Teruel existe (sobre todo, gastronómicamente hablando)

Si algo comparten estos restaurantes es el respeto por el producto. Foto: Melanosporum.

Teruel existe (sobre todo, gastronómicamente hablando)

Recorremos las silenciosas tierras montañosas de Teruel, jalonadas de bellos pueblos, para culminar el viaje disfrutando de su rica gastronomía

José Manuel Torres

Teruel

02/11/2019 - 18:30h

Tanto Teruel capital como su provincia destacan por su diversa e indiscutible propuesta gastronómica. Sus gustosas recetas incluyen desde verduras y hortalizas como las borrajas y el cardo, las setas de temporada, el jamón y los embutidos de Teruel, la maravillosa trufa negra, los quesos de Tronchón, la miel de romero de Matarraña o el Ternasco de Aragón.

Para degustarlos existe un puñado de buenos restaurantes como La Posada de Mosqueruela, El Batán, en Tramacastilla, Melanosporum, en Mora de Rubielos, Método, en Teruel, y La Fondica de la Estación, en La Puebla de Valverde.

[Para leer más: Ternasco: un corte de diseño que brilla desde Aragón]

La Posada de Mosqueruela (Mosqueruela)

El turístico aunque tranquilo pueblo de Mosqueruela, enclavado en la parte oriental de la provincia de Teruel, posee una interesante oferta hotelera, entre la que se distingue La Posada de Mosqueruela, un coqueto hotel rural que se complementa con un interesante restaurante con el mismo nombre.

Pulpo braseado, puré de patata parmentier y aceite de pimentón. Foto Posada de Mosqueruela.
Pulpo braseado, puré de patata parmentier y aceite de pimentón. Foto: La Posada de Mosqueruela.

Dirigido con tino por el chef Enrique Amigó ofrece una fusión de cocina de cocina contemporánea y tradicional, elaborada con ingredientes de la zona.

En el comedor despunta el trabajo del jefe de sala Agustín Gargallo, que aconseja vinos de la tierra y de otras importantes D.O. de toda España.

Restaurantes como La Posada de Mosqueruela sorprenden por su excelente calidad (y también lo ajustado de sus precios)

La sala es luminosa, con espacio para unas 70 personas, y está muy bien decorada. Destacan en la carta los platos de carne y de pescado, así como los de cuchara. Muy rico el rodaballo con habitas y jamón, los corazones de alcachofa, pato confitado y crema de patata trufada o el pulpo braseado, puré de patata parmentier y aceite de pimentón.

Bacalao confitado, queso parmesano y tomillo. Foto: La Posada de Mosqueruela.
Bacalao confitado, queso parmesano y tomillo. Foto: La Posada de Mosqueruela.

El Menú Degustación Tradición, con todo incluido, sorprende por su calidad y ajustado precio (21 euros).

María José Meda dirige la cocina de uno de los restauranes con estrella Michelin más escondidos de España: El Batán, en Tramacastilla

El Batán (Tramacastilla)

En la localidad de Tramacastilla, pueblo de la sierra de Albarracín, se encuentra uno de los restaurantes galardonados con una estrella Michelin más escondidos de España: El Batán, situado en el interior de una agradable hospedería llamada de la misma forma, en la que se respira confort y quietud.

El comedor del Batán tiene excelentes vistas a la naturaleza. Foto: El Batán.
El comedor del Batán tiene excelentes vistas a la naturaleza. Foto: El Batán.

En la cocina encontramos a la interesantísima chef María José Meda, que practica una fina culinaria muy personal, que denota un enorme respeto por la materia prima y un gran conocimiento de las técnicas modernas de la cocina actual.

En la carta se aprecian los mejores productos estacionales (setas, trufa, carne de caza…), pero también muchos otros llegados de cualquier rincón del mundo, con los que María José da rienda suelta a su ingente imaginación y creatividad, en elaboraciones tan gráciles como la perla negra en tempura y caviar iraní, el sushi roll de longaniza de Aragón o el aguacate con trufa negra de Sarrión, entre otras propuestas.

En El Batán los platos denotan un gran respeto por la materia prima.
En El Batán los platos denotan un gran respeto por la materia prima.

El comedor, amplio y con excelentes vistas a la naturaleza, es el lugar indicado para disfrutar de platos elaborados con rigor y entendimiento, que son maridados con buenos vinos. Buen servicio y una carta de vinos muy cumplida, complementan una inmejorable experiencia gastronómica.

La trufa negra es en la zona de Gúdar-Javalambre protagonista de muchas recetas y sinónimo de deleite gastronómico

Restaurante Melanosporum (Mora de Rubielos)

Viajamos ahora hasta la localidad de Mora de Rubielos, corazón y capital de la comarca Gúdar-Javalambre, para disfrutar en el Restaurante Melanosporum, ubicado en el interior del céntrico y moderno complejo hotelero La Trufa Negra.

Melanosporum viene de Tuber Melanosporum, nombre científico de la trufa negra, delicioso hongo que en esta zona trufera de Teruel es sinónimo de deleite gastronómico.

Jarrete de Ternasco de Aragón. Foto: Melasnoporum.
Jarrete de Ternasco de Aragón. Foto: Melasnoporum.

En este restaurante se come muy bien y con mucha variedad, y por supuesto, siempre teniendo en cuenta al producto estrella de la tierra: huevos trufados, carpaccio de trufa, manitas de cerdo deshuesadas con foie, manzana y jugo de trufa son algunas de las maravillosas elaboraciones que se pueden encontrar en la carta.

Al cargo de un entramado gastronómico de alta cocina que fusiona tradición e innovación por partes iguales, se encuentra el equipo formado por Nerea Sáenz, Vanessa Perales, Joaquín Jarque y Francisco Ranchal.

Muy interesante el Menú Degustación de seis pases, por un precio de 45 euros, que incluye platos tan gustosos como: vieira con sobrasada Morana, crema de gamba roja y txangurro con teja socarrat de calamar, o el canelón crujiente relleno de Ternasco de Aragón al chilindrón a baja temperatura con su bechamel en demiglace y remolacha al PX.

Huevos trufados. Foto. Melanosporum.
Huevos trufados. Foto. Melanosporum.

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Método (Teruel)

Emplazado en los bajos del Hotel Oriente de Teruel, el restaurante Método es toda una sorpresa, pues echar un somero vistazo a su carta es darse cuenta de inmediato de una peculiar combinación entre cocina mediterránea y asiática que incorpora su vez sabores de todo el mundo.

Mucho tiene que ver en el merecido éxito de Método Nacho Liso, cocinero y propietario del negocio, un creador que derrocha energía y ganas de hacer las cosas de forma diferente y que, sin duda, ha sabido conquistar el corazón de los turolenses que apuestan por los nuevos retos gustativos.

Nacho Liso está al frente de los fogones de El Método, en Teruel.
Nacho Liso está al frente de los fogones de El Método, en Teruel.

Liso ha logrado crear un entramado culinario inconformista y urbano, realmente divertido, muy imaginativo y pasional, que muestra nuevas técnicas en cada uno de sus platos, y que se desarrolla en una carta dividida en: entrantes fríos y calientes, carnes, pescados, una sección dedicada al atún rojo Balfegó, pescados y postres.

Óptimas propuestas como las navajas de Calvados con calabaza y perdiz escabechada, la sopa Tom Yum Goong de langostinos, setas, verduras y cítricos, el steak tartar de rubia gallega con mayonesa de vaca al aroma de sabina, muy bien picado a cuchillo, como debe ser, callos de atún Balfegó picantes con jamón de bellota, ceviche de vieiras con fresas al kimchi y esfericación de fresa, o primorosos postres como el sorprendente gin tonic en postre (sorbete de ginebra y limón con espuma de cítricos y emulsión de naranja sanguina).

Sashimi de ventresca de atún Balfegó. Restaurante El Método.
Sashimi de ventresca de atún Balfegó. Restaurante El Método.

La Fondica de la Estación (Puebla de Valverde)

En la Puebla de Valverde, localidad turolense situada a los pies de la sierra de Javalambre, descubrimos un agradable hotel rural llamado La Fonda de la Estación. Es un edificio restaurado del siglo XIX, antaño alojamiento vacacional para los viajeros que llegaban en tren al pueblo para disfrutar del clima seco y fresco, de la zona, tan beneficioso es para la salud.

Eduardo Marco en la cocina y Paula López en la sala dirigen el coqueto restaurante La Fondica de la Estación, en la sierra de Javalambre

En su interior está el restaurante La Fondica, regentado, como el hotel, por la familia Marco Pérez. Eduardo Marco está al frente de los fogones y la sala es el territorio de su pareja, la sumiller Paula López.

La cocina de La Fondica se asienta en un producto de gran calidad. Foto: La Fondica de la Estación.
La cocina de La Fondica se asienta en un producto de gran calidad. Foto: La Fondica de la Estación.

Desde los ventanales del pequeño y coqueto restaurante se observan los jardines, la impertérrita sierra y también una carrasca trufera, ya que tanto el hotel como el restaurante se encuentran rodeados de una plantación dedicada al cultivo de trufa negra.

La Fondica está recomendado por la guía Michelin, probablemente porque su cocina rehúye de fuegos de artificio para recrear una culinaria asentada en los notables productos de temporada, dispuestos en recetas tradicionales aragonesas con un toque de conseguida creatividad.

La Fondica de la Estación.
La Fondica de la Estación.

En la carta aparecen interesantes propuestas como el taco de paletilla de Ternasco de Aragón asado a las hierbas del monte, los fideos melosos de boletus, chalotas y virutas de foie rallado o el bacalao confitado en aceite de trufa negra con costra crujiente y mayonesa de ajo negro. Una buena opción es su Menú Gastronómico Trufa Negra de 5 pases por 40 euros. Buena carta de vinos y servicio muy cordial.