Eslovenia, sólo para locos por la cerveza

Los surtidores de cerveza en el parque central de Zalec.

Eslovenia, sólo para locos por la cerveza

En el parque principal de Zalec, el ayuntamiento abrió una fuente que permite probar cinco variedades de cerveza, con limitaciones

J.P.Ch.M.

Barcelona

12/12/2016 - 07:55h

Es el sueño de Homer Simpson: una fuente pública que en vez de agua emana cerveza. Y de diversas variedades: rubia, negra, doble malta, etcétera. Este atractivo turístico (y gastronómico) se encuentra en Zalec, un pequeño pueblo de 5.000 habitantes de Eslovenia, el primer país que se independizó de la antigua Yugoslavia.

Que las autoridades de Zalec hayan promovido esta iniciativa no es casualidad: la región produce un lúpulo de excelente calidad y la industria cervecera es uno de los pilares de la economía local. Inclusive, la silueta de este cereal ilustra el escudo municipal.

La fuente se encuentra en el parque central de la ciudad y consiste en un semi círculo de hormigón donde se emplazan cinco surtidores (aunque hay huecos para instalar más en el futuro), desde los que emanan cinco tipos de cerveza. Funciona tal como cualquier expendedor de un bar: hay que acercar el vaso y hacer presión en un gatillo para que fluya el líquido dorado.

Pero no es posible aferrarse al grifo y beber como si fuera una fuente de agua tradicional: los promotores municipales venden una jarra de 33 centilitros por seis euros, que puede ser llenada hasta tres veces; o sea un precio similar al de cualquier caña en un bar de España. Y para evitar que el listillo de turno pretenda beber más de la cuenta, cada vaso cuenta con un microchip que contabiliza las veces que se ha llenado.

En un principio los vecinos se resistieron a la idea de su alcalde Janko Kos para promocionar el pueblo. Además, no hacía mucha gracia el coste del expendedor cervecero, que tuvo una factura final de 350.000 euros (sufragado entre 170.000 del ayuntamiento y 180.000 de diversas organizaciones locales).

Pero la idea está siendo un éxito: el ayuntamiento había proyectado vender 6.000 vasos por año, pero en los primeros días de octubre se compraron 900 unidades por día y se superaron todas las expectativas.

La idea es que, además de ser un reclamo turístico, la fuente sea un punto de sociabilización entre vecinos y visitantes. Siempre hay guardias vigilando los alrededores y para evitar excesos la fuente se cierra a las 21:00 horas.