El museo más silencioso de España está bajo las aguas de Canarias

En el Museo Atlántico hay 300 esculturas a 12 metros de profundidad. Foto: Cabildo de Lanzarote - EFE

El museo más silencioso de España está bajo las aguas de Canarias

Al bucear en las aguas claras de Lanzarote podemos descubrir la magia del Museo Atlántico, donde unas 300 esculturas esperan a 12 metros de profundidad

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

20/06/2020 - 11:00h

En la Bahía de las Coloradas, en la costa de Lanzarote, hay un par de hombres en traje jugando en un columpio. Cerca, unas personas están detenidas frente a un muro, y un grupo descansa sobre el lecho submarino. Nadie habla, nadie se mueve. Son las estatuas del Museo Atlántico, que yacen a 12 metros de profundidad.

Este es el primer museo submarino de Europa, una iniciativa que ya existe en Maldivas, México, el Caribe, la Gran Barrera de Coral y el Mar Rojo.

Un experto en arte submarino

Precisamente en algunos de estos destinos se encuentran la esculturas realizadas por Jason deCaires Taylor, un artista experto en crear obras de arte para ser expuestas bajo el agua.

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Para buscar la inspiración no tuvo que viajar muy lejos: los habitantes de Lanzarote modelaron para que deCaires Taylor de forma a las esculturas.

museo atlantico  Foto Catclanzarote

El Portal, una de las esculturas más interesantes del museo. Foto Catclanzarote

Las primeras creaciones llegaron en el 2016, pero la mayor parte del museo se abrió en febrero de 2017.

El museo por dentro

Los 12 grupos escultóricos se distribuyen en un espacio de 2.500 metros cuadrados, que se pueden ver buceando solo, con instructor (en el caso de los que recién se inician en este mundo) o en snorkel, aunque desde la superficie se distinguen las figuras y sus sombras, pero sus detalles se pierden.

 


Buceando por el Museo Atlántico. Video: Andreas Hauser.

Las 300 esculturas apuntan a reflexionar sobre la invasión de las tecnologías, la crisis de los refugiados y el culto a la personalidad

Entre las esculturas se encuentran los niños en barca de los Jolateros, el hombre que yace entre troncos del Immortal, la Balsa de Lampedusa que homenajea a los refugiados que se aventuran al Mediterráneo, la pareja que hace un selfie en Desconectado y el grupo de caminantes que atraviesan la puerta de Cruzando el Rubicón.

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En la otra mitad del museo se bucea entre los cáctus, napales y raíces del Jardín híbrido, donde los humanos adquieren formas vegetales, se pasa por el Portal en que un espejo refleja la superficie, se contempla a los adultos que matan el tiempo en juegos infantiles en Desregulado y el recorrido termina girando en torno a Giro humano, con una veintena de esculturas agrupadas en forma circular.

Foto Museo Atlantico

Algunas esculturas representan a híbridos de la flora submarina. Foto Museo Atlántico

Esculturas respetuosas con el medio ambiente

Estas 300 esculturas fueron realizadas en hormigón de pH neutro, que garantiza la sostenibilidad en el ecosistema. Tres años después de su apertura este arrecife artificial está rindiendo sus frutos: los moluscos invaden las figuras humanas, y detrás de ellos llegan los crustáceos y los peces.

Así los buceadores pueden encontrarse con esponjas marinas y pulpos, sardinas y barracudas, entre otras especies.