Cinco restaurantes para repetir en Madrid

El restaurante Lakasa, de César Martín, es un valor seguro en el panorama gastronómico de Madrid.

Cinco restaurantes para repetir en Madrid

Entre la vorágine de aperturas, reinvenciones y algún que otro cierre, seleccionamos cinco restaurantes que no defraudan en Madrid

Innovar y descubrir son dos de las pasiones de los amantes de la gastronomía. Pero hay veces que buscamos valores seguros, cocinas y sabores que son como volver a casa. La Vinoteca de Moratín, El Imparcial, Triciclo, Lakasa y Bar Tomate son cinco apuestas que nunca defraudan en Madrid.

La Vinoteca de Moratín

Inaugurado en 2012 como casa de comidas de formato modesto, según lo define su propietario, Marcos Gil, la Vinoteca de Moratín se ha convertido en un indispensable del Barrio de Las Letras. Un espacio con personalidad, elegante y romántico, sin renunciar a la sencillez con que fue concebido.

La carta de La Vinoteca de Moratín es escueta, pero es difícil descartar platos, más aún si atendemos a las explicaciones de Marcos, que se encarga de describir los platos en un ejercicio de puro arte

Conseguir mesa puede costar un mes, pero la espera merece la pena. Su fuerte son las recetas sencillas que ensalzan la materia prima, así como la carta de vinos, con alrededor de 180 referencias.

La carta es escueta, pero es difícil descartar platos, más aún si atendemos a las explicaciones de Marcos, que se encarga de describir los platos en un ejercicio de puro arte.

Entre los ya clásicos, puerros confitados con romesco, salmón marinado con vinagreta de encurtidos, bacalao confitado sobre escalibada de verduras, canelones rellenos de carrillada de ternera y el que posiblemente sea uno de los mejores steak tartar de la capital, cortado a cuchillo.

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Un ambiente elegante y románticos nos acoge en La Vinoteca de Moratín.

En cuanto al vino, las referencias se dividen por regiones y por variedades de uva, siempre buscando su tipicidad. Además, se ofrecen unas 30 variedades de vino por copas, lo que permite maridar cada plato individualmente. 

El Imparcial

El palacete que entre 1913 y 1933 albergó la redacción del diario del mismo nombre es hoy un consolidado espacio gastronómico, centro de ocio y acción cultural, de la mano de los promotores de otros dos referentes en el panorama culinario de la capital: Dray Martina y Maricastaña.

Situado en la calle Duque de Alba 4 (La Latina), engloba restaurante, cafetería, tienda cultural y espacio para eventos con la misma vocación de modernidad y vanguardia cultural con que fue concebida la antigua redacción del periódico.

En el apartado gastronómico, cuenta con una oferta sensata que cubre desde el desayuno a la cena (“abre con el sol y cierra con la luna”, reza su web) y de presupuesto accesible.

 

Imprescindible degustar las croquetas de rabo de toro, el sashimi de salmón noruego con wakame y helado de wasabi, y los tacos de cochinita pilbil con guacamole y lima.

El espacio, de decoración deslumbrante a cargo del estudio Madrid in love, conquista por su dinamismo y por su oferta que va desde tomar el brunch hasta ver una exposición o acabar de copas.

Triciclo

Aunque ha aumentado la familia con dos nuevas propuestas (Tándem y Taberna La Elisa, ambas en Madrid), nos decantamos por el establecimiento original, en marcha desde 2013 y que asegura el éxito.

Enmarcado también en el Barrio de Las Letras, uno de los más interesantes de Madrid, gastronómicamente hablando, Triciclo renueva la carta cada tres meses. Y no solo eso. Según la idea original de sus creadores, Javier Goya, Javier Mayor y David Alfonso, cada día se ofrecen platos diferentes en función del producto de temporada.

 

La carta se divide en tres secciones: una parte de cocina de mercado, con propuestas que tratan de potenciar los sabores de la materia prima; otra con platos más elaborados y combinaciones de sabores tradicionales; y una tercera que se nutre con propuestas de otros países y productos para viajar gastronómicamente por el mundo.

Aunque se ofrece un buen puñado de platos interesantes, conviene preguntar antes de elegir sobre carta. Las propuestas diarias son tan frescas como apetecibles. Y para quien no se pueda decidir, sus formatos de raciones enteras, medias y tercios son opciones perfectas para probar varios platos.

Lakasa

La trayectoria del chef madrileño César Martín viene de antiguo. Con experiencias en Balzac, Trattoria D’G de Andrea Tumbarello y la Abacería de la Villa y una estela de clientes satisfechos a sus espaldas, la apertura del restaurante Lakasa fue la consecuencia lógica.

Su primer emplazamiento, en la calle Raimundo Fernández Villaverde, no era quizás el más vistoso, pero sí lo fue su éxito en la capital; tras su apertura en 2012 se consolidó rápidamente como uno de los mejores restaurantes de Madrid.

Cuatro años después llegó el salto a plaza del Conquistador Diego de Ordás, en el castizo barrio de Chamberí. La incorporación de Adolfo Santos (Santceloni, Dal Pescatore, La Cesta) como jefe de cocina y la presencia Marina Launay como jefa de sala y “jefa de la ilusión”, como la llaman en el equipo, cierran el círculo de Lakasa .

Entre sus platos, que pueden degustarse en la barra, la terraza o el restaurante propiamente dicho, se cuentan los ya emblemáticos buñuelitos de Idiazábal, cecina de vaca de Astorga con un “toke” de pimienta, paté “kasero” o fiambre de callos o salazón de tarantelo de atún rojo.

Restaurante Lakasa. César Martín y un mero.
César Martín, propietario y alma del restaurante Lakasa, y un mero.

Como principales, lakarta de Lakasa ofrece platos como mero asado con puré de céleri escabechado, arroz seco con pichón casero, manitas de cerdo rellenas de rabo de toro o secreto de ibérico puro semi asado.

Una tabla de quesos franceses confeccionada por el afinador francés Bernard Antony, un flan de huevos de corral o una delicada tarta de limón pueden completar el festín. Las raciones se sirven enteras o medias, para probar más platos.

Del mismo modo, además de una bodega con 150 referencias, se realiza un esfuerzo remarcable para disponer de una buena oferta de vinos por copas y vinos de Jerez

Bar Tomate

De carácter más informal, simpático y fresco, y también en el barrio de Chamberí se alza el Bar Tomate. Perteneciente al Grupo Tragaluz, entre sus méritos se cuenta el haber logrado perpetuarse como sitio de moda desde su apertura en 2009.

De diseño relajado y huyendo de formalismos, ofrece una carta de cocina mediterránea que no rehúye de toques creativos. Un horno de leña marca definitivamente la diferencia y logra que platos sencillos como la pizza se conviertan en sinónimos de placer.

 

 

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Es el caso de la pizza de scamorza afumicata, cebolla y tomate cherry o la coca de mortadela trufada, berros y vinagreta de mostaza. Además, propuestas como carpaccio de ternera con mascarpone y vinagreta de miel y mostaza, tortilla abierta de setas, butifarra y mostaza antigua o salmón a la brasa con salsa teriyaki y arroz salvaje.

Pastas, arroces, hamburguesas y postres completan la carta, que puede disfrutarse durante todo el día, viernes y sábados hasta las 2.00, y que cubre desde el desayuno a los cócteles, que se amenizan con sesiones de Dj.