Darwin, la reinvención ecosostenible de un viejo cuartel de Burdeos

Darwin o cómo la modernización puede ser sostenible. Foto: Teddy Verneuil | Turismo de Burdeos.

Darwin, la reinvención ecosostenible de un viejo cuartel de Burdeos

En el barrio bordelés de La Bastide se encuentra Darwin, la prueba de que la modernización y el ocio sostenible son posibles

Galo Martín Aparicio

Madrid

05/06/2020 - 18:08h

La Bastide toma asiento en la orilla oriental del río Garona. Tras un lavado de cara se ha transformado en un lugar muy agradable por el que pasear en el que se encuentra uno de los nuevos hitos de Burdeos, el ecoproyecto Darwin.

Burdeos es una ciudad de puerto fluvial que se enriqueció con la actividad comercial cuando el Puerto de la Luna, como se le denominaba en el pasado a sus muelles, recibía y despedía a los barcos que navegaban por las aguas del Garona con sus bodegas hasta arriba de mercancías exportadas e importadas.

Aún hoy la ciudad bordelesa crece alrededor del río. Cada una de sus dos orillas tiene algo que ofrecer: si la occidental es la monumental e histórica, la oriental, además de ser un excelente mirador desde el que contemplar el clásico Burdeos, alberga el remodelado barrio de La Bastide.

[Para leer más: Burdeos: donde las bodegas se inspiran en la ciencia ficción]

La Bastide

Hasta hace no mucho tiempo La Bastide, más que un barrio, era un descampado en el que se sucedían fábricas en calles descuidas y muelles improvisados. Un rincón olvidado que nada tenía que ver con la ciudad que se extiende en la orilla de enfrente. Olvidado sí, incomunicado no.

Puente de piedra. Foto Steve Le Clech Turismo de Burdeos.

Puente de piedra. Foto: Steve Le Clech | Turismo de Burdeos.

En el siglo XIX Napoleón mandó construir el puente de Piedra para conectar las dos márgenes del Garona, una lustrosa estructura que invitaba pensar al que la cruzaba que al otro lado había algo atractivo. Sin embargo, para que eso fuera así los bordeleses tuvieron que esperar.

A finales del siglo XX y principios del XXI, la capital de Nueva Aquitania apostó por la modernización de la ciudad de manera sostenible. Se diseñó una red de tranvía impulsada por energía solar y se construyeron kilómetros y kilómetros de ciclovías. La inercia de esas prácticas medioambientales y sostenibles se propagó por toda la ciudad dando el contexto adecuado para poder poner en pie en 2005 un proyecto como Darwin en La Bastide.

De paseo por la orilla oriental del Garona

Antes de todo aquello se adecentó la orilla oriental y poco a poco los bordeleses la adoptaron como otro lugar más en el que disfrutar de su ciudad. El puente de Piedra sólo lo pueden cruzar peatones, ciclistas y los tranvías. Estos últimos comienzan y terminan su recorrido en la plaza Stalingrado.

Parque de los Ángeles. Foto: Vincent Bengold.

Parque de los Ángeles. Foto: Vincent Bengold.

Desde aquí y en dirección norte, siguiendo el curso del Garona hacia el Atlántico, se suceden los principales hitos del barrio de La Bastide.  Lo primero con lo que nos cruzamos es con la antigua Gare d´Orleans. Una histórica estación de tren de 1852 convertida en una sala multicine. El parque de los Ángeles, con senderos para los peatones y los ciclistas y por el que se suceden un par de restaurantes con vistas al Burdeos histórico y monumental. La orilla oriental es un excelente mirador desde el que contemplar y hacerse una idea de la belleza de esta ciudad de cómoda escala.

Un poco más adelante está el Jardín Botánico. Este sitio verde de La Bastide consta de seis secciones y un campo de 44 parcelas. Una parte del mismo está dedicado a la flora típica de la región de Nueva Aquitania. Hay un arboreto con una amplia variedad de árboles y un invernadero que contiene vegetación propia del Mediterráneo. De vuelta al parque de los Ángeles se llega a Darwin.

Darwin, el barrio ecosostenible

Philippe Barre, un empresario local que centra sus negocios en la ecología, reconvirtió los barracones y hangares de los antiguos cuarteles de Niel en el proyecto Darwin eco-sistema.

Darwin. Foto: Nicolas Duffaure | Turismo de Burdeos.

Darwin. Foto: Nicolas Duffaure | Turismo de Burdeos.

La vieja construcción marcial en desuso es hoy un complejo de oficinas y centro de ocio y entretenimiento de 20 mil metros cuadrados que apuestan por la filosofía Nowatt: reducir al máximo el consumo de energía por medio del control de su uso y explorando las posibilidades de sinergias con otras compañías.

En lugar de soldados, allí trabajan y conviven ingenieros que desarrollan start-ups tecnológicas, consultores autónomos, diseñadores, tatuadores, profesores de yoga y creativos varios en locales que suelen estar cerrados al público que visita Darwin, sobre todo los fines de semana, con negocios para el uso y disfrute de la gente.

El Magasin General, es un restaurante-tienda y es el lugar más visitado en Darwin. El menú se compone de platos y bebidas sencillas, con ingredientes obtenidos de la agricultura y ganadería ecológica. Lo que se conoce como Km 0, consumo de proximidad. El interior del mismo es de madera, con un toque entre hípster y retro.

Magasin General, en Darwin. Foto Teddy Verneuil Turismo de Burdeos.

Magasin General es restaurante y tienda. Foto: Teddy Verneuil | Turismo de Burdeos.

Cuenta con un bar de vino ecológico, por supuesto. En la tienda del sitio compran visitantes y vecinos del barrio, que vienen aquí a hacer acopio de víveres de calidad para sus casas: zumos, quesos, embutidos, etc. De manera inconsciente este negocio ha cambiado la relación de la gente y de la ciudad con su entorno.

Ecología, tecnología y arte

En Darwin los visitantes aprenden y toman conciencia de la causa medioambiental de una manera lúdica. Además del espacio de trabajo compartido y el restaurante-tienda de productos ecológicos hay espacio para celebrar conciertos, exposiciones y practicar deportes urbanos alternativos, como el skate y el bikepolo, sin necesidad de montarse en un caballo.

Street art en Darwin. Foto Teddy Verneuil Turismo de Burdeos

Street art en Darwin. Foto: Teddy Verneuil | Turismo de Burdeos.

Darwin también es un sitio que se disfruta paseando, deambulando por sus instalaciones. La mayoría de visitantes fotografían la instalación artística Vortex, una enorme escultura luminosa que simula las conexiones neuronales y cognitivas, y las muestras de arte urbano, entre ellas un gran grafiti de un mono.

Destacan también unas coloridas cápsulas llamadas Tétrodon, unos módulos creados en los años 60 del siglo pasado que causaron sensación entre los amantes del camping. Una especie de piezas gigantes de tetris que parecen haberse caído al suelo y así las han dejado. En Darwin estos módulos habitacionales hacen la función de estudio de tatuajes, taller de artistas y espacio para sesiones de yoga. Aquí todo se aprovecha, todo sirve para algo.

Tetrodon, Darwin. Foto Felipe Hernández.

Tetrodon, Darwin. Foto: Felipe Hernández.

El recorrido por La Bastide arranca en un napoleónico puente y acaba en otro más moderno, uno que lleva por nombre el de un alcalde que estuvo sirviendo a la ciudad durante cincuenta años, Jacques Chaban-Delmas. Al otro lado está uno de los símbolos de Burdeos, el Museo del Vino, pero ese es otro cuento.