Descubriendo joyas modernistas en la periferia de Barcelona

Can Negre, una de las mejores muestras del modernismo en Sant Joan Despí. Fotos: Jordi Canals

Descubriendo joyas modernistas en la periferia de Barcelona

En Sant Joan Despí, un colaborador de Gaudí diseñó numerosas residencias modernistas, que se pueden recorrer en una breve visita a la villa

Es un tópico decir que Barcelona es sinónimo del mejor modernismo. Aunque sea verdad, no es del todo exacto, porque cerca de la capital catalana hay excelentes muestras de este estilo que se exportó al mundo con el sello de identidad que le imprimieron sus grandes representantes, como Lluís Domenech i Muntaner, Josep Puig i Cadafalch, y por supuesto, el famoso Antoni Gaudí.

Precisamente, un colaborador del creador de la Sagrada Familia, llamado Josep Maria Jujol, brilló con excelentes muestras del modernismo en Sant Joan Despí, una de las ciudades de la corona metropolitana de Barcelona.

Hasta mediados del siglo XIX, la tartana o la diligencia era el único transporte que unía a la gran ciudad con esta pequeña localidad, hasta que la llegada del ferrocarril, en el último tercio de aquel siglo, catapultaron las comunicaciones.

Gracias a este medio de transporte, la alta burguesía eligió a Sant Joan Despí para levantar sus residencias de veraneo. Por ese entonces, esta localidad en realidad era un paraje de huertas y viñedos, algunas masías y un pequeño núcleo urbano. En total, cuando llega el 1900 vivían menos de 1.200 personas.

El primer encargo que tuvo Jujol fue de su tía Josefa Romeu, para edificar una casa cerca de la estación, pero que se divida en dos para legarla a sus hijos. El resultado fue una obra emblemática del arquitecto, la Torre de la Cruz, que se levantó entre 1913 y 1916.

Hay que imaginar el impacto que tuvo este edificio en medio del entorno agrícola, con sus cinco cilindros de diversa altura, coronados por cúpulas. En poco tiempo, el humor popular la bautizó como ‘la Torre de los huevos’.

Can Negre demoró quince años por las exigencias económicas de su dueño

Todavía no había terminado la construcción de la Torre de la Cruz que Jujol recibió un nuevo trabajo: el abogado Pere Negre le encargó la reforma de una masía cercana a la villa. El edificio databa del siglo XVII, y se dedicaba a la producción de vinos. Como Negre no quería perjudicar su economía, fue pagando las reformas conforme los vinos le daban beneficios, por lo que la construcción de Can Negre se demoró por más de 15 años, entre 1915 y 1930.

Su fachada cuenta con un retablo dedicado a la Virgen María, y en su decoración interior, Jujol deslumbró con su talento para las artes plásticas. Actualmente, esta casa modernista es uno de los símbolos de Sant Joan Despí, y allí funciona la Escuela Municipal de Arte.

En la calle Verdaguer se pueden ver tres obras de Jujol

En la calle Jacinto Verdaguer Jujol concentró su talento en tres casas alineadas. Una de ellas es la Casa Rovira (1926), donde el arquitecto diseño la fachada, dedicada a Sant Antoni Abat. Las otras dos residencias sí fueron levantadas desde los cimientos: la Casa Sierra-Xaus (1921) es el edificio de líneas más modernas en su catálogo de obras realizadas en la villa, y la Torre Jujol (1932) la reservó el arquitecto para que sea su vivienda particular.

La última intervención del arquitecto en Sant Joan fue la restauración de la iglesia parroquial, en 1944, que había quedado gravemente dañada tras la Guerra Civil.

Para conocer la arquitectura y el legado de este heredero de Gaudí, desde Can Negre, donde funciona el Centre Jujol, parten excursiones por las calles de la ciudad, en las que se visitan sus obras más famosas y se describe su imaginación para trabajar los colores, su arte para moldear el hierro, y su implicancia con los motivos religiosos.

Modernismo Sant Joan Despi
Modernismo Sant Joan Despi
Modernismo Sant Joan Despi
Modernismo Sant Joan Despi