Ruta de los Pucheros: el viaje más sabroso a Cantabria

Cocidos y otros guisos que reconfortan el alma. Foto Restaurante El cenador del capitán

Ruta de los Pucheros: el viaje más sabroso a Cantabria

En ruta por los valles y pueblos de Cantabria que han hecho de los fogones y los guisos uno de los reclamos más interesantes contra el frío

Sergio Cabrera

Madrid

01/03/2020 - 18:00h

La gastronomía cántabra es de sobra conocida y apreciada por todos. El cocido montañés y el lebaniego, los guisos de legumbres, las verdinas con almejas… pocos se pueden resistir a meter la cuchara en ellos y darse un regalo para el paladar. No en vano, son algunas de las recetas más ricas y contundentes del norte de España.

Aprovechar que aun hace tiempo fresco y recorrer sus pueblos probando algunos de los restaurantes premiados precisamente por sus guisos es lo que pretende la Ruta de los Pucheros de Cantabria, una excusa perfecta para desconectar en una naturaleza asombrosa y diversa.

Un total de 37 restaurantes ofrecerán 45 especialidades en la octava edición de la Ruta de los Pucheros en los valles cántabros

Es una iniciativa de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria que quiere poner sobre la mesa, nunca mejor dicho, el valor de los guisos de este rincón de nuestro país.

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Ruta de los Pucheros

Este año se celebra la VIII edición y, repartidos por toda la región, 37 restaurantes formarán parte de la misma, con un total de 45 propuestas y recetas que incluyen, además del famoso cocido montañés y lebaniego, varios 'guisotes', que es como llaman en Cantabria a recetas como los garbanzos con almejas y langostinos, que fue uno de los platos ganadores en años anteriores.

Carico Montañés. Foto Turismo de Liébana

Además de los cocidos montañés o lebaniego se ofrecen otros guisos como el carico montañés. Foto: Turismo de Liébana.

Sin embargo, se equivocan los que esperan encontrar solo lo más típico. Como explican desde la propia organización, hay restaurantes que apuestan por recetas novedosas como el guiso de centollo y trufa, unos caricos estofados con venado, los garbanzos con gambones rojos o las alubias con chipirón.

Degustarlos todos es posible hasta, al menos, el 8 de marzo, cuando finaliza el certamen con cata a ciegas y premios a los mejores platos. Pero eso no quiere decir que solo se puedan probar ahora, ya que los restaurantes ofrecen sus ricos guisos prácticamente todo el año, por lo que siempre podremos hacernos nuestra propia ruta de los pucheros allí.

Además de los guisos más típicos, hay restaurantes que innovan con preparaciones como el guiso de centollo y trufa, unos caricos estofados con venado, los garbanzos con gambones rojos o las alubias con chipirón

Platos que calientan el alma

Sin duda, nos llamarán la atención las comarcas más pequeñas, pues cuentan con restaurantes tradicionales llenos de encanto. Es el caso de Polaciones. Este valle se encuentra en la zona más alta de la región y está cuajado de hayedos y robledales que permiten disfrutar de un paisaje con un encanto único.

Valle de Polaciones. Foto Wikipedia

La ruta es además una excelente excusa para perderse en los valles cántabros. Foto: Wikipedia.

Sus nueve pueblos no llegan a los 50 habitantes censados pero pueden presumir de menhires (los de Sejos, de la Edad del Bronce), del yacimiento de Santa Eulalia o de la Casa de La Cotera, en Lombraña, además de otras casas señoriales de estilo barroco montañés.

Es aquí donde se encuentra el Restaurante Polaciones, cuyo cocido montañés ha ganado varios premios regionales. Pero no solo eso, tiene unas patatas con jabalí y otros platos de carne de caza para chuparse los dedos.

Cocido montañés. Foto: Restaurante Polaciones.

Cocido montañés. Foto: Restaurante Polaciones.

Valle del Asón

También destaca por sus paisajes de montaña impresionantes el valle del Asón. En pocos lugares de España se puede ver un salto de agua como aquí. Los escabrosos macizos calizos, que esconden impactantes grutas en su interior, se suceden con los bosques y los prados.

Una de las actividades más interesantes en esta comarca, además del montañismo, es la pesca de río. Además, cuenta con varios santuarios y excursiones a las cuevas de las más largas de Europa.

A la hora de comer, en Asón tienen como restaurante de guisos de referencia La Coventosa, en cuyo menú no faltan las alubias rojas, de primero, y el cabrito al horno, de segundo. Además de huevos camperos, destaca la calidad de la carne, que Margarita Fernández prepara con acierto en su cocina.

Valle del Asón   Foto Turismo Valle del Asón

El Valle del Asón se suma también a la sabrosa ruta. Foto: Turismo Valle del Asón.

Cocido lebaniego

En el valle de Liébana prefieren el cocido lebaniego, un potaje en el que se usa un garbanzo más pequeño que en el montañés, de la variedad pedrosillano, si el autóctono del valle no está disponible.

En Santander se puede degustar en Bodega La Montaña, un local famoso en la capital cántabra. Pero si queremos escaparnos al valle, nada como irse hasta Potes y reservar mesa en El Cenador del Capitán donde, además de sus guisos, tendremos la oportunidad de probar unos quesos excelentes.

Ya que estamos en Potes, además de admirar los macizos de Picos de Europa, Peña Sagra y Peña Labra, podemos acercarnos a la Torre del Infantado, que es el edificio medieval más emblemático de la villa, así como pasear por un casco antiguo con muchas edificaciones con forma de torre, siempre entre callejuelas empedradas y casonas.

Cocido Lebaniego   Foto Bodega La Montaña

Cocido Lebanieg. Foto: Bodega La Montaña.

Carico montañés

Un plato poco conocido de Cantabria es el carico montañés, que se hace con alubias pintas. Lo ha elegido para la Ruta de los Pucheros el restaurante Casa Enrique de Solares, que lo acompaña en su menú con albóndigas de ternera.

Y si hemos cuidado el estómago, también podremos hacerlo con el resto del cuerpo gracias a que estamos en la ciudad balneario por excelencia de Cantabria.

Solares es el más importante de los diez núcleos de población que componen el municipio cántabro de Medio Cudeyo y desde el siglo XVIII es famoso como centro de turismo de bienestar (su balneario es toda una indulgencia para los sentidos), con epicentro en su manantial de Fuencaliente, donde las aguas fluyen a 30 ºC.

Potes 2   Ayuntamiento de Potes

La ruta nos lleva a hermosas localidades como Potes. Foto: Ayuntamiento de Potes.

Además, no podemos dejar de ascender al mirador del Pico Llen, con panorámicas asombrosas.

Prácticamente no hay valle que carezca de buenos restaurantes donde comer guisos. Premiados o no, seguro que nos dejarán con la sensación de que el viaje hasta las montañas cántabras ha merecido la pena.