El COVID-19 no puede detener el espectáculo natural más bello de Japón

Floración de los cerezos en Tokio. Foto: Yu Kato | Unsplash.

El COVID-19 no puede detener el espectáculo natural más bello de Japón

Parques y jardines se tiñen de rosa con la tradicional floración de los cerezos. Estos son los mejores lugares para disfrutarla (también virtualmente)

Mar Nuevo

Madrid

24/03/2020 - 13:56h

Ni siquiera el coronavirus, que ha logrado paralizar ciudades y países y mantenernos confinados en nuestras casas puede contra la naturaleza. Por suerte, el hanami, uno de los espectáculos naturales más bellos del mundo, no atiende a restricciones ni a temores de contagio y ya inunda de color y fragancias ciudades niponas como Tokio y Nikko.

Por supuesto, hay cerezos en muchas partes del mundo. También en España, en el Valle del Jerte, se organiza en torno a la floración una gran fiesta coincidiendo con el momento exacto en que los cerezos tiñen de blanco hasta el último bancal de la última colina.

Sin embargo, es en Japón donde este momento adquiere una dimensión casi mística; no en vano es el país que inventó el hanami (observación de la belleza de las flores, denominadas sakura).

Cerezos en flor en Matsuno. Foto Sora Sagano Unsplash

Cerezos en flor en Matsuno. Foto: Sora Sagano | Unsplash.

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Hanami en Tokio

Según la Japan Meteorological Corporation, la floración del cerezo comenzó el día 16 de marzo en Tokio y estos días se puede observar en su máximo apogeo.

Hay cerezos en muchos lugares del mundo, pero en Japón la floración se vive con una dimensión casi espiritual

Cualquier actividad en la ciudad, desde un picnic en el parque a un paseo por los más hermosos jardines se enmarca ahora en una explosión de tonalidades rosadas.

Entre los lugares destacados encontramos el parque Ueno Kōen donde, según cuenta la leyenda, los cerezos fueron plantados por el monje budista Tenkai después de la construcción del templo Kaneiji.

Cerezos sobre el río Sumida. Foto Turismo de Tokio.

Cerezos sobre el río Sumida. Foto: Turismo de Tokio.

Actualmente, cuenta con unos 1.000 cerezos de varias especies, entre ellas yoshino -considerada la más popular desde la era Meiji- y yamazakura -reconocida como la más silvestre-, que dibujan un exquisito paseo. Al caer la noche, más de 1.000 linternas iluminan el parque invitando a contemplar el cielo estrellado.

Al norte del Palacio Imperial, el parque Kitanomaru, se convierte en un mar de tonalidades rosadas que atrae a turistas de todo el mundo. Este año, y pese a que el Festival Chiyoda se ha cancelado, una cámara web permite ver el espectáculo desde casa.

Otros parques de Tokio

Continuamos el paseo por el parque Sumida, ubicado a lo largo del río Sumida, que nos sorprende con los “cerezos de Bokutei”, famosos desde la era Edo y a los que los tokiotas guardan especial cariño, ya que fueron plantados por el octavo shogun de la dinastía. A una y otra orilla pueden admirarse nada menos que 1.000 cerezos, pero también divisar en el horizonte la famosa torre Tokyo SkyTree.

Cerezos y SkyTree. Foto Turismo de Tokio.

Cerezos y SkyTree. Foto: Turismo de Tokio.

El Jardín Imperial de Shinjuku, en Shinjukugyoen, es la próxima parada. Cuenta con más de 1.300 cerezos de 65 especies, que extienden su floración hasta mediados de abril, cuando brilla la singular especie “Ichiyo”, de un delicado color rosa pálido en sus pétalos como si una pequeña gota carmesí se hubiera derramado en ellos.

El parque Rikugien, construido por Yanagisawa Yoshiyasu, sirviente del quinto shogun durante el periodo Edo, es un jardín tradicional de estilo kaiyushiki que cuenta con  colinas creadas artificialmente y un estanque.

Además de los cerezos en flor permite disfrutar de la iluminación la iluminación del cerezo llorón, un evento anual que se basa principalmente en la iluminación de cerezo “zakura shidare”, símbolo del parque que mide unos 15 metros de altura y 20 metros de ancho y que conforma, al caer la noche, paisajes coloreados recién salidos de un cuento.

Parque Rekugi. Foto Turismo de Tokio.

Parque Rekugi. Foto: Turismo de Tokio.

Foso Chidorigafuchi

Conocido también como el foso del Palacio Imperial, es reconocido en Tokio por la combinación de sus paisajes verdes y sus numerosos cerezos que crean un lugar ideal para el descanso en sus 700 metros de largo. Un total de 260 cerezos de diversas especies, entre ellas “Somei Yoshino” y “Oshima”, se iluminan durante la noche en la oscuridad quedando su reflejo plasmado en el agua y creando románticos paisajes.

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Disfrutar del sakura en Nikko

Muy cerca de Tokio, a unas dos horas en tren desde las estaciones de Asakusa y Shinjuku, nos espera la pequeña ciudad de Nikko, Patrimonio Mundial por la Unesco desde 1999.

NIkko. Foto Turismo de Nikko.

Nikko celebra una gran fiesta nocturna en torno al sakura. Foto: Turismo de Nikko.

La ciudad no solo se tiñe de rosa entre marzo y abril sino que celebra además la fiesta nocturna de sakura, por la que se iluminan los cerezos del famoso Templo de Kinugawa Onsen Gokoku Jinja.

Además, tienen lugar actuaciones con instrumentos japoneses tradicionales en el recinto Kagura, danzas de las geishas y espectáculos de abanicos, entre otros. También degustar comida tradicional y licores de la zona sentados en un tatami con un kotatsu o, lo que es lo mismo, un marco de mesa bajo hecho de madera y cubierto por un futón.   

Iluminación de los cerezos. Foto Turismo de Nikko.

Iluminación de los cerezos. Foto: Turismo de Nikko.

Hokkaido 

Lo bueno de la floración de los cerezos es que es irregular; es decir, permite disfrutarla en diferentes ciudades en diferentes momentos. Es el caso de la región de Hokkaido, al norte del país, que espera vivir la plenitud de la floración desde el 26 de abril hasta el 5 de mayo.

Algunos de los mejores lugares para disfrutarla son el parque Moerenuma, en Sapporo; la Torre Goryokaku y Fort Goryokaku en Hakodate; el parque Asahigaoka en Furano; el Monte Tengu en Otaru; y el parque Asahikawa en la ciudad del mismo nombre.