El templo Jedi de Star Wars se halla en una isla frente a Irlanda

El templo Jedi de Star Wars se halla en una isla frente a Irlanda

El escondite secreto donde se encuentra el origen y la quintaesencia del poder de la Fuerza, las ruinas del primer templo Jedi, es Skelling Michael

Quim Aranda

Londres

22/01/2016 - 21:03h

Isla de Skellig Michael, en Irlanda

La escena final de la séptima entrega de Star Wars - El despertar de la fuerza, lleva a la joven protagonista, Rey, a una isla remota en un planeta distante, donde encuentra, por fin, tras una incansable, agotadora y peli­grosa búsqueda, a un envejecido Luke Skywalker, refugiado del Imperio en el lugar donde se hallan los restos del primer templo Jedi.

Los minutos finales del film muestran un paisaje de una belleza abrupta. Por unos instantes, mientras Rey asciende una interminable escalera de piedra formada por seiscientos escalones, el espectador puede creer que sí, que realmente se trata de una isla remota en un planeta distante. Y sí, es remota, pero no tanto.

Un día inolvidable

Porque el escenario natural escogido por la producción para recrear el secreto escondite donde se encuentra el origen y la quintaesencia del poder de la Fuerza, las ruinas del primer templo Jedi, es Skelling Michael, una hermosa y deshabitada isla a tan solo cuarenta y cinco minutos en barco de las costas del condado de Kerry, en el sudoeste de Irlanda, y en concreto del pueblecito de Portmagee. 

Prácticamente en cinco o seis horas, dos de vuelo desde Madrid o Barcelona hasta la ciudad de Cork, en el sur de la isla esmeralda, y dos y media en coche desde Cork hasta Portmagee, sitúan al viajero a las puertas de una excursión de un día más que recomendable.

Desengáñese, sin embargo. Al llegar a la isla y ascender hasta la cima por la misma escalera que lo hace Rey no va a encontrar las ruinas de ningún templo Jedi ni tampoco a Luke Skywalker. Como mucho, a seguidores de la saga que desde el estreno de la película, en diciembre, se han volcado en visitas —hay testimonios en You Tube— para recrear el momento. 

Skelling Michael


Pero sí podrá recorrer lo que queda, excepcionalmente bien conservado, de uno de los más antiguos monasterios de la cristiandad irlandesa, cuyo primer asentamiento se remonta al siglo VII, y que ha sido reconocido por la Unesco como patrimonio de la humanidad.

Cuando Rey halla a Luke, pues, no sólo se produce un encuentro espiritual en la ficción, el encuentro con el maestro de la fuerza, sino que, de algún modo, se transita también por un pasado religioso medieval, en este caso cargado del ascetismo cristiano irlandés.

Las claves de la saga

Conscientemente, pues, pero también de forma sutil, con la última escena, con la elección del escenario de Skelling Michael —en verdad dos islas, la pequeña de las cuales no puede visitarse—, los creadores de Star Wars le dan al público buena parte de las claves de los que encierra la saga: una fusión de mitos globales, leyendas e historia, tropos literarios tomados de la antigüedad clásica, sagas heroicas medievales, filosofías orientales y las guerras del siglo XX. Y todo presentado para disfrute de las audiencias modernas.

En su tiempo, Skelling Michael fue poco menos que la isla de más allá del fin del mundo, sin duda la tierra cristina más lejana a su centro, Roma. Irlanda, de hecho, era en términos medievales el fin del mundo. Más allá no había o no se conocía nada. No resulta extraño que quienes querían meditar acerca de su fe buscasen lugares como estos.


Skelling Michael

Durante siglos, los peregrinos medievales que se acercaban hasta la roca que es Skelling Michael podían experimentar una soledad sublime. Una forma, también, de seguir los pasos de los personajes míticos que en las sagas irlandesas medievales realizaban espectaculares aventuras en busca de lo desconocido. En estos relatos a menudo se veían involucrados seres de otros mundos contra los que debían librar batallas espirituales, como en Star Wars, entre el lado oscuro y la luz.

La fama mística que arrastra Skelling Michael perdura incluso durante el siglo XVIII y XIX, cuando ya el conjunto monasterial era una ruina abandonada tiempos ha. E incluso tras la adopción británica del calendario gregoriano, en 1752, los habitantes de las poblaciones costeras del condado de Kerry más cercanas a las dos islas Skelling consideraban que se trataba de un lugar fuera, literalmente, del espacio y del tiempo: en concreto, once días de retraso en relación con la fecha oficial.

Secretos de Skelling

Este dato no es tan anecdótico como parece. Más bien funcional. Porque permitía a las parejas de las cercanías que quisieran casarse durante la Cuaresma, cuando imperaba la abstinencia, el poder hacerlo entre los peñascos de Skelling.

Los restos arqueológicos que el visitante puede ver aún hoy en día datan de los siglos XI y XII, cuando los viajes de peregrinación religiosa y de penitencia a Skellig alcanzaron su cenit. Las cabañas de piedra en forma de colmena, las iglesias, las cruces y las diferentes estaciones penitenciales repartidas por la isla, a pesar de la representación popular, no eran producto del esfuerzo de ermitaños aislados (el caso de Luke Skywalker) que se retiraban del mundo.

Era un esfuerzo consciente de las autoridades eclesiásticas medievales para proporcionar a los peregrinos una verdadera experiencia mística. Salvando todas las distancias, una especie de parque temático del medioevo para la meditación religiosa.