Carme Ruscalleda baja la persiana del Sant Pau

La chef Carme Ruscalleda cierra una etapa de 30 años en el Sant Pau. | EFE

Carme Ruscalleda baja la persiana del Sant Pau

La chef Carme Ruscalleda cierra el restaurante que le dio fama mundial, pero seguirá trabajando en sus proyectos paralelos

Sant Pau, el restaurante de tres estrellas Michelin que catapultó a Carme Ruscalleda al firmamento de los grandes chefs del mundo, cierra sus puertas. O mejor dicho, deja de ser un exclusivo restaurante, porque su hija Mercé Balam tomará las riendas y lo reconvertirá en un distinguido bar, que aprovechará la luz que entra en los ventanales del establecimiento de Sant Pol, en el Maresme.

Ruscalleda y su marido Toni Balam llevaron adelante este restaurante desde hace 3 años, que nació por el entusiasmo de expandir la charcutería familiar que estaba a pocos metros, en esta pequeña ciudad de casas modernistas en primera línea del mar.

En el comunicado que anunciaron su decisión, recuerdan cuando en julio de 1988 decidieron sumar “la fuerza de dos emprendedores, de la complicidad familiar, del magnetismo inspirador de la cultura culinaria local y del 'staff' profesional que nos acompaña”.

La chef con más estrellas

Además del Sant Pol, Ruscalleda puso un pie en Barcelona en 2009, donde con su hijo Raül Balam llevaron adelante Moments, en el hotel Mandarin Oriental, restaurante que se cuenta con dos estrellas Michelin.

El restaurante Sant Pau de Carme Ruscalleda pasará a ser un exclusivo bar a cargo de su hija Mercé, y allí creará un centro de investigación gastronómica

La misma cantidad de galardones las obtuvo en el Sant Pau de Tokio, que abrió en 2004 de la mano del empresario Yuji Shimoyama.

Con siete estrellas en su mochila profesional, Ruscalleda se convirtió en la chef más laureada del mundo del premio de la famosa guía roja.

Dejar la faceta de empresaria

Ruscalleda y su marido no se piensan jubilar. Lo que hacen es, según describen a El Periódico, liberarse de “las cadenas de oro” de la gestión de un restaurante que está en el foco gastronómico mundial, con imposibilidad de conseguir un sitio por el aluvión de reservas. “No quiero ser empresaria”, dijo la cocinera.

En el local de Sant Pol de Mar, junto al bar de su hija, abrirán el espacio Cuina Estudi, dedicado a la investigación e innovación gastronómica.

El restaurante de Tokio seguirá bajo su mando, y mantendrá la cabeza de playa en el Moments donde su Raül Balam sigue como jefe de cocina, y que desde el 2017 asumieron la totalidad del servicio gastronómico del hotel.

También seguirá su colaboración en el Restaurante Odyssey de Joël Robuchon, en el Hotel Metropole de Montecarlo, durante los meses de julio y agosto para el servicio de cenas.

"Tras decidir cruzar la calle en 1988, desde la tienda al Sant Pau, hemos recorrido un camino excitante y estimulante, un viaje profesional con unas maletas cargadas de compromiso, trabajo, honestidad, creatividad, ingenio e ilusión. Sentimientos personales y profesionales que continúan acompañándonos", explican en un comunicado.