El turismo volcánico es cada vez más peligroso

Los vuelos cerca de los conos de lava son uno de los mayores reclamos del turismo volcánico.

El turismo volcánico es cada vez más peligroso

El boom del turismo volcánico incrementa los riesgos por los descuidos de los visitantes que no siguen las reglas de seguridad

En el mundo hay más de 1.500 volcanes activos, y algunos de ellos como el Fimmvörðuháls o el Holuhraun en Islandia son reclamos turísticos de primer nivel. Pero las recientes erupciones del Etna, en Sicilia, alerta de los peligros del turismo volcánico.

Este tipo de turismo es “más un espectáculo que una experiencia”, describe a la CNN Amy Donovan, investigadora de geografía de la Universidad de Cambridge y autora de un trabajo académico sobre los riesgos que tiene esta actividad cuando se realiza de manera descuidada.

El terrible tsunami que provocó el Anak Krakatoa en Indonesia la semana pasada o las fumarolas de cenizas y los temblores del Etna de los últimos días evidencian que cuando un volcán entra en erupción “no podemos hacer nada, excepto huir”, indica Donovan.

Islandia aprovecha el turismo volcánico

Islandia es uno de los países que está sacando más partido al turismo volcánico. En esta isla del norte de Europa llegaron 2,22 millones de visitas internacionales el año pasado, un 355% más de los que arribaron siete años atrás.

En Islandia hay más de 30 volcanes en actividad, visitados por cientos de miles de turistas

En este país hay unos 30 volcanes activos que son un fuerte reclamo turístico, como el famoso Eyjafjallajökull cuya erupción en 2010 alteró gran parte del espacio aéreo de Europa. Thrihnukagigur, Grimsvotn, Hekla, Katla y Snæfellsjökull son algunos de los conos que atraen a cientos de miles de turistas que quieren contemplar cómo la lava ardiente fluye entre los glaciares.

Cada vez que uno de ellos entra en erupción, Islandia recibe un aluvión de visitas impulsados, en gran parte, por la amplia oferta de vuelos de bajo coste que conectan a Islandia con Europa y EEUU.

Muertes por descuidos

Pero mientras que el turismo de aventura es una importante fuente de ingresos para la nación escandinava sus autoridades ven que hay cada vez más visitantes que desobedecen las órdenes de seguridad y que ponen sus vidas en riesgo.

Incluso se llegan a casos de turistas que pagan vuelos clandestinos en helicóptero para ver más de cerca las erupciones.

volcanoes in iceland
Turistas en la boca de un volcán en Islandia.

En los últimos años hubo que lamentar víctimas fatales por los descuidos y por no seguir las advertencias de seguridad: en 2010 dos turistas se congelaron al tratar de llegar a la cima del Fimmvörðuháls que estaba en erupción. En Pozzuoli, cerca de Nápoles, en 2017 un niño cayó en un cráter de azufre y sus padres también murieron cuando intentaron rescatarlo.

La paradoja del turismo volcánico

El problema no es solo de la lava que pueda surgir de los conos: una erupción es acompañada por temblores, expulsión de cenizas y gases tóxicos. Y pueden llegar en pocos segundos.

Hay turistas que en Islandia pagan vuelos clandestinos para ver más de cerca las erupciones

Las autoridades de Islandia debaten hasta qué punto deberían advertir de una erupción inminente: los avisos ponen en prevención a la población, que saben cómo actuar ante la fuerza de la naturaleza. Pero también es un imán para los turistas que quieren presenciar de cerca la actividad volcánica.

Alan Clewlow, geólogo que hace 20 años que organiza excursiones para ver volcanes en actividad en todo el mundo, asegura que si se siguen las reglas de seguridad no hay riesgos para los turistas. “Las únicas personas que pueden quedar heridas o morir son aquellas que se arriesgan a propósito”, asegura.