Diez destinos románticos para San Valentín (y ninguno es París o Venecia)

Santorini es uno de los destinos más demandados por la parejas. / Foto: Discover Greece.

Diez destinos románticos para San Valentín (y ninguno es París o Venecia)

Salgamos de las típicas ciudades para enamorados, y viajemos por ciudades de Irlanda, Marruecos, Bélgica o Portugal para tener la mejor escapada romántica

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

05/02/2017 - 00:57h

Ni París con su tránsito infernal, ni Venecia con su multitud de turistas, ni Verona con su famoso balcón que refleja una historia de amor con tres muertos y que sólo duró un par de días. Nada de tópicos para San Valentín. Viajamos por otros destinos del mundo para disfrutar del día de los enamorados, destinos tranquilos, donde el impacto de los paisajes como en Irlanda se mezcla con el romanticismo que destilan las calles de Viena, o el exotismo de Marrakech que deja paso a la belleza de un pequeño pueblo italiano o checo.

morocco

10 Marrakech -- Marruecos


La plaza Djemaa el Fna es uno de los puntos más fascinantes de esta ciudad marroquí, sede de la realeza del país por muchos años. En sus tenderetes se puede degustar toda clase de platillos típicos (a sacarse los perjuicios y probar la fabulosa cabeza de cordero hervida), así como beber té de menta, mientras se contemplan el amplio catálogo de músicos ambulantes, contadores de historias, malabaristas, etc.
La mezquita de Koutobia, así como los jardines con rosas y naranjos que la rodean, es otro sitio ideal para románticos, así como los parques del jardín Majorelle, el Palacio de la Bahía, el palmeral y el palacio de Bab Agnaou.
Si el presupuesto lo permite, lo recomendado es alojarse en un riad, antiguas casonas reconvertidas en elegantes hoteles; y pasar varias horas en el relax de un hammam, con sus vapores y baños de espuma.
 

cinque terre

9 Cinque Terre -- Italia


En la región de Liguria, en el arco que pega la costa de Italia antes de enlazarse con la Costa Azul, se encuentran numerosos pueblitos construidos, quién sabe cómo, haciendo equilibrio entre las alturas de los acantilados. Es la ruta de las Cinque Terre (cinco tierras)
Vernazza, Corniglia, Monterosso, Riomaggiore y Manarola, todos ellos se enlazan por el camino como Sendero Azul. Entre estas dos últimas, el sendero toma el nombre de Via dell’ Amore (vía del amor), un recorrido de doce kilómetros con el mar azul a un lado y los acantilados de bordes filosos por el otro.
En cada una de las poblaciones esperan pequeños bares y restaurantes para degustar los platos típicos de la región y sus famosos vinos.

Colmar

8 Colmar -- Francia


En Alsacia, al norte de Francia, la pequeña ciudad de Colmar sorprende por sus fachadas coloridas, con sus balcones siempre floridos, y un elegante canal que cruza el casco antiguo, en un paseo romántico que con poca originalidad se la conoce como La Pequeña Venecia.
Ya que se llega, no hay que perderse la oportunidad de realizar un pequeño paseo en barca contemplando las casas con vigas de madera, típicas del estilo gótico alemán (recordemos que la región pasó de un país al otro como si fuera el hijo de un matrimonio divorciado).
La ciudad está rodeada de viñedos, y es reconocida como la capital de los vinos alsacianos. Aparte de esta ruta campestre, en Colmar también se encuentra un curioso Museo del Juguete, una interesante catedral gótica, y hasta una réplica de la estatua de la Libertad.

kinsale

7 Kinsale -- Irlanda


Al sur de Irlanda, en el condado de Cork, se encuentra un pequeño pueblito que era de pescadores. Se trata de Kinsale, una comunidad de sólo 2.000 almas que se caracteriza por sus casas de colores estridentes que desentonan un poco con la variedad de verdes de los valles de la región.
Abundante en restaurantes de comida típica, tiendas de souvernirs y rincones donde escuchar música gaélica, lo más bonito se encuentra en los alrededores, en el cabo Old Head of Kingsale, donde el Atlántico se adentra entre los fiordos que parecen dedos sumergidos en el mar. La carretera va oscilando entre las tierras verdes con el mar de fondo. Este circuito, conocido como The Ring (el anillo), recorre en varias horas lo más profundo de Cork, pasando por poblaciones como Bantry o Kenmare hasta el Parque Nacional de Killarney.

santorini

6 Santorini -- Grecia


La medialuna que forman las islas de Santorini, con su volcán inactivo en el centro –aunque todavía humea azufre-, es uno de los sitios más románticos del Egeo. Los pueblitos blancos, con sus cúpulas, puertas y ventanas pintadas de azul marino, son una de las postales más famosas de Grecia.
Casi todo el turismo se afinca en la céntrica Fira, y los amantes de los paisajes pueden realizar un senderismo de un par de horas hasta la hermosa Oia, en el extremo del archipiélago, donde las callejuelas con escaleras que suben y bajan contemplan la ‘caldera’ acuática desde todos los ángulos.
Hay dos imperdibles en Santorini: realizar una excursión en velero hasta la formación rocosa de Palea Kameni, los restos del antiguo volcán; y ver el atardecer desde las numerosas terrazas de Fira, aunque una copa allí se pague a precio de oro.

viena

5 Viena -- Austria


Las sinfonías de Mozart y los valses de Strauss están presentes en cada rincón de la capital de Austria, una ciudad rebosante de grandes edificios del romanticismo, como el palacio imperial, el Belvedere, o los fastuosos jardines del palacio Schoennbrunn.
Además de la obligatoria degustación del café vienés con tarta Sacher en el café que le da su nombre, se puede patinar sobre hielo en la pista del Wiener Eistraum y visitar la Galería de Arte Austríaca, donde se encuentra el famoso “El Beso” del pintor simbolista austríaco Gustav Klimt.
Para terminar la jornada, hay que contemplar el atardecer desde el mirador de la Ringstrasse, la avenida que rodea al centro de Viena.

cesky krumlov

4 Český Krumlov -- República Checa


Quien piensa en la República Checa piensa en Praga. Y es cierto que su capital es una de las ciudades más románticas de Europa, pero hay todo un país por descubrir.
Por ello hay que poner rumbo a Český Krumlov, una pequeña ciudad medieval con edificios de arquitectura gótica, renacentista y barroca, donde el río Moldava la envuelve una y otra vez en tres meandros.
Los que demuestren un buen estado físico pueden subir a la torre principal del castillo, construido en 1420, y que permiten tener unas espectaculares vistas de los tejados rojos de la ciudadela, donde en las tabernas se sirve vino de Moravia, así como las populares cervezas de la variedad pilsen.

coimbra

3 Coimbra -- Portugal


En esta amable y bonita ciudad portuguesa tuvo lugar la historia de amor secreto entre el príncipe Pedro de Portugal e Inés de Castro, en el siglo XIV. Se casaron clandestinamente, tuvieron cuatro hijos, pero el rey Alfonso IV ordenó la muerte de Inés. Cuando Pedro asumió el trono, dos años después, emprendió una venganza contra los asesinos y ordenó que su amante muerta fuera nombrada reina.
Más allá de la leyenda que se mezcla con la historia, la ciudad se prepara para recibir a los turistas que estén dispuestos a subir y bajar cuestas, y conocer las dos caras: la parte más antigua, en las alturas; y la más nueva en la parte baja, con una vida comercial más activa.
En esta ciudad se encuentra una de las universidades más antiguas de Europa, y el paseo no puede dejar de lado la visita al Arco de Almedina y la Catedral Nueva.
El paseo más recomendado es tomar el barco que recorre el río Mondego y durante una hora disfrutar de los paisajes costeros.

heilderberg

2 Heidelberg -- Alemania


Cruzando el río Neckar, se encuentra esta ciudad, una de las más importantes del estado alemán de Baden-Württemberg. Allí se encuentra el espectacular Palacio de Heidelberg, la obra de arquitectura civil más importante del renacimiento fuera de Italia. Sus callejuelas, con casas valladas, dan la sensación que el visitante se encuentra viviendo en medio de la época del barroco.
El momento más romántico, a no olvidarlo, es al atardecer, cuando el río Neckar refleja las nubes y se convierte en un lecho que combina tonos violetas, rosados y azules. 

brujas

1 Brujas -- Bélgica


La parálisis de la industria textil en el siglo XVI dejó a Brujas congelada en el tiempo. Lo que fue la ruina para los artesanos de hace cuatro siglos es la bendición para el turismo belga, porque esta pequeña ciudad, cruzada por canales, se puede recorrer en un par de días a pie, en bicicleta, e incluso sobra tiempo para una escapada a la hermosa Gante.
Su mercado, el ayuntamiento, y sus calles presentan diversas muestras de la arquitectura tardogótica. Los días no pueden pasar sin probar sus excelentes muestras de chocolate, y en algún momento, hay que visitar el antiguo convento de Begijnhof, una serie de casas blancas rodeadas de un jardín de margaritas, que era un antiguo convento. Se puede caer en el tópico romántico de pasear en un carruaje, o recurrir a un paseo en bote por los canales, hasta llegar al Rozenhoedkaai (el muelle del rosario).