Las sales exóticas conquistan la cocina canaria

Los langostinos a la sal, uno de los platos más exclusivos del canario Jardín de la Sal. / Fotos: Noemí Martín

Las sales exóticas conquistan la cocina canaria

El Jardín de la Sal descubre la gastronomía del archipiélago de la mano de diversas variedades de este condimento

Noemí Martín González

Blog Hedonista

Santa Cruz de Tenerife

04/03/2017 - 06:00h

El Jardín de la Sal, en la isla canaria de La Palma, no parece un rincón de este mundo. A un lado, se despliegan las salinas de Fuencaliente, donde el mar deja su huella. Del otro, se erigen las siluetas de los volcanes Teneguía y San Antonio, que aunque no entran en erupción, no dejan de emitir un amenazante calor. Y más allá, entre el basalto brillante, dos faros vigilan el vaivén de las olas.

Este restaurante abrió en el 2013 en Fuencaliente, un municipio que se caracteriza por su producción vitivinícola. En su carta presentan interesantes creaciones de la cocina canaria, como el pulpo braseado con papas arrugadas, el queso artesano con mojo, los langostinos a la sal, o las ensaladas con productos de las cercanías.

Además de los frutos de mar, entre las carnes no hay que dejar pasar el jarrete de cordero confitado con rehogado de col lombarda y frambuesas, el rabo de vaca a baja temperatura con arroz suflado y el salpicón de murión asado sobre puré de lychees y flor de sal de aceitunas negra.

La sal es protagonista, y en este restaurante invitan a una interesante degustación de sabores de este producto, ya que desde aquí se lanzará al mercado una nueva línea de sales aromatizadas, como la flor de sal de aceitunas negras, de tinta de chipirón, de lima; además de la clásica Garum y variedades de sales líquidas.

En cuanto a los postres, estos siguen en la línea de jugar con la mezcla de sabores y texturas, como la espuma de plátano con gofio de mezcla y miel de caña o el sorbete de tuno de costa sobre manzana asada y espuma de queso con flor de sal.

sales

Entre las cartas de vinos, destaca el potente tinto de la bodega Teneguía, uno de los establecimientos más premiados de Canarias. Pero también se pueden degustar los platos con la elegante malvasía de Matías i Torres, o clásicos caldos de Rioja o de Ribera del Duero.

Por ello, antes o después de pasar por El Jardín de la Sal, no es mala idea realizar una excursión enológica por las bodegas de la región, donde el verde de los viñedos se combina con el azul del mar.

Este restaurante fue nominado en la categoría “Mejor Cocina Canaria (moderna y tradicional)”, en la VI Edición de los Premios Regionales de Gastronomía “Qué Bueno Canarias Heineken”, que se entregaron hace pocas semanas. El precio medio de su propuesta tiene una muy buena relación con la calidad, y un detalle que se agradece: aquí los móviles no tienen cobertura. Una razón más para disfrutar de la comida y el paisaje.

jardin de la sal