Un insólito robusto añejado

Los insólitos cigarros H. Upmann Robustos Añejados. Infografías: Jordi Català

Un insólito robusto añejado

H. Upmann se une al concepto de Habanos Añejados que iniciaron marcas como Montecristo Partagás o Romeo y Julieta

Jordi Català

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BARCELONA

29/04/2018 - 04:30h

H. Upmann Robustos Añejados apareció en el mercado español como una Edición Especial en cantidades limitadas, y en "único lanzamiento en la marca", además de que la vitola de galera, Robustos, tampoco estaba presente en el portafolio habitual de H. Upmann.

Los H. Upmann Robustos Añejados son cigarros que pasaron por un proceso de añejamiento en Cuba en perfectas condiciones de conservación, lo que les permitió ganar matices y complejidad sin perder sus características organolépticas. La vitola Robusto, por otra parte, es uno de los formatos más vendidos y solicitados por los aficionados de todo el mundo, por su cepo grueso y su longitud intermedia de 124mm.

Añejados son cigarros almacenados durante un periodo de cinco a ocho años en su caja, hasta que un experto revisa cigarro a cigarro y certifica que todos se encuentran en óptimas condiciones. El añejamiento elimina aceites y grasas, oscurece las capas, y reduce fuerza y aromas, haciendo que el cambio entre tercios sea menos brusco y el cigarro sea más homogéneo.

H. Upmann

Los tabacos añejados son más 'redondos' y agradables al paladar, consiguiendo notas de sabor delicadas, más dulzonas y, sobre todo, presentan matices de sabor amaderado por los años de reposo en las cajas de cedro que los protege. En esta ocasión, además, Habanos ofrece el sabor de medio a suave en una ligada en calibres gruesos y en sus cajones originales, sin habilitar durante todo el proceso de añejamiento, y que se visten con las correspondientes ilustraciones de la marca sólo para su salida al mercado.

La nueva vitola se presenta con doble anilla y en cajones de 25 unidades. En la base del cajón se puede comprobar la fecha de torcido de los Habanos y un cuño adicional con la palabra "Revisado", ya que el 100% de los cajones han sido abiertos, y la totalidad de los puros han sido cuidadosamente revisados, manual e individualmente.

H. Upmann se ha unido recientemente al concepto de Habanos Añejados que iniciaron otras marcas de Habanos como Montecristo, PartagásRomeo y Julieta. El lanzamiento de H. Upmann Robustos Añejados (cepo 50 x 124 mm de largo) da continuidad al exitoso concepto que se presentó en los inicios de 2015 en las marcas: Romeo y Julieta Pirámides Añejados (cepo 52 x 156 mm de largo) y Montecristo Churchills Añejados (cepo 47 x 178 mm de largo) seguido por Partagás Coronas Gordas Añejados (cepo 46 x 143 mm de largo)  y Hoyo de Monterrey Hermosos Nº4 (cepo 48 x 127 mm de largo) en 2016. 

El alemán amante de los habanos

La curiosa y agitada historia de H. Upmann, hasta la revolución cubana, se inicia con Hermann (de aquí viene la H) Dietrich Upmann, un banquero alemán cuya afición por los habanos lo llevó a establecerse en La Habana en 1840 y fundó un banco y una fábrica de habanos, que en 1844 comenzó a producir cigarros bajo la marca H. Upmann.

El banco cerraría años más tarde, pero la leyenda de sus puros creció con varias exposiciones y siete medallas de oro que adornan el arte litografiado en las actuales cajas, junto a la firma original de Hermann Upmann. A Upmann se le atribuye la invención del embalaje de los cigarros en cajas de cedro, etiquetadas originalmente con el nombre de H. Upmann pero que contenían cigarros de otros fabricantes.

Cuando el gobierno cubano declaró la guerra a Alemania en 1917, el banco de H. Upmann fue cerrado

Hermann y Albert, sobrinos y herederos de Upmann, utilizaron sus intereses comerciales en Cuba y los EEUU para ocultar una red de inteligencia alemana durante la Primera Guerra Mundial y fueron sospechosos de fomentar revueltas en Haití y en la República Dominicana en 1916 y de proporcionar armas y asistencia al general cubano José Miguel Gómez para un golpe contra el presidente Mario García Menocal.

El edificio del banco de H. Upmann en la calle Mercaderes fue utilizado regularmente como punto de reunión de agentes alemanes que viajaban entre México y Europa. Cuando el gobierno cubano declaró la guerra a Alemania en 1917, el banco de H. Upmann fue cerrado. Fueron cinco años convulsos entre detenciones domiciliarias, confiscación de bienes en Cuba y en los EEUU, pleitos e intentos de recuperación de propiedades.

En 1922 la historia cambió: la firma británica J. Frankau & Co. salvó la marca y dirigió la fábrica de cigarros hasta 1935. Luego fue vendida a la recién fundada Compañía Menéndez y García y, tras la revolución, la leyenda renacería con más fuerza que nunca, al conseguir un lugar privilegiado entre los grandes habanos.

Info: H. Upmann