Dos destinos para descubrir otra Croacia (y huir de las multitudes)

Seguramente, uno de los rincones más bellos del Mediterráneo: Rovinj. Foto Getty Images.

Dos destinos para descubrir otra Croacia (y huir de las multitudes)

Menos conocidas que Dubrovnik o Split, nos zambullimos en Pula y Rovinj para descubrir la Croacia auténtica que se despliega en la península de Istria

Mar Nuevo

Madrid

01/07/2019 - 19:14h

¿Puede un país que lucha contra la masificación turística ser, a la vez, un gran desconocido? Mientras Dubrovnik toma medidas para limitar la llegada de cruceros, Croacia sigue guardando tesoros que esperan ser descubiertos. Y la península de Istria, al noroeste del país, es uno de los mejores destinos para iniciarse.

Un pedazo de tierra en forma de corazón bañado por las profundas aguas azules del Adriático. Multicultural y hospitalaria. De ciudades medievales y animados puertos. Con una belleza que nada tiene que envidiar a la Toscana italiana o la Provenza francesa. Un lugar que luce el auténtico encanto del Mediterráneo y que aún guarda rincones mágicos.

Pula, al sur de la península de Istria, es una ciudad de pasado romano con mucho que ofrecer

[Para leer más: El rincón de la costa croata que escapa a las multitudes]

Es hora de poner rumbo a la ‘otra’ Croacia, la que no pasa por su animada capital, Zagreb, por los patrimonios de la Humanidad como Dubrovnik o las islas de la Costa Dálmata. Es la hora de Istria.

Playas y calas en Pula. Foto Aleksandar Gospic | Turismo de Croacia.
Playas y calas en Pula. Foto Aleksandar Gospic | Turismo de Croacia.

Pula, ciudad romana

En el extremo inferior de la península corazón se alza Pula, la ciudad más grande de Istria, y créenos si te decimos que merece la pena deambular por sus calles estrechas antes de dirigirnos al mar.

Rebosante de historia y cultura, Pula cuenta con el anfiteatro romano más importante del país, ahora escenario de excepción para conciertos y festivales

Rebosante de historia y cultura, cuenta con el anfiteatro romano más importante del país, levantado en el siglo I y destinado a las luchas de gladiadores. Excepcionalmente conservado, se trata de uno de los seis mayores anfiteatros romanos que se pueden contemplar, con una altura máxima que ronda los 30 m.

Su cávea llegó a albergar a 23.000 espectadores en un total de 40 escalones, acomodados en parte en la pendiente que baja hacia la costa.

Hoy en día los gladiadores han dado paso a conciertos y otros espectáculos, aunque el pasado romano también cobra vida a través de recreaciones como los Days of Antiquity - Pula Superiorvm.

Anfiteatro de Pula. Foto Getty Images.
Anfiteatro de Pula. Foto Getty Images.

Más actual, el festival anual de cine, que este año se celebra del 13 al 21 de julio también en esta joya arquitectónica.

Centro de operaciones

Podemos hacer del Villa Vulin, un cinco estrellas boutique con solo seis coquetas habitaciones, nuestro centro de operaciones, y desde allí recorrer de arriba abajo la localidad paseando por Riva Ulica, la calle principal frente al mar, acotado al este por el Parque Valerijin y al oeste por el coqueto puerto, con pequeños barcos de pesca meciéndose en el muelle.

A medio camino, el Foro, que sigue siendo la plaza principal de Pula; el Palacio Comunal, el Templo de Augusto -homenaje al primer emperador romano-, la Puerta de Hércules y las murallas de la ciudad, así como la Catedral de la Asunción de la Virgen María, edificada sobre las viejas catacumbas en las que los cristianos se refugiaban durante la época de su persecución (hasta el s. IV) son otros de los puntos más interesantes de la ciudad.

Pula. Foto Katarzyna Tyl | Pixabay.
Antes de ir a la playa, no dejes de recorrer el centro de Pula. Foto Katarzyna Tyl | Pixabay.

Merece la pena también pasar por el Museo de Arte Contemporáneo de Istria, con una gran colección de obras croatas del último siglo. Muy cerca, el Museo del Aceite de Oliva ahonda en la mitología y la elaboración de oro líquido mediterráneo por excelencia.

Claves para comerse Pula

Un atractivo mercado central, en Narodni Trg 9, es el lugar perfecto para comprar productos gourmet de la zona, como aceites y, especialmente, todo lo relacionado con la trufa, un hongo que se da especialmente bien en los bosques de Istria y por el que es reconocida toda su cocina.

La trufa, la pasta, el vino y el aceite son los productos más destacados de la despensa de Pula

El vino local, cada vez más respetado, podemos comprarlo allí mismo o bien en la Enoteca Istriana.

Si preferimos degustarlo in situ debemos dirigirnos a Boca Bar, que ofrece también una buena selección de cócteles, mientras que para comer las opciones se mueven entre los mariscos, como los de Piazza Nove, las carnes (Meating) y las pastas artesanales (Bistro Alighieri).

Parque Nacional de Brijuni, Croacia.
Parque Nacional de Brijuni, Croacia.

Una pista más

Próximo a Pula, e las aguas poco profundas del Adriático, encontramos otra Croacia (otra más) en su estado más auténtico, en este caso en el archipiélago de Brijuni. De hecho, sus 14 islas conforman un parque nacional protegido.

La isla de Veliki Brijun es la más grande y se puede acceder a través de transbordadores que parten desde Fazana.

De marcado estilo veneciano, Rovinj se abre a un puerto pesquero mientras una colina coronada por la iglesia de Santa Eufemia, del siglo XVIII, se coloca a su espalda, creando una de las imágenes más irresistibles del Mediterráneo

Como curiosidad, y aunque está abierta al público, una parte del territorio se utiliza para las necesidades residenciales del presidente y el gobierno de la República de Croacia. Estas áreas están ubicadas alrededor de la villa Jadranka, Brijunka y Villa Blanca.

Rovinj

Al norte de Fazana y siguiendo la línea de la costa encontramos otra de las joyas de la corona en cuanto a secretos croatas: la ciudad de Rovinj.

Rovinj. Foto Luka Esenko | Turismo de Croacia.
Rovinj. Foto Luka Esenko | Turismo de Croacia.

De marcado estilo veneciano (solo por fotografiar sus magníficas fachadas de color pastel y sus ventanas ya merece la pena la visita), la localidad se abre a un puerto pesquero, mientras una colina coronada por la iglesia de Santa Eufemia, del siglo XVIII, se coloca a su espalda, creando una de las imágenes más irresistibles del Mediterráneo.

El Arco de Balbi, una de las entradas originarias de la ciudad antigua, nos conduce a la calle principal, Grisia. A lo lejos, el campanario de la catedral dominando la ciudad con sus casi 60 metros de altura nos recuerda a la basílica de San Marcos en Venecia.

Desde sus casas y miradores construidos sobre acantilados se obtienen espectaculares vistas de las islas cercanas, como Crveni otok y Sveta Katarina, así como de las embarcaciones tradicionales de madera meciéndose en el agua, las batanas.

Historia, mar y montaña

La localidad cuenta con hoteles de diseño, como Grand Park Hotel Rovinj, una de las últimas incorporaciones, de cinco estrellas y que combina como ninguno el sabor urbano (tiene vistas al casco antiguo), el mar y la naturaleza, ya que se alza frente a la marina, a los pies de un bosque de pinos.

Las casas de Rovinj entre el mar y la montaña. Foto Getty Images.
Rovinj se agolpa entre el mar y la montaña. Foto Getty Images.

Asomándose como lo hace al mar, es obligado disfrutar de las puestas de sol, si puede ser cóctel en mano, como los que preparan en La Puntulina o Valentino.

Galerías y estudios de arte se despliegan desde la catedral hacia todos los rincones. En el mes de agosto, el arte toma todas las calles de la localidad, especialmente en la zona de Grisia, convirtiendo Rovinj en una enorme exposición al aire libre.

A unos quince minutos a pie del centro de la ciudad, se localiza un parque forestal protegido y delimitado por hermosas playas, entre ellas la de Lone. Otra opción para pasar un día en contacto con la naturaleza es visitar Zlatni Rt, una península verde de pinos, cedros y cipreses bordeada por un sendero costero que nos da paso a pequeñas calas de guijarros desde las que se nos ofrece un mar turquesa ideal para el baño.