Habla del Mar: Esencias marinas para un vino insólito

Habla del Mar, la nueva categoría de vinos de Bodegas Habla. Infografías: Jordi Català

Habla del Mar: Esencias marinas para un vino insólito

Habla del Mar es una nueva categoría de vinos a base de uvas atlánticas de viñedos costeros, que vinifica en el fondo del mar

Jordi Català

Jordi Català Infographics

BARCELONA

21/10/2018 - 13:41h

Bodegas Habla, nombre que hace referencia a la búsqueda de la excelencia de Miguel Ángel Buonarroti con su Moisés en Roma, nace hace 15 años en Cáceres, Extremadura, con la intención de dar un vuelco a las prácticas tradicionales en el mundo del vino.

Con investigación y sorprendiendo continuamente con novedades tanto en la producción de sus vinos como en la utilización del diseño para vestir con calidad la calidad de sus productos, Habla está en constante renovación.

La última novedad es su nuevo vino, Habla del Mar, una novedad que surge de su I+D, que la convierte en pionera en una nueva manera de elaborar los vinos, bajo el fondo del mar, para dar con los vinos submarinos.

Así son los vinos submarinos de Habla

La idea de Habla del Mar surgió a partir de numerosos hallazgos óptimos de botellas antiguas entre los restos de naufragios, en perfectas condiciones, lo que daba a pensar que el fondo del mar podría ser un buen lugar en donde preservar el vino.

Entre las características específicas que hacen que del mar un lugar idóneo para el envejecimiento de algunos vinos están la temperatura y la presión del agua relativamente constantes, la ausencia de luz y ruido, el movimiento constante del agua y la salinidad, que generan un entorno óptimo para la labor.

Estas características especiales hacen evolucionar de forma diferente el envejecimiento tradicional de los vinos, sobre todo en los aromas secundarios y terciarios que prevalecen sobre los primarios, además de dotarlos de mayor vida y recorrido, unas expectativas de guarda que en los vinos blancos son excepcionales.

La categoría de vinos Habla del Mar, de Bodegas Habla.

El vino criado bajo el fondo del mar evoluciona muy lentamente, como si se hubiera detenido el tiempo, y posee características propias de vinos jóvenes y frescos, adquiriendo un muy especial punto de salinidad y sabores intensos con notas minerales, de plantas marinas y nuevas notas diferenciadas. 

Los vinos obtenidos, en suma, son mucho más suaves, más redondos, y poseen una especial intensidad en cuanto aromas aromas y colores.

En España se han desarrollado hasta ahora proyectos de vinos submarinos como el de Espelt Vinicultors en el Parque Nacional de Cap de Creus, en colaboración con el restaurante El BulliGarum Submarino de Bodegas Luis Pérez; y los experimentos de Sketch, Bodegas y Viñedos Raúl Pérez, Pontevedra y Crusoe Tresaure.

La planta de Bodegas Habla
La planta de Bodegas Habla

Pero es Habla la bodega que está desarrollando ahora mismo un proyecto de continuidad con una producción importante de botellas, como explica el enólogo asesor de la empresa, Florent Dumeau.

"Desde hace cinco años desarrollamos en San Juan de Luz un proyecto pionero a nivel mundial, una nueva forma de hacer vinos mediante fermentación submarina. Ahí, donde todo es diferente, un equipo de buzos controla el proceso en el que influyen la presión, la temperatura, la profundidad de las aguas en las que se sumerge y las corrientes marinas.

"Cuando comenzamos nuestras investigaciones en la había de San Juan de Luz, y desde el principio, decidimos que este proceso singular, que nos permitía crear un vino único e irrepetible, fuera para Habla", agregó Dumeau.

Infografía: Habla del Mar

Habla del Mar, un vino diferente a todos los demás

Habla del Mar es el nuevo vino blanco de Bodegas Habla, una nueva categoría de vinos llena de singularidades específicas e insólitas como la de ser un blanco submarino, pero también es un vino sin añada, elaborado con una mezcla de variedades blancas de viñedos costeros atlánticos de procedencia española.

Este vino es fermentado con diferentes cepas de levaduras hanseniaspora, torulaspora y saccharomyces cerevisae, que son las que mejor se adaptan a la fermentación de los depósitos bajo el mar.

Tras una primera fermentación en bodega, el vino realiza una segunda fermentación en depósitos de 300 litros ben el fondo del mar, en el Golfo de Vizcaya, cerca de la localidad vasco-francesa de San Juan de Luz, adquiriendo durante varios meses notas salinas, de yodo y algas que se resaltan precisamente en su cata.

En definitiva, un vino con características terrestres pero también marinas que lo hacen diferente a todos los demás.