Serie Sevilla: arte, artesanía y sabor

Llega la Serie Sevilla, exclusiva para el mercado español. Infografías: Jordi Català

Serie Sevilla: arte, artesanía y sabor

Las cavas españolas reciben la tercera edición de la Serie Sevilla con 21 habanos H. Upmann Magnum 50

Jordi Català

Jordi Català Infographics

BARCELONA

24/06/2018 - 16:32h

Serie Sevilla es el nombre de una colección, exclusiva para el mercado español, de cigarros habanos cuidadosamente añejados y presentados en jarras, elaboradas en loza inglesa por La Cartuja de Sevilla.

Son una réplica de las que elaboró esta misma firma a mediados del pasado siglo para la marca Partagás y Ramón Allones, que en la actualidad constituyen auténticas piezas de museo.

La Serie Sevilla había presentado, hasta el momento, dos ediciones especiales. La primera, de 2016, contenía cigarros Montecristo No.3 (vitola de galera Corona), y la segunda contenía 21 habanos de Hoyo de Monterrey Epicure Especial (vitola de galera Gordito) y constaba de 2.000 piezas numeradas.

Con el añejamiento, las capas se vuelven más oscuras y sedosas

Los Hoyo de Monterrey Epicure Especial fueron cuidadosamente añejados durante un mínimo de cinco años en las mejores condiciones de conservación. Con el añejamiento, las capas se vuelven más oscuras y sedosas, el sabor se asienta y el aroma, la fortaleza y el cuerpo se atenúan.

Este habano ya es un clásico pues apareció en una Edición Limitada de 2004 como Epicure Especial Gorditos y posteriormente fue presentado en el X Festival del Habano, el 25 de febrero de 2008.

En 2009, formó parte de la caja conmemorativa del X Festival del Habano con una tercera anilla que hacía referencia al evento habanero.

H. Upmann obtuvo varias medallas en el siglo XIX, las cuales adornan su caja de habanos

Esta tercera edición de la Serie Sevilla consta de 2.000 piezas numeradas. Cada una de ellas contiene 21 habanos H. Upmann Magnum 50 añejados también durante un mínimo de cinco años.

Herman Upmann fue un banquero alemán cuya afición por los cigarros cubanos le llevó a establecerse en La Habana, donde fundó un banco y una fábrica de habanos en 1844.

El banco cerró, pero su marca de habanos persiste en nuestros días, catalogado dentro de los más refinados, con una fortaleza de suave a media.

Las medallas de oro que adornan la caja de los habanos H. Upmann fueron obtenidas en al menos 11 ferias internacionales durante el siglo XIX y constituyen un elemento característico de la marca.

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El alemán amante de los habanos

La curiosa y agitada historia de H. Upmann, hasta la revolución cubana, se inicia con Herman (de aquí viene la h) Dietrich Upmann, un banquero alemán cuya afición por los habanos lo llevó a establecerse en La Habana en 1840.

Upmann viajaba para gestionar los asuntos comerciales de la empresa importadora-exportadora Gravenhorst & Co., ubicada en Bremen, pero le gustaba fumar bien y hacer negocios, por lo que fusionó ambas actividades: fundó un banco y una fábrica de habanos, que en 1844 comenzó a producir cigarros bajo la marca H. Upmann.

El banco cerraría años más tarde, pero la leyenda de sus puros creció con diversos reconocimientos internacionales en varias exposiciones y siete medallas de oro que adornan el arte litografiado en las actuales cajas, que acompañan a la firma original de Hermann Upmann.

El inventor de la caja de habanos

A Upmann se le atribuye la invención del embalaje de los cigarros en cajas de cedro, etiquetadas originalmente con el nombre de H. Upmann pero que contenían cigarros de otros fabricantes.

Hermann Upmann se retiró en 1890, y fue sucedido por su sobrino, Heinrich Upmann, que continuó el negocio hasta su muerte en 1914.

El negocio pasó a Hermann y Albert Upmann, sobrinos de Heinrich que utilizaron sus intereses comerciales en Cuba y los EEUU para ocultar una red de inteligencia alemana durante la Primera Guerra Mundial.

Los tabacos H. Upmann son reconocidos por su refinamiento y su sabor fuerte

Los Upmann y sus agentes fueron sospechosos de fomentar revueltas en Haití y en la República Dominicana en 1916 y de proporcionar armas y asistencia al general cubano José Miguel Gómez en un intento de golpe contra el presidente Mario García Menocal.

El edificio del banco de H. Upmann en la calle Mercaderes fue utilizado regularmente como punto de reunión de agentes alemanes que viajaban entre México y Europa

Caída y resurrección de la legendaria marca

Cuando el gobierno cubano declaró la guerra a Alemania en 1917 el banco de H. Upmann fue cerrado. Fueron cinco años convulsos entre detenciones domiciliarias, confiscación de bienes en Cuba y en los EEUU, pleitos e intentos de recuperación de propiedades.

En 1922 la historia cambió: la firma británica J. Frankau & Co. salvó la marca y dirigió la fábrica de cigarros hasta 1935.

Luego fue vendida a la recién fundada Compañía Menéndez y García, y tras la revolución la leyenda renacería con más fuerza que nunca, al conseguir un lugar privilegiado entre los grandes habanos.

La personalidad de sus productos logra que sus tabacos sean reconocidos por sus cualidades, refinamiento y una tradicional fortaleza de suave a media en su sabor.