Estocolmo: una escapada a la capital adicta al diseño

Estocolmo se perfila como ciudad perfecta para visitar... y para vivir.

Estocolmo: una escapada a la capital adicta al diseño

Elegante y sofisticada, la más majestuosa de las capitales escandinavas es también un hervidero de vanguardias en diseño, moda, cultura y gastronomía

Edificada sobre un conjunto de 14 islas y con el agua como elemento omnipresente, Estocolmo es una ciudad de contrastes, que se mueve entre el encanto de su ciudad vieja, Gamla Stan, y el empuje de los barrios que, como Södermalm o Norrmalm, dictan las tendencias en moda, diseño, arte o gastronomía.

Estocolmo vive un momento de crecimiento excepcional. La planificación de incorporar 40.000 nuevas viviendas hasta 2020 da idea de su poder de atracción, y no es para menos.

El país garantiza ampliamente derechos sociales y laborales y destaca por la defensa de la igualdad de género, con políticas como 480 días de permiso para el cuidado de los hijos que posibilitan que hombres y mujeres compatibilicen sus carreras con el cuidado familiar.

También influye un desarrollo tecnológico y empresarial destacado: la ciudad genera más compañías mil millonarias per cápita que ninguna otra región del mundo, solo por detrás de Silicon Valley con grandes ejemplos con Skype o Spotify entre sus ‘unicornios’.

Estocolmo genera más compañías mil millonarias per cápita que ninguna otra del mundo, solo por detrás de Silicon Valley, con ejemplos con Skype o Spotify entre sus ‘unicornios’

Estocolmo o la receta de la felicidad

Aire puro, naturaleza a la vuelta de la esquina –cuenta con un archipiélago de 24.000 islas e islotes- o políticas activas que favorecen el uso de la bicicleta, que se expandió en más del 30% en los últimos años, invitan a dejarse caer por la capital de Suecia.

Y, aunque un fin de semana se queda corto para disfrutar al máximo de esta ciudad, es suficiente para enamorarnos de ella.

Nuestros pasos nos conducen al origen: Gamla Stand, el barrio donde se fundó la ciudad en 1252 y que podría ser el escenario de cualquier cuento medieval, con sus casas de colores y calles adoquinadas.

La pintoresca Gamla Stan es el centro histórico de la ciudad
El pintoresco barrio de Gamla Stan es el centro histórico de la ciudad.

La plaza central llamada Stortorget, La Bolsa, actualmente sede de la Academia Sueca y del Museo Nobel, la catedral de San Nicolás, con su famosa escultura de San Jorge y el Dragón, el Palacio Real, uno de los más grandes de Europa, y la calle más antigua de la ciudad, Köpmangatan son nuestras paradas.

Diseño y vanguardia en la capital de Suecia

Continuamos paseando entre sus calles, plagadas de encantadores cafés con diminutas terrazas y coquetas tiendas de diseño, moda o delicias como chocolate en Chokladfabriken.

Östermalm y Norrmalm son las principales zonas de compras con infinidad de boutiques y tiendas de diseñadores suecos e internacionales

Nuestros pasos nos llevan a los barrios de moda Östermalm y Norrmalm. Zonas por excelencia de compras con infinidad de boutiques y tiendas de diseñadores, es inevitable curiosear en la Concept store 28 Quadrat, con firmas suecas como la marca de gafas Oh My Eyes, cerámicas de Kajsa Cramer y joyería de Marble Green o la tienda de moda Skindeep, donde ofrecen diseños de creadores suecos como Mayla, Frame Denim o Ahlvar.

Grandes marcas de lujo como Axel Arigato, Hope, Filippa K o Acne Studio también se han instalado en en la zona, donde encontramos también una buena selección de hoteles, como Ett Hem, y restaurantes, entre los que cabe destacar Frantzen, regentado por Björn Frantzén y con tres estrellas Michelin, Urban Deli, Volt, con una estrella Michelin, o Berns, un encantador bistró francés.

Tak
Restaurante, bar y terraza con DJ, Tak es un destino obligado en el barrio de Norrmalm.

Quien eche de menos la cocina mediterránea puede acercarse a La Boquería, muy concurrido por los holmenses, o Nybrogatan38, que fusiona con la mediterránea la tradición gastronómica local.

Capítulo aparte merece Tak; es bar, restaurante y terraza con DJ. Espectacular tanto en diseño como por sus vistas, ya que se ubica en una azotea, uno de esos lugares en los que hay que estar.

Söderlman cocina las tendencias

Nos dirigimos después a Söderlman, antiguamente obrero y ahora el barrio de moda por excelencia, salpicado de galerías, cafés, restaurantes y tiendas de los mejores diseñadores.

La primera parada es el Fotografiska, una galería instalada en una antigua aduana con exposiciones temporales de fotografía que incluye obras de los artistas suecos Isaac Julien, Helmut Newton o Dana Sederowsky, entre otros.

Su cafetería en la planta superior es un buen lugar para descansar y disfrutar de la fika, la tradicional merienda sueca que incluye un kanelbulle, un panecillo de canela horneado en espiral y que genera auténtica adicción.  

La cafetería del Fotografiska es un lugar perfecto para descubrir la fika, tradicional merienda sueca que incluye un delicioso panecillo de canela o kanelbulle

También recomendable es el Ascensor de Katarina, de la década de 1930, que dispone de un mirador que ofrece vistas panorámicas a 38 metros de altura, y detenerse a tomar una fotografía en Monteliusvägen, con increíbles vistas sobre el skyline de la ciudad.

Fotografiska
Instalada en una antigua aduana, el museo Fotografiska es el principal museo de arte fotográfico de Estocolmo.

Otra buena referencia en las alturas es la Terraza Mossebacken, en el Södra Teatern, perfecta para comer, relajarse con una bebida, escuchar música en directo, asistir a una obra de teatro o una performance, todo ello con una vista excepcional. También con terraza, vistas y, además, jardín, encontramos Hermans, un excelente vegetariano y con carta específica vegana.

Comer y comprar en los barrios de moda

Para comer en la vecina Sofo destacan los restaurantes Meatballs, que en verano traslada su oferta a un food truck estacionado en la zona de Djurgårdsbrunn, y WoodStockholm Bistro, con un menú que reinterpreta la comida holmiense con productos sostenibles.

Pero Södermalm y Sofo son, además, el paraíso del diseño y las tiendas vintage, con direcciones obligadas como Pop en el 73 de Skådegatan y Lisa Larsson Second Hand en el número 48 de Bondegatan. Una última pista en la zona, la tienda de decoración Jerr Judit, ubicada en la antigua estación de bomberos de Södermalm.

Si caemos rendidos al diseño escandinavo, no debemos dejar de visitar dos grandes marcas de referencia, como son Granit–que vendría a ser el Muji escandinavo- y Designtorget. Porque hay vida en Suecia más allá de Ikea.

De museos en Estocolmo

Con 100 museos y más de 50 galerías de arte, la ciudad ofrece una escena artística amplia y diversa. Para curiosear en la historia destacan Nordiska Museet y Vasa Museet, este último dedicado al buque de guerra Vasa, el que iba a ser orgullo de la corona sueca y que se hundió solo 20 minutos después de ser botado al mar, el 10 de agosto de 1628.

La colección de arte contemporáneo más importante de Estocolmo se reúne en Moderna Museet, mientras que la ciencia es protagonista de Tekniska Museet. También puede visitarse Millesgården, la antigua casa de los artistas Carl y Olga Milles y, para nostálgicos, el museo Junibacken de Astrid Lindgren (la autora de Pipi Calzaslargas) y el Museo ABBA.

Por supuesto, no puede faltar en la lista una de las bibliotecas más bonitas del mundo, City Library.

Alternar en una terraza flotante

En el barrio de Kungsholmen se alza el Ayuntamiento, símbolo de la ciudad que también merece la pena visitar, aunque solo sea por curiosear las estancias en las que se celebra el banquete de gala posterior a la entrega de los Premios Nobel.

Restaurant Kungsholmen
La llegada del buen tiempo empuja a los holmienses a exprimir al máximo la ciudad.

En los alrededores, nos entregamos a la principal actividad de ocio de los locales, o al menos mientras brille un rayo de sol: el relax en uno de los parques que salpican la ciudad. En este caso optamos por Rålambshåvsparken, paraíso verde donde hacer barbacoa, practicar kayak y hasta bañarse.

Muy cerca se ubican el restaurante Boulebar y la trattoria Orangeriet, muy recomendables, así como Mälarpaviljongen, una terraza flotante donde ver pasar las horas disfrutando del buen tiempo y que entraña en sí misma el concepto de felicidad.