Fenway, el barrio de Boston donde está prohibido no ser creativo

Tarde despejada en las calles del barrio bostoniano de Fanway.

Fenway, el barrio de Boston donde está prohibido no ser creativo

El barrio que acoge al estadio de los Red Sox se ha convertido en la nueva meca de empresas emergentes, restaurantes innovadores y barberías para hipsters

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

03/10/2017 - 04:55h

Los calcetines rojos están por todas partes: en banderolas, en los escaparates de los comercios, como pequeños monumentos en los bares, en anuncios publicitarios y en las camisetas de los vecinos. El barrio de Fenway, en Boston, es el hogar de los Red Sox, el equipo de béisbol local que lleva más de un siglo de vida. Y este deporte tan poco popular en España es una auténtica pasión en esta ciudad del estado de Massachusetts, una de las metrópolis más antiguas de Estados Unidos.

Pero cuando no hay juego en el calendario de los Red Sox, el barrio cambia de aire. Y ya no es el distrito industrial de antaño, ahora Fenway ha transformado su fisonomía con la llegada de nuevos edificios de categoría que comparten las calles con residencias de estudiantes.

Nuevas empresas, nuevas tendencias

Además en la zona se están instalando cada vez más empresas emergentes dedicadas al diseño, las tecnologías y los servicios; y la gastronomía se expande con la llegada de nuevos bares y restaurantes donde los diseñadores compiten por dar el toque más sofisticado.

Inclusive el Fenway Park, el centenario estadio de los Red Sox ya no sólo se utiliza para los partidos de béisbol, sino que suele acoger conciertos como los recientes de James Taylor o Billy Joel.

Aquí los hipsters se sienten como en casa. Ir a una peluquería, o si se permite el anglicisimo, una barbería, es más una ceremonia social que la necesidad de recortar el cabello o la barba. Eso es lo que busca Erik Zaiatz, que abrió un local que replica al que es propietario en la cercana ciudad de Whitman. Bostonian Barber Shop cuenta con sillas de principios del siglo XX y una estética que imita a las antiguas peluquerías.

bostonian barber shop
Un corte de pelo al estilo de Bostonian Barber Shop. 

Algo más que comida rápida

Los casi 37.000 espectadores que invaden el barrio cada día de béisbol recurren a los siempre iguales hot dogs y pizzas con su cerveza reglamentaria. Pero la chef Tiffani Faison se cansó de que el barrio no tenga alternativas más interesantes y abrió Sweet Cheeks Q, un restaurante especializado en carnes ahumadas y a las brasas, con ensaladas y aros de cebolla al estilo del sur norteamericano. Pero luego buscó dar un giro a su cocina y hace dos años presentó Tiger Mama, un tributo a la comida rápida del Sudeste Asiático como pa da gow (salteado de pollo triturado sazonado con salsa de pescado y combinado con chiles, ajo y albahaca tailandesa).

Otra opción de comida rápida y saludable es la que propone la chef Jody Adams y su pareja Eric Papachristos con Saloniki, que recupera las tradicionales recetas griegas pero con ingredientes tratados con mimo y que provienen de granjas que promueven el cultivo orgánico. ¿Un plato sugerido? Las pequeñas esferas de carne de cordero picantes con quesos feta.

saloniki boston restaurant
Interior del Saloniki Greek Restaurant. 

Vida saludable y deportes

La cercanía de Boston a los estados de Vermont, New Hampshire y Maine ha llevado que crezca el número de apasionados por los deportes invernales. Y el empresario Louis Joseph aprovechó la tendencia para abrir Alps & Meters, una tienda de indumentaria y equipamiento para esquí de alta calidad, pero con un interesante toque retro. Por ejemplo, sus jerseys –inspirados en antiguos diseños suecos- son 100% de lana de oveja y sus chaquetas de cuero provienen de pieles tratadas con métodos ecológicos.

Otro negocio que aprovecha el tirón de vida deportiva que exhibe este barrio de Boston es Handle Bar, donde en casi todas las franjas horarias sus bicicletas de spinning están ocupadas. En un principio su fundadora Jessica Fracalossi desconfiaba que el emprendimiento tenga éxito en Faraday, pero el cambio de estética del barrio fue el empujón que faltaba para abrir este centro de actividad deportiva, que va de la mano con la creciente tendencia en el uso de bicicletas y otros vehículos como skates o patinetes, usados tanto por ejecutivos como jóvenes programadores con la Mac debajo del brazo o estudiantes de diseño gráfico.