Descubriendo el sabroso centro histórico de Cáceres

El imponente conjunto monumental de Cáceres desde el Arco de la Estrella. Foto: Getty Images.

Descubriendo el sabroso centro histórico de Cáceres

De regreso a una relativa normalidad, es tiempo de acercarse a Cáceres y descubrir en su casco antiguo una sugerente concentración de rincones gourmet

José Manuel Torres

Valencia

27/06/2020 - 18:30h

En el centro histórico de la monumental Cáceres, uno de los conjuntos medievales mejor preservados de Europa, se concentran negocios de restauración en los que es posible tapear de forma desenfadada y también comer a mesa y mantel esas excelencias gastronómicas que ofrece la provincia de Cáceres como los jamones de la Dehesa, el pimentón de La Vera, la ternera de Extremadura o el queso Torta del Casar, entre otros productos.

Los placeres de la Plaza Mayor

Tapear y comer en la Plaza Mayor de Cáceres es todo un arte y no es ninguna broma para los cacereños, pues son verdaderos expertos en la materia, y saben perfectamente cuál es la especialidad de cada uno de los bares y restaurantes que frecuentan.

En sus diferentes barras y comedores encontraremos una buena muestra de una cocina muy gustosa basada en los productos con Denominación de Origen Protegida de Cáceres y su provincia.

Comer en el casco antiguo de Cáceres es un gustazo.  Foto: Turismo de Cáceres.

Comer en el casco antiguo de Cáceres es un gustazo. Foto: Turismo de Cáceres.

[Para leer más: Habla o cómo un sueño se convirtió en una bodega exclusiva]

Migas extremeñas y otras exquisiteces

Emprendemos nuestro periplo inspeccionando un local tan emblemático como La Minerva, restaurante y también tapería que destaca por su encomiable creatividad y porque en su carta ofrece gustosas tapas como las hamburguesas de rabo de toro y foie, el carpaccio de ternera variedad local retinta, o el sabrosísimo canelón de pato con hongos, pera y cardamomo. Además disponen de cervezas de bodega y algunos de los mejores vinos de la Ribera del Guadiana.

También en la Plaza Mayor tenemos El Requeté, espacio que propone tapas variadas y platos típicos como las migas extremeñas o creaciones más trabajadas como el lomo en salsa de setas. Cuenta con un cómodo patio y destacados vinos de la tierra por copas.

Hay que probar las hamburguesas de rabo de toro y foie de La Minerva. Foto La Minerva

Hay que probar las hamburguesas de rabo de toro y foie de La Minerva. Foto: La Minerva.

En La Cacharrería, coqueto bar asentado en la céntrica calle Orellana, sirven tapas únicas como el secreto ibérico con praliné de pimentón de La Vera, ricas y jugosas croquetas de patatera, -morcilla local elaborada con cerdo ibérico y patata-, o la flor de calabacín rellena de jamón ibérico. Ambiente desenfadado, buenos vinos de la tierra y servicio rápido y diligente.

Complejo gastronómico

Si dejamos brevemente la Plaza Mayor, atravesando el Arco de La Estrella, principal puerta de entrada al recinto amurallado de Cáceres, llegaremos a la bella calle Cuesta de la Compañía, donde se halla La Casa del Sol, restaurante y también tapería dispuesta en un edificio gótico del siglo XV, que es todo un complejo gastronómico y hostelero, pues engloba en su interior una tienda gourmet, un restaurante y un hotel en la planta superior.

Platos con toques de vanguardia y modernidad en  La Casa del Sol. Foto La Casa del Sol

Platos con toques de vanguardia y modernidad en La Casa del Sol. Foto: La Casa del Sol.

Su cocina se elabora con materias primas llegadas desde todos los puntos de la provincia de Cáceres, utilizando para ello todo tipo de técnicas de vanguardia. Atención a su cochinillo deshuesado y crujiente con gratín de patata y apionabo y su jugo al romero porque es de locura, como también lo son las costillas ibéricas glaseadas en su jugo y miel de encina con cremoso de coliflor y zanahorias baby glaseadas.

Atrio y otros restaurantes indispensables

Después de probar todo lo bueno que hay en la Plaza Mayor y en sus calles limítrofes, toca investigar algunos de los mejores restaurantes del casco antiguo de Cáceres.

En primer lugar hay que hablar de Atrio, que abrirá de nuevo sus puertas el 1 de julio, después de más de tres meses de justificado cierre por la pandemia del coronavirus. Es el más famoso restaurante de Cáceres, premiado con dos estrellas Michelin y también hotel de lujo. Está comandado por el chef Toño Pérez y por su pareja José Polo, a cargo de la sala y de una de las mejores cavas de vinos de España.  

Comer en el restaurante Atrio es una visita obligada. Foto Restaurante Atrio

Comer en el restaurante Atrio es una experiencia de diez. Foto: Restaurante Atrio.

Atrio, instalado en la Plaza de San Mateo, es un edificio de eminente diseño, obra de los arquitectos Moreno Mansilla y Emilio Tuñón, que supieron conjugar con acierto un espacio hipermoderno y respetuoso con el ambiente de construcciones medievales que jalonan la plaza y el centro histórico de Cáceres.

Pérez brinda en Atrio una virtuosa cocina desarrollada con sabores locales en platos que dejan al comensal sorprendido. Así ocurre con el cautivador y tentador bloody mary, un original granizado de tomate, helado de cebolletas y berberechos. Sorprende también el bollo de tinta con calamar y guiso de oreja de cerdo, o el deseable solomillo de retinto asado con costra crujiente de hierbas. Un lujazo de restaurante.

Madruelo y El Figón de Eustaquio

Otra de las grandes propuestas culinarias de la zona es el restaurante Madruelo, que reabrió de nuevo sus puertas el pasado 6 de junio. Ubicado en la calle Camberos, en una edificación del siglo XIX, muy cerca de la iglesia de Santiago, cuenta con una sala que resalta por su techo abovedado muy alto, por la luminosidad y también por su elegancia tradicional. Pero, sobre todo, se distingue por ofrecer una cocina clásica juiciosamente construida con productos de temporada y con una fuerte impronta mediterránea.

Restaurante Madruelo, Cáceres.

Restaurante Madruelo, Cáceres.

Se disfruta mucho en Madruelo con las propuestas del cocinero Francisco Javier Domínguez, que borda creaciones ejemplares como el bacalao confitado con pimentón de La Vera o el salteado de criadillas de tierra. Buen servicio y loable carta de vinos con muchas excelencias locales.

También hay que visitar el restaurante El Figón de Eustaquio, reabierto el 18 de junio. Un clásico entre los clásicos de Cáceres, pues fue fundado en 1947 en el privilegiado entorno de la Plaza de San Juan. Aquí se come cocina tradicional como el frito extremeño, -guiso tradicional con carnes variadas-, las migas al pastor y la técula mécula, un dulce de probable origen romano que se degusta en toda Extremadura y que se elabora con almendras, azúcar, yema de huevo y hojaldre.

[Para leer más: Historia y gastronomía en la meca del jamón ibérico]

Rico, rico…

Una de las preguntas más escuchadas en las oficinas de Turismo de Cáceres por parte de los turistas es acerca de dónde adquirir esos maravillosos productos con Denominación de Origen Protegida que brinda Extremadura.

En Cáceres nunca falta el buen jamón ibérico de la Dehesa extremeña. Foto José Manuel Torres

En Cáceres nunca falta el buen jamón ibérico de la Dehesa extremeña. Foto: José Manuel Torres.

Obtenerlos no es complicado, pues la urbe cuenta con varias tiendas gourmet donde es posible comprar los jamones de la Dehesa extremeña, la miel de Villuercas-Ibores, las cerezas del Jerte, o el excelente aceite de oliva de Gata-Hurdes, entre otros manjares.

En la Cáceres monumental, muy cerca de la Plaza Mayor, se encuentra Los Ibéricos. Productos Extremeños, un conocido negocio familiar con casi medio siglo de historia y especialista en productos ibéricos provenientes del cerdo extremeño: lomos, jamones, paletas y también quesos de la tierra.

Dulces conventuales

Dentro de la ciudad monumental hay dos conventos de monjas dedicados desde hace siglos a elaborar dulces artesanales que son muy apreciados por los cacereños y también por los viajeros.

En el número 2 de la Plaza de San Mateo, las monjas clarisas franciscanas de clausura del Convento de San Pablo elaboran, con recetas no han cambiado ni un ápice con el transcurso del tiempo, extraordinarios tocinillos de cielo y perrunillas (pastas secas).

También excelentes son los dulces tradicionales de monjas jerónimas del Convento de Santa María de Jesús, en la céntrica calle Olmos. Sus especialidades son las mermeladas artesanales, las sultanas de coco -están de vicio- y las esponjosas magdalenas.