De premios Nobel a bestsellers: la literatura se enamora de Irlanda

Si es el país con mayor cantidad de literatos por algo será. Foto Turismo de Irlanda.

De premios Nobel a bestsellers: la literatura se enamora de Irlanda

Ensayos, relatos, novelas costumbristas o de ciencia ficción: recorremos la isla Esmeralda de la mano de sus más ilustres escritores

Mar Nuevo

Madrid

16/04/2020 - 18:51h

Se dice de Irlanda que es la tierra con mayor número de escritores de renombre por metro cuadrado y es que la isla Esmeralda ha alumbrado enormes talentos literarios que incluyen hasta cuatro premios Nobel y autores como William Butler Yeats, Oscar Wilde, Seamus Heaney o James Joyce.

Los fantásticos y dramáticos paisajes irlandeses se convierten casi en personajes de las obras de Samuel Beckett, CS Lewis, Anne Enright, Bram Stoker, Jonathan Swift, Frank McCourt y Joseph O'Connor, entre otros, y mantienen su capacidad para trasladarnos a Dublín o a Belfast, al condado de Londonderry o a las montañas del Mourne.

Desde los autores que nos hacen viajar a ciudades tan reales como Dublín a Belfast hasta los que utilizan sus paisajes para crear mundos imaginarios, Irlanda es pura inspiración para escritores

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Dublín a principios de siglo, James Joyce

Comenzamos el viaje literario por el Dublín de 1904, escenario de la obra maestra de James Joyce, Ulises, y seguimos los pasos de Leopold Bloom en su devenir por la ciudad. Las Torres Martello en Sandy Cove (ahora convertidas en el Museo James Joyce), el Cementerio Glasnevin y la calle Grafton son algunas de las paradas en la novela, que evoca brillantemente el carácter de la ciudad y sus gentes.

Estatua de James Joyce en Dublín. Foto Turismo de Irlanda.

Estatua de James Joyce en Dublín. Foto: Turismo de Irlanda.

La ciudad es también protagonista de la obra Dublineses, una colección de 15 relatos que el auto publicó en 1914. Realista, naturalista, en ocasiones burlón, Joyce retrata las clases medias y bajas en el Dublín de los primeros años del siglo XX para señalar la “parálisis”, según sus propias palabras, que atenazaba la cultura, la sociedad y el pensamiento de la ciudad y, por extensión, de todo el país. Pasear hoy por sus calles permite descubrir el enorme salto experimentado.

Dublín hoy, Anne Enright

Y de principios de siglo a finales volvemos a Dublín de la mano de la autora de bestsellers Anne Enright. Concretamente su novela The Forgotten Waltz (2011) nos traslada a un suburbio de la ciudad para contar, desde la historia de un adulterio, aspectos como el boom urbanístico y económico que experimentó el país a finales de siglo pasado.

Condado de Londonderry, Seamus Heaney

El más reciente Nobel de Literatura irlandés, Seamus Heaney, tuvo siempre presentes los recuerdos de su infancia, que transcurrieron en gran parte en una granja en el condado de Londonderry.

Condado de Londonderry. Foto Turismo de Irlanda

Condado de Londonderry. Foto: Turismo de Irlanda.

Obras como Muerte de un naturalista (1966) siguen teniendo la capacidad de trasladarnos a bucólicos escenarios donde recrear escenas campestres. La evolución de su poesía convierte después esos mismos escenarios en foco de búsqueda de los mitos e historias que, en última instancia, contribuyeron a configurar la situación política de Irlanda del Norte.

Un centro cultural en su honor en la localidad de Bellaghy, el Seamus Heaney Home Place, nos permite bucear en su obra y conocer su vida, su inspiración y sus influencias.

Heaney HomePlace sculpture. Foto Turismo de Irlanda.

Heaney HomePlace. Foto: Turismo de Irlanda.

Condado de Sligo, W. B. Yeats

Antes que Heaney otro premio Nobel, W. B. Yeats, convirtió Irlanda en su inspiración literaria, especialmente en forma de evocadores paisajes descritos en sus versos como “Allí la medianoche es todo un destello, y al mediodía un resplandor púrpura” (La Isla del Lago de Innisfree) y sus leyendas: “Ven, oh niño humano, a las aguas y lo salvaje, con un hada de la mano” (El Niño Robado).

Desde los dos años vivió con su madre, sus hermanos y sus abuelos en el condado de Sligo, donde se empapó de cuentos de hadas, de duendes y gnomos, y que, según él mismo admitió, fue el lugar que mayor influencia tuvo en su vida.

Aún hoy, el hermoso condado de la provincia de Connacht, en el oeste de Irlanda, es conocido como ‘el país de Yeats’ debido a su fuerte conexión con el escritor, cuyos restos descansan en el cementerio de Drumcliffe a la sombra de la majestuosa montaña Benbulben.

Benbulben. Foto: Turismo de Irlanda.

Benbulben. Foto: Turismo de Irlanda.

Belfast, Anna Burns

La premiada escritora Anna Burns nació y se crió en el distrito católico de clase obrera de Ardoyne, en Belfast. Aunque más adelante se trasladase a Londres y a la costa sur de Inglaterra, sus novelas suelen estar ambientadas en Irlanda de Norte. Es el caso de No Bones, el relato de una niña en Belfast durante el conflicto norirlandés que refleja, a través de una familia desestructurada, la situación política que la rodea, pero también aspectos cotidianos, costumbres y hasta el lenguaje de los habitantes de la ciudad.

Su novela Milkman, premio Man Booker 2018 y el National Book Critics Circle 2019, captura también el conflicto de Irlanda del Norte (‘The Troubles’) a través de la mirada de una chica de 18 años sin nombre acosada por un paramilitar mucho mayor, precisamente Milkman (el lechero).

Belfast tour taxi negro

Belfast.

Totalmente diferente es la referencia a Belfast en Jonathan Swift. Se dice que la colina de Cave Hill o la nariz de Napoleón como se conoce localmente, inspiró al autor un gigante dormido que, en última instancia se convertiría en el protagonista de Los viajes de Gulliver.

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Las montañas de Mourne, C. S. Lewis

En el terreno de lo fantástico, también C. S. Lewis, nacido en Belfast, se inspiró en los misteriosos paisajes de Irlanda. Aunque las aventuras, como en las famosísimas Las crónicas de Narnia no se ubican literalmente en la isla, sí que inspiraron muchos de los escenarios de su archiconocido mundo.

Mourne Mountains. Foto: Turismo de Irlanda.

Mourne Mountains. Foto: Turismo de Irlanda.

Es el caso de las montañas de Mourne, en el condado de Down, inspiración para su tierra de fantasía y magina donde animales parlantes y criaturas mitológicas se ven envueltas en la eterna lucha entre el bien y el mal y de las que decía “He visto paisajes que, bajo una luz particular, me hicieron sentir que en cualquier momento un gigante podría levantar la cabeza sobre la siguiente cima”.