'Déjà vu' egipcio

'Déjà vu' egipcio

Turistas e inversores huyen llevándose consigo 220 millones de euros al día. España apenas se aprovechará

Ismael García Villarejo

09/12/2012 - 18:43h

La crisis que sacude a Egipto desde hace dos semanas puede costar caro al país más poblado del mundo árabe, cuya inestabilidad política ha hecho huir a los turistas y amenaza con alejar en forma duradera a los inversores extranjeros. Se trata del segundo episodio de desequilibrio grave en 18 meses. El cambio de régimen y la sustitución de Hosni Mubarak en la primavera de 2011 ha sido un espejismo de estabilidad, roto ahora en pedazos aristosos que comprometen el futuro inmediato.

Sucedió con Mubarak y ha vuelto a pasar. Los tics de la clase dirigente tienden a la convulsión y parecen no adaptarse a una situación de libre mercado ni de democracia plena. Dieciséis días después de promulgarlo y desatar la tormenta, el presidente Mohamed Mursi ha anulado el decretazo que le situaba por encima de la ley y lo ha reemplazado por otra nueva declaración. Este es el resultado del encuentro por la reconciliación nacional mantenido este sábado, donde no se contó con la presencia de la verdadera oposición al rais, que redobla las llamadas a la movilización callejera. Ajeno al clamor, Mursi no aplaza el polémico referéndum del 15 de diciembre mientras el país se desangra.

El coste de la revuelta

La leve corrección llegaría demasiado tarde según el consenso de los analistas internacionales. “La crisis cuesta por lo menos 220 millones de euros diarios a la economía egipcia", estima en una reciente nota el banco Credit Agricole. Los observadores internacionales ya han hecho números. El producto interior bruto (PIB) egipcio en 2013 crecerá el 8,7%, un punto menos a lo anticipado, según el Fondo Monetario Internacional. Egipto, un país con más de 80 millones de habitantes, ya estaba confrontado antes de las revueltas a importantes desafíos socio económicos, en particular una fuerte tasa de desempleo, inflación elevada y vasta pobreza. Fue la herencia de Mubarak.

El gobierno inició en los últimos años un amplio programa de liberalización de la economía que ha generado ese crecimiento que los líderes y las revueltas contra ellos están truncando. El despegue, sin embargo, no redujo las desigualdades en un país en el que cerca del 40% de la población vive en torno del umbral de pobreza, de dos dólares diarios.

Nuevo golpe

En cuanto a los turistas, miles abandonaron la zona durante la temporada alta en plena rebelión anti Mubarak. El sector representa el 6% del PIB del país. El turismo generó ingresos a Egipto por 9.000 millones de euros en 2010, con un récord de cerca de 15 millones de visitantes en el último año de normalidad para la industria. La situación es ahora distinta y la reducción proyectada alcanzaría porcentajes mínimos del 30%.

La corrección es apreciable en las estadísticas registradas antes de la actual crisis. El ministro egipcio de Turismo, Hisham Zazou, informó, a finales de noviembre, de que unos 9,6 millones de visitantes han viajado a Egipto desde enero hasta octubre, agregando que el número de turistas de nacionalidad alemana registró el mayor incremento con una tasa del 25,8%. Se detectaban además, según el gobierno del país, los primeros síntomas de recuperación tras la primavera árabe.

En este sentido Zazou señaló que los turistas gastaban un promedio de 40 euros por día en 2011, mientras que esta misma cifra fue de 52 euros en 2012. Sin embargo, en las próximas semanas el sector se resentirá. “La temporada de invierno está perdida, las consecuencias serán importantes, más aún teniendo en cuenta que los clientes que reservaron sus próximas vacaciones podrían cambiar de planes”, explica el portavoz del Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés), Marcelo Risi.

Repercusión en España

En opinión de Santiago Pons, miembro del Instituto de Analistas Financieros, “el turismo tardará en recuperar la normalidad”. Matiza que las empresas españolas, especialmente por su presencia en Canarias y en el Caribe, se van a beneficiar de la disminución de oferta en esta época del año, y, por tanto, “algunas de las afectadas recuperarán con creces en estos mercados la pérdida de negocio en la zona en crisis”, pronostica. Caso distinto es el de Iberia que, con presencia en aquel país, anunció el repliegue debido al plan de ajuste puesto en marcha para evitar la quiebra. Respecto al flujo turístico, España apenas mejorará su posición mundial a resultas de la segunda revuelta en su mercado competidor.

La inercia de la primavera árabe ayudó a amortiguar el golpe dado por la demanda interna a la industria española. El 2011 fue clave en la expansión del turismo internacional en España. Se pasó de un gasto de 31.128 millones en 2010 a 34.511 este año. A pesar de la situación económica, las campañas para continuar en la misma senda de crecimiento proliferaron, hasta conseguir un nuevo incremento del 1,1%. La previsión del gobierno español es que la tendencia positiva continúe hasta final de año, con el objetivo de alcanzar los 58 millones de visitantes, es decir, incrementar un 3,7% el dato de 2011. Dicho de otro modo, si la situación en Egipto no contamina a los países vecinos y se relaja, España apenas mejorará la tendencia, aunque podría aprovechar la situación para consolidarla en esos niveles algunos meses más.

Balanzas

Aisladamente, España ha logrado cementar la posición de liderazgo en la zona mediterránea. Sin embargo, cabe una contextualización más. El crecimiento del gasto de los turistas extranjeros coincide con la caída en las aportaciones de viajeros españoles al turismo internacional. Desde 2010, el gasto en viajes al extranjero realizado por los españoles ha pasado de 9.387 millones, a los 8.873 millones registrados en los nueve primeros meses de 2012, según los datos que maneja el Banco de España. Esta doble tendencia, sitúa a España con un superávit de 25.638 millones, es decir, el turista internacional gasta 25.000 millones más de lo que gastan los españoles en sus estancias en otros mercados.