Cinco cócteles para alegrar una jornada de cuarentena

¿Te hace un mojito? Foto: Nathalie Andre | Unsplash.

Cinco cócteles para alegrar una jornada de cuarentena

Convertir la cocina en una barra de lujo y el salón en una coctelería vip está al alcance de cualquiera: solo hay que explorar la destilería y la despensa

Jordi Català

Jordi Català Infographics

Barcelona

29/03/2020 - 16:36h

Estos días tan extraños favorecen la creatividad, el descubrimiento de cosas impensables y el tiempo para ejercer todo ello. Una de las cientos de actividades divertidas y sabrosas que se pueden ejercer es la mixología. Se trata de ver que se puede encontrar en nuestra destilería doméstica y ponerse manos a la obra para crear sabrosos cócteles.

Hoy vamos a empezar por cinco históricos imprescindibles con unas historias tan fantásticas como su miscelánea de sabores.

Caipirinha, mojito, negroni, sidecar y margarita: comenzamos por algunos de los cócteles con más historia (y más fáciles de hacer en casa)

[Para leer más: Cómo elaborar el mejor vermut casero]

Caipirinha (Sao Paulo): para suavizar pandemias

Los antecedentes de la caipirinha se remontan al siglo XIX y tienen su origen en la  “garapa”, un zumo obtenido al prensar la caña de azúcar, hervido para eliminar las bacterias y consumido sin fermentar por los esclavos de las plantaciones.

En las fiestas y rituales se mezclaba con aguardiente de azúcar de caña (cachaça) y zumos de frutas.

CAIPIRINHA. Infografía Jordi Català

CAIPIRINHA. Infografía: Jordi Català.

El más popular fue la “batida de limao” (zumo de lima), predecesora oficial de la caipirinha.

La etimología de Caipirinha surge hacia 1900, de una mezcla de “Caipira” (campesinos que habitaban en los bosques) y de “Curupirinha”, de “Curupira” (demonio místico que vivía en los bosques) y cuyo diminutivo es “curupirinha”, término que designa cuando la visión es borrosa en estado ebrio.

La bebida nacional brasileña tal y como la conocemos, se consolida en el estado de Sao Paulo y se convierte en la medicina de todo un país, cuando Paulo Vieira aplica la receta al enfermar sus trabajadores con la “gripe española".

Fue considerada el remedio más eficaz en la lucha contra la pandemia que asoló el mundo en 1918. Se convirtió rápidamente en un fenómeno popular que aunaba el ser un coctel sabroso y refrescante, con ingredientes muy baratos y propiedades curativas.

Margarita (México): exotismo con polvo de estrellas

Como la mayoría de cócteles, la margarita tiene varias versiones; las que siguen son las de mayor peso.

MARGARITA. Infografía Jordi Català

MARGARITA. Infografía: Jordi Català.

En la primera, un camarero de Tijuana quedó fascinado en 1938 por la joven bailarina Margarita Carmen Cansino, clienta suya. La chica poseía una belleza exótica. El camarero creó en su honor un cóctel llamado Margarita. La joven llegaría a ser una actriz emblemática de la época dorada de Hollywood, la protagonista de Gilda, Rita Hayworth.

La segunda versión se remonta a 1941, cuando Carlos Orozco, camarero en la Cantina Hussong de Ensanada, Mexico, inventa este cóctel para Margarita Henkel, hija del embajador alemán. El camarero estaba experimentando cócteles cuando la chica entró en su bar, Carlos le dio a probar su última creación, y Margarita lo encontró excelente, de manera que el camarero lo bautizó con su nombre.

Sidecar (París): elegancia contundente

El Sidecar también tiene varias historias de barras pero la más documentada cuenta como Harry MacElhone, fundador del Harry’s Bar de París, una de las catedrales de la coctelería y creador, entre muchos combinados de leyenda, del Bloody Mary, inventó este combinado mezcla en el año 1931.

SIDECAR. Infografía Jordi Català

SIDECAR. Infografía: Jordi Català.

Se cuenta que un motorista, coronel del ejército, según algunas versiones, visitaba a diario el Harry’s Bar para tomarse un aperitivo. Un día el militar pidió uno, que al mismo tiempo le permitiera entrar en calor, ya que venía en moto y el frío lo había dejado helado.

Tras ingerir varias copas de un nuevo potente cóctel dorado que le sirvió Harry a tal efecto, el militar no fue capaz de mantener el equilibrio ni de utilizar su moto y lo tuvieron que llevar a su casa en un sidecar. De ahí el nombre.

Mojito (La Habana): el triunfo de lo tropical

La versión más celebrada cuenta que el padre de la criatura fue Ernest Hemingway, durante una de sus residencias en Cuba. 

MOJITO. Infografía Jordi Català

MOJITO. Infografía: Jordi Català.

En realidad, fue un descubrimiento. Se cuenta que en una ocasión el flamante premio Nobel, autor de The Old Man and the Sea (1952,) se encontraba obre la hierba de su casa tomando ron con zumo de limón exprimido, en ese momento empezó a sufrir acidez de estómago y lo solucionó con un manojo de menta que se metió en la boca.

Al acompañarlo de ron y limón le supo exquisito y dos días mas tarde, en La Habana, en el legendario bar La Bodeguita del Medio, de donde era parroquiano asiduo, quiso que le reconstruyeran su descubrimiento en formato cóctel, y al pronunciar "manojito de menta” en su pésimo español le salió algo así como "mojito de menta”, eso y la simpatía del barman cubano le acuñaron al cóctel su universal nombre.

[Para leer más: Si dice Negroni, diga Campari: el homenaje a un clásico italiano]

Negroni (Florencia): El glamour del diseño

El Negroni tiene fecha concreta de nacimiento: el 25 de junio. En ese día, en el famoso Caffé Casson, se creó el primer Negroni para el famoso conde Camilo Negroni. Después de que el Conde le pidiera al barman Fosco Scarcelli que reforzará su cóctel favorito, -otra bebida universal el cóctel “Americano”-, cambiando la soda por un toque de ginebra, inspirado sin duda en su último viaje a Londres y a famosas barras de la capital británica.

NEGRONI. Infografá Jordi Català

NEGRONI. Infografá: Jordi Català.

Scarcelli agregó además una rodaja de naranja como guarnición, en lugar del habitual twist de limón, y fue entonces cuando nació el Negroni. En Florencia, esta bebida se convirtió en “El Americano del Conde Negroni” o “El Americano con un toque de ginebra”.

El Caffé Cassoni de Florencia se convirtió en un centro de peregrinación para quien visitaba la capital toscana y aún lo sigue siendo aunque actualmente es una tienda de moda. Durante decenios el pequeño pero glamoroso bar fue propiedad del diseñador Roberto Cavalli con el nombre de La Giocosa