El pasado imperial brilla en los palacios de Estambul

Palacios como el de Dolmabahçe reflejan el poder de la corte otomana en Estambul. Foto Samuele Schirò - Pixabay

El pasado imperial brilla en los palacios de Estambul

El poder y el refinamiento del Imperio Otomano se revela en las visitas a los siete palacios más impactantes de la antigua Constantinopla

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

17/03/2020 - 17:26h

Desde que Constantinopla cayó en manos de los turcos, la ciudad que ahora conocemos como Estambul conservó el prestigio de los romanos, y los sultanes del Imperio Otomano se encargaron de dotarla de espléndidos palacios, pabellones de caza y residencias reales que siglos después mantienen su aura de poder y elegancia.

Topkapı

El más importante, y el que congrega a más visitas, es el de Topkapı. Construido por el Mehmed el Conquistador, el mismo emperador que pudo entrar por las murallas infranqueables en 1453, fue la residencia de los sultanes otomanos por 400 años.

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Es una compleja red de residencias reales, dependencias de servicio, salas de audiencia, despachos, armerías, cocinas y harenes, unidos por cuatro patios dotados de elegantes jardines con fuentes y bonitos artesonados en los techos de las galerías y las columnas.

Sala del trono del Palacio de Topkapi. Foto: Waldo Miguez Pixabay

Sala del trono del Palacio de Topkapi. Foto: Waldo Miguez - Pixabay 

Allí se encuentra el Museo Arqueológico, pero uno de los puntos más destacados es el Tesoro, que presenta reliquias históricas de valor incalculable, como el supuesto bastón que Moisés usó para cruzar el Mar Rojo o una espada del rey David.

Hablando de armas blancas, el puñal de Topkapi elaborado en oro, diamantes, esmeraldas y piedras preciosas da una idea de cómo los sultanes no escatimaban en gastos cuando se trataba de demostrar su poder.

El complejo, de 700.000 metros cuadrados, se levanta sobre un acantilado con vistas al Bósforo, el Cuerno de Oro y el Mar de Mármara. Este es uno de los mejores miradores que se pueden encontrar en Estambul para disfrutar con un café turco o un té con copa de forma de tulipán.

Dolmabahçe

Topkapı fue la residencia real hasta que el sultán Abdülmecid decidió hacer las maletas y trasladó a toda la corte al nuevo palacio que mandó a construir lejos del centro, cerca del puerto de Beşiktaş, que tras 13 años de trabajo fue inaugurado en 1856.

Diseñado en un estilo neobarroco, es el palacio más grande de toda Turquía. Todo se hizo en gran escala, para demostrar al mundo que el Imperio Otomano no era ‘el enfermo de Europa’, como pretendían denostar las potencias del Viejo Continente.

El palacio de Dolmabahçe, sobre el Bósforo, es el más grande de Turquía

Algunas cifras lo ejemplifican: la residencia de 45.000 metros cuadrados cuenta con 285 habitaciones, 44 salones, y seis baños turcos.

El palacio de dolmabahce palace Foto Suat Alkan Pixabay

El palacio de Dolmabahçe brilla sobre el Bósforo. Foto: Suat Alkan-Pixabay

En el Salón del Trono, con sus 56 columnas y sus 36 metros de alto, cuelga una gigantesca araña de cristal con 750 lámparas, que dejaba tan boquiabiertos a los visitantes como la fastuosidad de la escalera de cristal.

Esta fue la sede del poder otomano hasta el nacimiento de la república turca. Y aquí fue donde su creador, Mustafa Kemal Atatürk vivió sus últimos años hasta que murió en 1838.

İhlamur Kasrı

Como si no se aburrieran de la vida palaciega, los sultanes también pasaban largas temporadas en sus residencia de verano. Abdülmecid, en paralelo a la construcción de Dolmabahçe, mandó a edificar una vivienda para la temporada estival, pero que tenga la elegancia suficiente como para recibir a invitados oficiales.

Palacio de Ihlamur

El palacio de Ihlamur es un oasis verde para desconectar.

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Así se diseñó el palacio de İhlamur Kasrı, que consta de dos edificios: el pabellón Merasim, usado para ceremonias institucionales, y el Maiyet, reservado para el sultán y su harén.

En 1987 se convirtió en museo y es uno de los rincones más bonitos para tomar un café rodeado de la vegetación de sus jardines.

Beylerbeyi

El sucesor de Abdülmecid, llamado Abdülaziz, no iba a ser menos y también quiso con una residencia de verano que lleve su sello. Así se construyó entre 1861 y 1865 el palacio de Beylerbeyi, que cuando se navega por el Bósforo resalta por sus jardines en forma de terraza.

Beylerbeyi Foto Alex Malev Flickr

Beylerbeyi es otro de los palacios que flanquean al Bósforo. Foto: Alex Malev-Flickr

El edificio de dos plantas, diseñado en estilo Segundo Imperio, cuenta con interiores ricamente decorados con arañas de cristal y alfombras. Su uso quedó reservado como residencia para invitados oficiales.

Yıldız

A finales del siglo XIX, el sultán Abdül Hamid II también quería dejar su huella patrimonial para la posteridad y ordenó levantar el palacio de Yıldız. Además se decía que tenía desconfianza a la ubicación de Dolmabahçe, al que consideraba como vulnerable a un ataque marítimo.

Abdül Hamid II mandó construir al palacio de Yıldız, que le parecía más seguro que el de Dolmabahçe

El realidad el palacio son varios edificios, de los que el más espléndido es Şale (el chalet), que revela el lujo con que vivía la corte otomana, con un abundante uso del nácar como elemento decorativo.

Yildiz

El palacio de Yıldız refleja el lujo de la corte otomana.

Otros pabellones son los apartamentos de Estado, donde residían los invitados oficiales, el de Malta, el Çadır (ayer una cárcel, hoy una recomendada cafetería), el Teatro y la Ópera, entre otros.

Los jardines ya justifican la visita, y es uno de los sitios más populares de descanso entre los residentes de Estambul.

Çırağan

Desde los jardines de Yıldız había un puente que comunicaba con el Palacio de Çırağan, el último que construyó la familia real otomana.

En un principio fue levantado en madera, y luego Abdülaziz lo dotó de mármoles y elementos decorativos de lujo de todo el mundo.

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Aquí uno puede tener la experiencia de dormir como un sultán, porque el edificio, que fue destruido por el fuego en 1910, fue restaurado y tras varios destinos erráticos (como cuartel, por ejemplo), desde 1991 pertenece al hotel Çırağan Palace Kempinski, de cinco estrellas.

Çırağan Foto Kempiski Hotels

El palacio de Çırağan ahora es un hotel cinco estrellas. Foto: Kempiski Hotels

Ubicada entre los barrios de Besiktas y Ortakoy, la opulenta estancia cuenta con cuatro restaurantes que ofrecen menús del este y el oeste cargados de influencias tradicionales otomanas y turcas.

Las habitaciones son elegantes, de decoración clásica, balcones privados y vistas al estrecho, pero lo que más llama la atención de los visitantes es sin duda el Spa Sanitas.