Edirne: la huella que el imperio otomano dejó en Europa

La mezquita de Selimiye es el icono de Edirne. Foto Mesut Özder - Pixabay

Edirne: la huella que el imperio otomano dejó en Europa

En la franja europea de Turquía , la antigua capital otomana de Edirne destaca por sus mezquitas, sus centenarios baños y por la vida de sus bazares

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

05/06/2020 - 16:44h

Hubo un tiempo, allá por el siglo XVI, en que la media luna del Imperio Otomano estuvo a un palmo de conquistar Europa central. Con los años se fue replegando al este, y de aquellos años la moderna Turquía conserva la provincia de Tracia, donde sobresale Edirne, una ciudad recomendada para sentir la confluencia entre Oriente y Occidente.

Ubicada a un tiro de piedra de la frontera con Grecia, el emperador Adriano la bautizó como Adrianópolis, y fue una de las ciudades más importantes del Imperio Bizantino hasta que en 1362 los otomanos la conquistaron y nombraron como capital.

Recuerdos de la plaza fuerte otomana

Era la mejor plaza para preparar la avanzada contra Constantinopla, la nueva Roma con murallas tan inexpugnables que tuvieron que pasar 91 años hasta que cayó bajo la maquinaria bélica del sultán Mehmet II.

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Edirne plaza Foto Go Turkey

Edirne exhibe los recuerdos de cuando fue capital otomana. Foto Go Turkey

Los otomanos trasladaron su centro de poder a la nueva joya de la corona, pero Adrianópolis, ya rebautizada como Edirne, mantuvo un largo período de fulgor por mérito propio.

La mezquita más impactante

Reflejo de esos años dorados es una de las mezquitas más impactantes de Turquía, la de Selimiye. Su construcción, realizada entre 1568 y 1575, marca uno de los momentos cumbres de la arquitectura otomana, con sus cuatro minaretes de 85,6 metros, los más altos del país.

La mezquita de Selimiye, que recuerda a la mezquita Azul de Estambul, refleja uno de los momentos cumbres de la arquitectura otomana

Estas agujas de roca y argamasa, junto con el domo, son visibles desde cualquier ángulo de la ciudad. La cúpula se eleva a 42 metros, y su decoración con 101 diseños diferentes de tulipanes y las caligrafías con versículos del Corán son una obra maestra que hay que contemplar con calma.

Edirne mezquita 2 plaza Foto Go Turkey

La mezquita de Selimiye es una obra maestra de la arquitectura otomana. Foto Go Turkey

Un templo imperfecto

Entre los simbolismos del templo destacan las 999 vidrieras de colores (número elegido para reflejar “la perfección de Dios a través de un templo imperfecto”, decía su arquitecto Mimar Sinan, así como los motivos geométricos rosados y azules.

Pero esta no es la única mezquita a tener en cuenta. También se encuentran la de Eski, construida en mármol blanco, ladrillo y piedra tallada un siglo y medio antes, y la de Üç Şerefeli, que también sorprende por la longitud de su minarete que luego fue superado por los de Selimiye.

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El elegante puente medieval de II.Bayezid. Foto Go Turkey

El barrio medieval

Alrededor de ese gran conjunto musulmán, que también incluye un hospital, una escuela coránica, cocinas y almacenes (recubiertos por una estructura de cien domos), se extiende el barrio histórico, que poco ha cambiado desde la Edad Media.

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Su trazado mantiene la trama de calles serpenteantes y angostas, llenas de restaurantes y cafés en los que se pueden probar los platos con bloques de queso feta blanco, una de las especialidades de la región, maridado con el hardaliye, una bebida elaborada con la uva de Tracia combinada con mostaza y mazapán.

Degustación de platos tradicionales. Foto Anete Fleck

Degustación de platos tradicionales. Foto Anete Fleck

La vida en los bazares

Como en toda ciudad turca, el lugar al que hay que ir para sentir el pulso de la ciudad es en sus bazares más importantes: el de Selimiye Arastası (junto a la gran mezquita), el de Bedesten y el de Ali Pashar, el más importante que fue abierto en 1569.

Bajo una estructura cubierta, sus 130 comercios son más pequeños que los del Gran Bazar de Estambul, pero su presencia es más que suficiente para comprar alimentos, frutos secos, especias y otros productos delicatesen tanto de Turquía como de las vecinas Bulgaria y Grecia.

Si es que hay que regatear (casi una obligación moral) por algún artículo, que sea por los jabones aromatizados, las ollas de barro, los cestos de paja y los bordados, herederos de una tradición textil de 2.000 años que se puede rastrear en el Museo de Arqueología y Etnografía local.

Bazar Ali Pasha foto Wikipedia

Bazar de Ali Pasha. Foto Wikipedia

El relax de los baños turcos

Otro de los puntos destacados de la visita a Edirne es el paso por los baños turcos de Sokollu, Saray, Tahtakale, Mezit Bey, Beylerbeyi y Gazi Mihal. El primero de todos ellos, diseñado por el mismo arquitecto de la mezquita de Selimiye en el siglo XVI, es el más espléndido y uno de los más grandes de Turquía, con dos domos que cubren los sectores para hombres y mujeres, y con elaborados detalles decorativos en su interior.

Hamman Saray

Interior del hamman de Saray

Entre los baños turcos de Edirne destacan los de Sokollu, con una estructura de dos domos construidos en el siglo XVI

Los puentes medievales sobre los ríos Tundzha y Meriç, con sus márgenes siempre verdes, son otro de los puntos recomendados; en una ciudad orgullosa de sus tradiciones, como la vigencia de los campeonatos de lucha en aceite, una institución deportiva solo superada en antigüedad por los Juegos Olímpicos.