H. Upmann presenta la Gran Reserva de uno de sus íconos

H. Upmann presenta la Gran Reserva de Sir Winston, una de sus vitolas más míticas. Infografías: Jordi Català

H. Upmann presenta la Gran Reserva de uno de sus íconos

El Sir Winston Gran Reserva 2011 de H. Upmann aparece en una tirada mundial de solo 5.000 cajas numeradas

Jordi Català

Jordi Català Infographics

BARCELONA

02/03/2019 - 14:00h

La primera Gran Reserva de H. Upmann acaba de aparecer en los estancos con una de sus vitolas más míticas: Sir Winston, todo un icono dentro del portafolio de la marcaque se podrá disfrutar ahora con un añejamiento extra de 5 años en todas sus hojas, lo que le confiere un gran balance entre exquisitez y elegancia.

Se trata de un cigarro con una longitud que infunde respeto, sin sorpresas estentóreas, y que proporciona una fumada con un formato ideal para los grandes fumadores. este Gran Reserva 2011 posee la fortaleza de suave a media que caracteriza a H. Upmann pero con el carácter y aroma extras del propio añejamiento adicional que libera taninos, lo que aporta un sabor más redondo, dulce y aromático.

Este cigarro premium, que ya fue presentado en el XIX Festival del Habano en 2017, incorpora una anilla de Gran Reserva que acompaña a la anilla tradicional de la marca. Este lanzamiento es una producción mundial única de 5.000 cajas numeradas que lo convierte en un puro de culto ideal para coleccionistas por su limitada disponibilidad y su alta exclusividad.

Añejamiento de cinco años para los Sir Winston Gran Reserva

La selección de las hojas de la cosecha 2011 para estos Sir Winston Gran Reserva fue sometida a un largo y cuidadoso proceso de añejamiento durante cinco años. La ligada seleccionada ha sido producida por expertos maestros ligadores, y ha sido evaluada en catas conjuntas organizados por el Instituto del Tabaco realizadas con más de 50 expertos catadores.

Entre ellos, miembros de la Comisión Nacional de Degustación procedentes de las más importantes fábricas de Cuba y expertos de la Industria Cubana y de Habanos S.A., en las que se evaluaron todas las condiciones organolépticas de las ligadas propuestas para ser seleccionadas.

El vitolario de H. Upmann se caracteriza por su sabor de suave a medio, en el que son muy conocidos los habanos de la línea Magnum, como Magnum 46 y 50, a los que se añadió en 2016 el nuevo Magnum 54 (54 x 120mm). Además también es muy apreciado uno de sus últimos lanzamientos, el Half Coronas (44 x 90mm).

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La historia de H. Upmann

La curiosa y agitada historia de H. Upmann, hasta la revolución cubana, se inicia con Hermann (de aquí viene la H) Dietrich Upmann, un banquero alemán cuya afición por los habanos lo llevó a establecerse en La Habana en 1840 y fundó un banco y una fábrica de habanos, que en 1844 comenzó a producir cigarros bajo la marca H. Upmann. 

El banco cerraría años más tarde, pero la leyenda de sus puros creció con varias exposiciones y siete medallas de oro que adornan el arte litografiado en las actuales cajas, junto a la firma original de Hermann Upmann. A Upmann se le atribuye la invención del embalaje de los cigarros en cajas de cedro, etiquetadas originalmente con el nombre de H. Upmann pero que contenían cigarros de otros fabricantes.

Los sobrinos y herederos de Upmann utilizaron sus intereses comerciales en Cuba y EEUU para ocultar una red de inteligencia alemana durante la Primera Guerra Mundial, fueron sospechosos de fomentar revueltas en Haití y en la República Dominicana en 1916, y de proporcionar armas y asistencia al general cubano José Miguel Gómez para un golpe contra el presidente Mario García Menocal

El edificio del banco de H. Upmann en la calle Mercaderes fue utilizado regularmente como punto de reunión de agentes alemanes que viajaban entre México y Europa. Cuando el Gobierno cubano declaró la guerra a Alemania en 1917, el banco de H. Upmann fue cerrado.

Fueron cinco años convulsos entre detenciones domiciliarias, confiscación de bienes en Cuba y EEUU, pleitos e intentos de recuperación de propiedades. En 1922 la historia cambió: la firma británica J. Frankau & Co. salvó la marca y dirigió la fábrica de cigarros hasta 1935.

Luego fue vendida a la recién fundada Compañía Menéndez y García y, tras la revolución, la leyenda renacería con más fuerza que nunca, al conseguir un lugar privilegiado entre los grandes habanos.