Cómo triunfar en Sevilla con el mejor pescaíto frito

Encontrar y degustar el mejor pescaíto frito es todo un arte en Sevilla. Foto: Dos de Mayo

Cómo triunfar en Sevilla con el mejor pescaíto frito

Rastreamos las mejores freidurías de Sevilla para descubrir las más deliciosas propuestas en el arte de preparar pescaíto frito

José Manuel Torres

Valencia

06/01/2020 - 18:00h

Se dice que en la capital hispalense se come pescaíto frito desde tiempo de los romanos y que no hay nadie como los sevillanos para rebozar sutilmente con harina y pasar por el mejor aceite de oliva maravillas como los boquerones, gambas, salmonetes, merluza, bacalao, huevas, acedías o sepias que, diariamente y fresquísimos, llegan desde las lonjas de pescado de los cercanos puertos de Cádiz y Huelva. 

El centro histórico de Sevilla, dependiendo de la época de año, huele a castañas asadas, a azahar o a incienso. Pero si algo es omnipresente es el embriagante aroma del pescaíto recién frito. Una evocadora fragancia a adobo y a aceite de oliva caliente que, inexorablemente, invita a traspasar el umbral de los locales que lo ofrecen para disfrutar al máximo con los mejores manjares que brinda el mar.

El Mercado de la calle Feria es la primera parada en la búsqueda del mejor pescaíto frito de Sevilla

[Para leer más: Guía para comer (muy bien) en Andalucía]

Mercado de la calle Feria

Si bien los espacios donde tradicionalmente se degusta el pescaíto frito en Sevilla son las freidurías, también es cierto que en muchos bares y tabernas saben hacerlo muy bien, por lo que empezaremos nuestro apetecible itinerario gastronómico por el Mercado de la calle Feria, el más antiguo de Sevilla, que data del siglo XVIII.

Vale la pena hacer una parada en Lonja de Feria para probar su pescaíto frito. Foto Lonja de Feria

Vale la pena hacer una parada en Lonja de Feria para probar su pescaito frito. Foto: Lonja de Feria.

Está ubicado en la Plaza Calderón de la Barca, junto a la iglesia de Omnium Santorum, y durante los fines de semana cuenta con un animadísimo ambiente pues es el lugar al que muchos sevillanos acuden a hacer sus compras y después a tapear en alguno de los bares circundantes.

Aunque en esta zona impera la consabida modernidad de la cocina internacional de fusión, los amantes del pescaíto frito están de enhorabuena, pues lo van a encontrar y muy bueno, principalmente en dos negocios. Tiene mucha aceptación entre los sevillanos La Cantina, un bar de tapas al que inexorablemente hay que ir a probar sus ortiguillas fritas, las tortillas de camarones, el atún o las huevas de choco.

También corresponde hacer una parada en Lonja de Feria, en el mismo mercado, donde el pescaíto frito, muy fresco (puede verse en sus vitrinas), debe maridarse con una buena cervecita muy fresquita, siempre Cruzcampo, pues estamos en Sevilla, no hay nada mejor.

Mercado Lonja de Feria

Mercado Lonja de Feria, Sevilla.

Bodegas, bares y algún restaurante

Ahora, y dando un paseo, nos dirigimos hacia la calle José de Velilla, céntrica zona de compras de la ciudad, para entrar en Blanco Cerrillo, una bodeguita que promete un variado y gustoso número de tapas. Es lugar de peregrinación para ir a comer boquerones fritos en adobo. Nadie se va a perder, pues el penetrante aroma conduce hasta su mismísima puerta. Tampoco nadie se va a arrepentir de entrar, sobre todo cuando compruebe sus buenos precios.

En la plaza de la Gavidia, lugar en el que nació el célebre militar y héroe de la Guerra de la Independencia contra los franceses, Luis Daoíz y Torres, hallaremos la Bodega Dos de Mayo, un bar que pertenece a la ruta Comer de Tapas en Sevilla, y que engloba a 4 bares, todos ellos muy recomendables, en los que reina el arte sevillano del tapeo (Casa La Viuda, La Bodega de La Alfalfa y El Sanedrín, además de la mencionada Bodega Dos de Mayo).

Boquerones fritos en la bodega Dos de Mayo

Boquerones fritos en la bodega Dos de Mayo.

En Dos de Mayo fríen magníficamente el pescado. Atención a los chocos (calamares), a las pijotas (merluza de tamaño pequeño) y a las puntillitas fritas, que trascienden por su frescura, sabor y finísimo rebozado.

Novedades en la ruta foodie

En el número 10 de la calle Tomás de Ibarra se asienta La Barra de Inchausti, nuevo local de los dueños del mítico Bar La Moneda (Calle Almirantazgo, 4). En este nuevo negocio ofrecen muy buen género y un pescaíto frito que en poco tiempo ha cogido fama. Superiores las ortiguillas y los carabineros fritos, todo servido en una barra desenfadada con aires marineros y amable servicio.

Los Carabineros fritos de La Barra de Inchausti son para quitarse el sombrero

Los carabineros fritos de La Barra de Inchausti son para quitarse el sombrero.

Del mismo modo es conveniente acercarse hasta el Restaurante Barbiana, en la calle Albareda, junto al Ayuntamiento y la siempre jaranera calle Sierpes, una de las principales vías comerciales de la capital hispalense. Ofrece en su barra una destacada cocina andaluza basada en pescados, mariscos y guisos marineros. Es difícil saber cuántas tortillitas de camarones pueden llegar a preparar en un día, pero sin duda será una cantidad ingente, ya que son deliciosas y es imposible comer solo una.

También fríen pasmosamente bien las acedías, muy típicas de Sanlúcar de Barrameda. Además hay que pedir otras especialidades como el cazón (tiburón adobado), los boquerones y las huevas de merluza. Superiores los salmonetes rebozados al brandy. Para acompañar debidamente, disponen de una gran manzanilla sanluqueña.

Las tortillitas de camarones de Barbiana son un escándalo

Las tortillitas de camarones de Barbiana son un escándalo. Foto: Barbiana.

Las freidurías son lo más

En líneas generales, los bares que ofrecen pescaíto frito lo hacen muy bien, pero si lo que se desea es paladear mucha variedad de pescados y mariscos -y además sentirte como un sevillano- hay que acudir a las freidurías, establecimientos populares y tradicionales, algunos de ellos centenarios, que pueden encontrarse por toda la ciudad.

De acuerdo, es comida rápida, pero es todo lo contrario a la comida basura. En la mayoría de estos locales se sirven los pescados y mariscos en un cartucho de papel que absorbe el aceite que nos podemos llevar a casa o comer en la calle. Pero también se pueden consumir allí mismo, ya que muchas freidurías disponen de comedores muy agradables.

Freiduría Puerta de la Carne

Freiduría Puerta de la Carne

Entre todas las existentes, destacamos algunas como El Arenal, cerca de la plaza de toros de La Maestranza, Reina Victoria, en Triana, Puerta de La Carne, en la entrada del barrio de la Juderia, o El Salvador en el barrio de la Alfalfa. Pero hay dos freidurías que por su historia, excelencia y el enorme éxito que tienen entre los habitantes de Sevilla, no podríamos dejar de explorar: La Isla y La Pastora.

Dos direcciones más

La Isla, asentada en el centro, muy cerca de la Catedral y La Giralda, fue fundada en 1938. Es freiduría pero también restaurante con platos y tapas típicas de la cocina andaluza. Lo que la hace archiconocida es la virtud de su pescaíto frito. ¿Lo más demandado? las gambas de Huelva rebozadas, los chipirones y el llamado ‘frito variado’, un gustoso compendio de todo un poco con el que se disfruta mucho.

La freiduria La Isla es lugar de peregrinación para los sevillanos. Foto: La Isla.

La freiduría La Isla es lugar de peregrinación para los sevillanos. Foto: La Isla.

En 1924 abre por primera vez sus puertas la freiduría La Pastora, en lo que hoy es la entrada a la capilla de San Hermenegildo, en Ronda de Capuchinos. Pero en 1952 el negocio se traslada muy cerca, a unos 50 metros, exactamente a los jardines de la muralla Macarena.

Cuatro generaciones han pasado por el negocio hasta el momento y en la actualidad es una de las freidurías más populares de Sevilla, pues en verano se está de cine sentado en su terraza comiendo su pescaíto frito. Todo está bueno pero, si no queremos arriesgar, lo mejor es decantarse por los chocos, el bacalao, la merluza y los boquerones.