupan en zonas: allí las que venden alimentos, más acá las que preparan comidas, al fondo las de artesanías (más auténticas que las que se venden en la Plaza de Armas) y por allí las de vestidos y tejidos tradicionales.

Mercado de San Pedro. Foto Mariano Mantel Flickr

Mercado de San Pedro. Foto: Mariano Mantel-Flickr

Este es el lugar indicado para comprar hojas de coca y evitar el mal de altura cuando se suba a Machu Picchu u otros yacimientos arqueológicos en las alturas.

Museos

Es lógico que una ciudad con un pasado tan rico como Cusco cuenten con una decena de museos.

Entre los más recomendados está el Inka, en la virreinal Casa del Almirante, con un importante patrimonio de la cultura incaica. Otro es el de Arte Precolombino Casa Cabrera, que en sus 2.000 m2 presenta obras de las civilizaciones nazca, mochica, huari, chimú e inca, además de tesoros de las épocas virreinales y con un par de salas dedicadas a la orfebrería de oro y la plata.

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Para ver otro tipo de expresiones artísticas se sugiere un paso por el Museo de Arte Contemporáneo, así como en el de Arte Popular.

Patio de la Casa Cabrera. Foto: Gobierno de Perú.

Patio de la Casa Cabrera. Foto: Gobierno de Perú.

Varias obras religiosas coloniales se pueden descubrir en el Museo de Santa Catalina y en el Museo de Arte Religioso, mientras que un rico catálogo de objetos de Machu Picchu se presentan en el Museo Casa Concha.

Casas virreinales

Las citadas Casa del Almirante y la Casa Cabrera son algunas de las residencias que reflejan el poder económico que ostentó Cusco entre los siglos XVI y XVIII.

Las elegantes residencias virreinales, reflejos del poder económico que tuvo Perú, actualmente son sedes de museos o elegantes hoteles

Otras fincas destacadas son el Palacio Arzobispal, la Casa del Inca Garcilaso de la Vega (sede del Museo Histórico Regional), la del Marqués de Valleumbroso, la de los Cuatro Bustos y la del Marqués de Picoaga, que actualmente es la sede de un elegante hotel.

Casa Garcilaso de la Vega, una muestra de arquitectura virreinal.

Casa Garcilaso de la Vega, una muestra de arquitectura virreinal. Foto: Wikipedia

Todas ellas presentan diferentes tipos de arquitectura virreinal, en un sincretismo en los que también se pueden descubrir detalles mozárabes, barrocos y, por supuesto, de la herencia andina.

Palacios incas

Varios monarcas incas construyeron sus residencias en la antigua capital, cuyos cimientos fueron reutilizados por los conquistadores españoles.

cusco palacios incas

Los restos de los palacios incas se usaron de cimientos en otras construcciones.

Los muros de los palacios de Qollqanpata, sobre la falda del Sacsayhuaman; o la de Hatun Rumiyoc, revelan la exquisitez de la cultura inca para levantar las fincas reales.

En Cusco también se pueden descubrir los restos de los palacios de Qoraqora, Qasana, Hatun Kancha y Amura Kancha; mientras que lo quedó de la destrucción del de Wirakocha fue usado como base para levantar la Catedral.