Venir a España de vacaciones y volver con un hijo en la maleta

Una pareja en la playa valenciana de Malvarrosa. | EFE

Venir a España de vacaciones y volver con un hijo en la maleta

El país se convierte en el destino estrella de Europa para el turismo de fertilidad

Carles Huguet

BARCELONA

13/01/2017 - 23:01h

Los expertos abogan por llamar Atención Reproductiva Transfronteriza al fenómeno. Tras esta cortina, España se ha convertido en el referente europeo de turismo de fertilidad. Auténticos paquetes de ocio se montan alrededor de parejas y madres solteras que quieren tener un hijo y escogen la Península Ibérica para tratarse. Según la Sociedad Europea de Embriología y Reproducción Humana, más del 40% de procedimientos se realizan en el país.

Consuelo Álvarez, profesora de Antropología de la Universidad Complutense de Madrid, desgrana las claves del auge de la industria. “Las clínicas del país disfrutan de un prestigio internacional reconocido, pues dominan la gran mayoría de técnicas del sector a la perfección”, explica la investigadora, que también dirige el proyecto Familias, centros de reproducción asistida y donantes: miradas cruzadas.

Las llegadas no proceden sólo de países con una cultura más tradicional a la occidental, como cuando las españolas viajaban a Londres a abortar o al sur de Francia a por la píldora anticonceptiva durante el franquismo. “Pacientes británicos, alemanes, austríacos, franceses y alemanes vienen a tratarse a nuestras clínicas”, señala Enrique Criado, director de FIV Marbella, el mayor banco de óvulos de Europa.

“Alrededor del 65% de nuestros pacientes son extranjeros”, cuantifica. De hecho, ya existen centros especializados en el mercado francés o italiano, con traductores y departamentos específicos para este tipo de públicos. Fuera de la Costa del Sol, el porcentaje cae hasta el 20% según el V Simposio Internacional de Reproducción Asistida.

Pese a que la mayoría de pacientes son parejas heterosexuales, aumentan las mujeres solteras

Las parejas heterosexuales continúan representando la mayoría de los pacientes. De un nivel sociocultural medio, son capaces incluso de hipotecarse para conseguir el ansiado retoño. Sin embargo, en los últimos años se ha vivido un auténtico boom de parejas lesbianas y mujeres solteras. “Incluso algunas obvian las clínicas y optan por la gestación subrogada entre particulares, algo no permitido en nuestro país”, añade la profesora Álvarez.

Además de fiable, tratarse en España es fácil y barato. No hay listas de espera, con un banco de donantes muy amplio gracias a compensaciones que pueden alcanzar los 900 euros por donación, en el caso de las mujeres. En el Reino Unido, el coste puede superar los 14.000 euros y el tiempo de espera los ocho meses. En España, el precio es el 50% y el inicio es inmediato.

“La dación de óvulos es muy fácil en España”, celebra Criado. En cambio, en Noruega y Dinamarca está prohibida, y en Francia muy restringida. En Italia, la compensación económica está prohibida, por lo que apenas existen donantes. Mientras, el archipiélago británico levantó el anonimato de los donantes, algo que ha generado desconfianza en el sector.

“Entre los padres, hay mucho miedo a la consanguinidad, al hecho de que su hijo pueda encontrarse con su medio hermano algún día”, explica la docente. Con el gran banco de donantes y el seguro de anonimato, el temor se desvanece.

Las clínicas reservan vuelos, hoteles e incluso recomiendan restaurantes a los pacientes

Ante tantas facilidades, se ha montado un auténtico circuito turístico alrededor de los tratamientos. Es habitual que las clínicas acudan a ferias para promocionarse como destino. “Nosotros reservamos los vuelos, hoteles y les damos recomendaciones para ir a comer o cenar”, promocionaba Criado al programa Comando Actualidad.

Bajo la manta de facilidades, subyace otro atractivo: el óvulo español está muy bien valorado. Los fenotipos españoles, los rasgos físicos y conductuales, son muy apreciados en Europa. De este modo, formarían la pareja perfecta con un donante masculino danés, el más preciado del Viejo Continente.