Cualquier época del año es ideal para disfrutar de las torrijas

Tradicionales, exquisitas y fáciles de elaborar. En Semana Santa o en cualquier época del año, las torrijas están presentes.

Cualquier época del año es ideal para disfrutar de las torrijas

Para estos días de confinamiento hacer unas tradicionales torrijas es una solución muy sabrosa para recordar antiguas costumbres

Jordi Català

Jordi Català Infographics

Barcelona

11/04/2020 - 15:55h

De acuerdo, la torrija no es exclusiva de la Semana Santa. Pero la preparación más popular y legendaria es la que se asocia las fiestas de Cuaresma y Pascua, aunque tradicionalmente siempre se consumió a causa de la facilidad de su elaboración y de la humildad de sus ingredientes en cualquier momento del año.

Los orígenes de las torrijas

Se trata de un postre popular que en sus orígenes utilizaba ingredientes antiguos como vino, pan , leche, miel, y posteriormente azúcar, gracias a  la aportación de los árabes a partir del siglo VIII.  

Las torrijas figuran en libros de cocina de la época romana, aunque su sabor cambió con la aportación árabe del azúcar, en el siglo VIII

Tampoco es una repostería exclusivamente castellana, porque en toda la Península se elaboran variantes con toda clase de nombres, desde Cantabria a Galicia, así como Baleares, Cataluña e incluso Francia y Portugal.

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Infografía: Jordi Català.

El primero en usar el término castellano torrija fue Juan del Encina en su cancionero de 1496, pero el nombre del pastelito que describía pan bañado en huevo, leche, azúcar y frito se popularizó mucho más tarde, allá por el siglo XVI.

De hecho este riquísimo producto de la repostería casera más tradicional se pierde en la noche de los tiempos pero ya aparece relatado en libros de cocina romanos del siglo I después de Cristo. 

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Infografía: Jordi Català. 

Homenaje a la maternidad

Los antropólogos gastronómicos creen que las torrijas fueron un producto con el que se homenajeaba a las madres recientes dada su riqueza en leche y la creencia de que aportaba más a quienes las consumieran.

[Para leer más: Las siete mejores torrijas de Madrid]

Las torrijas han quedado relegadas al conocimiento gastronómicos de las abuelas.

Las torrijas han quedado relegadas al conocimiento gastronómicos de las abuelas.

Hay otras explicaciones que asocian su proliferación en Semana Santa en referencia al pan y el vino, símbolos de la Eucaristía que Cristo instituye en Jueves Santo, y no por ser un producto típico del ayuno y de la abstinencia populares de otros tiempos.

Más allá de la faceta religiosa las torrijas se consumían en las casas en cualquier época del año, ya que es un riquísimo producto con ingredientes accesibles y muy baratos. 

La supervivencia

Lo que le ha sucedido a las torrijas es que con el paso de los tiempos y los cambios de hábitos gastronómicos, han quedado relegadas al casi exclusivo monopolio del buen hacer de las abuela en los fogones.

[Para leer más: Cómo cocinar los platos de Semana Santa (según los grandes chefs)]

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Aunque asociadas a Semana Santa, se pueden consumir en cualquier época del año.

En muchas casas modernas ya no se elaboran, o al menos no es frecuente, y por ende la torrija ha dejado prácticamente de ser un pastelito doméstico (al menos en las grandes ciudades) para convertirse en exquisitez gastronómica.

Cada vez más restaurante, y muchos de ellos sofisticados, incorporan a la torrija en su carta de postres

Lo vemos cuando ocupa un lugar de honor en las cartas de postres de cada vez más y más importantes restaurantes.

La nueva generación de torrijas llega con una renovación de los ingredientes

La nueva generación de torrijas llega con una renovación de los ingredientes

La renovación con nuevos ingredientes

La torrija ha dado un salto desde la humildad más doméstica hasta el escaparate del glamour más gastronómico.

En su viaje es acompañada por una multitud de nuevos y sofisticados ingredientes que generan sabores mágicos, con distintas facturas de cocina, pero siempre a partir de un humilde trozo de pan antiguo bañado en leche y frito, o también cocinado al horno o al microondas.