Tomás Cusiné: el hombre de los vinos

Viñas de Les Garrigues, donde se encuentra una de las bodegas de Tomàs Cusiné. Infografías: Jordi Català

Tomás Cusiné: el hombre de los vinos

La calidad extrema de unos vinos de montaña, ecológicos, sostenibles y no hace mucho desconocidos, atraviesa fronteras

Jordi Català

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Barcelona

22/12/2019 - 14:31h

Tomàs iba para diseñador gráfico, como bien explican los logotipos, las etiquetas, el packaging y numerosos detalles visuales imposibles de obviar en una visita a sus bodegas.

Seguramente hubiera sido un gran profesional muy feliz, pero se hubiera perdido el convertirse en lo que es hoy, uno de los enólogos y empresarios viticultores con mayor proyección y prestigio de Cataluña, con una personalidad y presencia indiscutible, de las que destacan muy especialmente estos conceptos: pionero, compromiso, ensamblajes y viticultura de montaña.

Tomàs Cusiné. Foto: Jordi Català
Tomàs Cusiné. Foto: Jordi Català

También ecología, sostenibilidad, altísima calidad innovación, tecnología, experimentación, y junto a ellos una gran experiencia y liderazgo en la DO Costers del Segre, de la que es actualmente presidente junto a la la enoturística Ruta del Vi Lleida-Costers del Segre

[Para leer más: Una apuesta enoturística que agradecerán los sentidos

Cuatro bodegas de referencia

Tomàs Cusiné Barber (1962) lidera uno de los grupos bodegueros más importantes de Cataluña, como propietario e impulsor de un dinámico conjunto vinícola de cuatro bodegas: Tomàs CusinéCara Nord, Cérvoles y Castell del Remei, que en conjunto producen anualmente un total de 1.200.000 botellas.

Tienen cinco denominaciones de origen (Costers del Segre, Conca de Barberà, Montsant, Catalunya y Cava), el 50% de las cuales se exporta a más de 40 países de Europa, Asia, América, y Oceanía. Cusiné elabora con variedades de todas las viñas del grupo, nativas y foráneas, aplicando sistemáticamente una política de prácticas sostenibles, con la mínima intervención en la viticultura.

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A pesar de ser autor de prestigiosos vinos monovarietales, su trabajo como enólogo delata su maestría en el ensamblaje de vino, por lo que es reconocido por parte de los especialistas más prestigiosos como uno de los mayores (para muchos el mejor) ensambladores de vinos de España, como corrobora la calidad de sus cerca de 30 vinos en el mercado.

Premios y más premios

Los vinos de Tomàs Cusiné y sus productos han obtenido y obtienen sin parar el reconocimiento de prescriptores, sumilleres, críticos, guías enológicas y publicaciones especializadas. La bodega que lleva su nombre, Tomàs Cuisiné, recibió el premio Mejor Bodega de Catalunya 2012 de la Associació Catalana de Sommeliers. Su vino Cérvoles Blanc fue premiado con el Gran Vinari d'Or (el máximo galardón) como Mejor Vino de Catalunya 2018.

Viña El Vilosell. Foto: Tomàs Cusiné
Viña El Vilosell. Foto: Tomàs Cusiné​

El bodeguero Tomàs Cusiné fue elegido por otra leyenda del mundo del vino, Quim Vila para su libro "26 nombres, 26 vinos, 75 aniversario»" de Vila Viniteca en el 2009.

El inicio de una historia de vinos

El empresario vitivinicultor Cusiné, se topó con el mundo del vino en 1982, tras la adquisición de Castell del Remei por parte de su familia. Esta bodega del Urgell, en la provincia de Lleida, tenía como pedigrí ser la onceava registrada en España y la primera construida según el modelo tipo bordelés.

Además, era la más antigua en la elaboración de vinos y etiquetado de crianza y la pionera en la importación de las variedades francesas Semillon y Cabernet Sauvignon, todo ello de Cataluña. 

A pesar del prestigio histórico del espectacular conjunto arquitetónico, la familia se encontró un panorama ruinoso que había que remontar con gran esfuerzo. En 1985, Tomàs se inició como elaborador activo en la bodega familiar, empresa que le permitió en 1997 adquirir Cérvoles Celler —buscando terruños para trabajar viñedos de montaña, uno de sus grandes sueños— . 

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Este va a convertir en el primer proyecto de viticultura de montaña de Catalunya y la primera bodega de la subzona Garrigues con la denominación de origen Costers del Segre. 

La construcción de un gran sueño

En el año 2003, Tomàs se alejó de la empresa familiar para iniciar sus propios proyectos en la comarca de Les Garrigues: las bodegas Tomàs Cusiné y Cara Nord, traspasando esta última los límites de la demarcación creando la Cara Nord Celler (D.O. Conca de Barberà) y elaborando el vino Mineral (D.O. Montsant). 

"La bodega que lleva mi nombre es el primer proyecto independiente que puse en marcha, una vez adquirida cierta experiencia en las bodegas, entonces familiares, Castell del Remei y Cérvoles" explica Tomàs. Y continúa, "fue en 2003 cuando emprendí esta aventura estableciéndome en la comarca de Les Garrigues. Mi objetivo era elaborar vinos con carácter que reflejaran la expresión del territorio, implementando mi propia filosofía vinícola y sacando partido al conocimiento acumulado sobre la D.O. Costers del Segre".

"Unos años más tarde, me dedico a consolidar mi estilo basado en priorizar el trabajo en la viña y en la enología de precisión, que se nutren del esfuerzo y de la pasión. Si se me permite, quiero seguir manteniendo e incrementando el prestigio de mis vinos", añade Tomàs.

En estos dos proyectos, Tomàs pudo poner en práctica sus propias ideas sobre viticultura y enología, impulsando los principios ecológicos, el máximo rigor cualitativo y la innovación técnica a través de la investigación e introduciendo practicas de biodinámica a su línea de vinos de finca. 

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Biodinámica y bodega de autor

La bodega Tomàs Cusiné de El Vilosell (Les Garrigues) es en cierto sentido el motor innovador del grupo, con la voluntad de "priorizar el trabajo a la viña y en la enología de precisión. Explica el propio bodeguero que "Tomàs Cusiné es un proyecto creado entre amigos, donde adquirimos una finca con 30 hectáreas y plantamos 17 variedades de uva diferentes para experimentar".

De hecho Las 30 hectáreas de viñedo están gestionadas de manera ecológica y sostenible y se trabaja exclusivamente con abonos orgánicos, labrando entre cepas y preservando la cubierta vegetal del suelo.

Desde el año 2003, El Vilosell acoge una "bodega de autor" totalmente equipada para producir vino con altos estándares cualitativos, a través de una metodología propia de elaboración con un incuestionable espíritu innovador: un detallado estudio de las fincas de viñedo propio en favor de una selección más precisa de las diferentes parcelas y subparcelas.

También incluye la investigación en torno a las variedades de uva, desarrollo de un banco de levaduras propias, fermentación de los vinos blancos en tinas de madera de 2.000 litros, uso de ánforas cerámicas de diversa capacidad...

Viñas de montaña. Foto: Silvia Brenes
Viñas de montaña. Foto: Silvia Brenes​

Reconocimientos que no paran

La bodega de El Vilosell cuenta con numerosos reconocimientos de prescriptores y guías de renombre nacional e internacional como Robert ParkerJancis Robinson, La Guía Peñín, La GuíaProensa y La Guía ABC, entre otros; los que avalan la calidad de sus vinos. 

Además, en 2012, la Asociación Catalana de Sumilleres ya la reconoció como la Mejor Bodega de Cataluña. Y una curiosidad: volviendo de Hong Kong en clase bussiness con la prestigiosa compañía aérea Cathay Pacífic, se tiene la oportunidad de saborear una copa del vino de Finca Geol.

El regreso a los orígenes para reinventar

En octubre del 2014, Tomàs Cuisiné regresó a Castell del Remei, que ya era una de las bodegas más representativas de la DO Costers del Segre con su superficie de 4.212 hectáreas. Cusiné emprendía una nueva etapa en la que se reafirmaban los principios cualitativos de la vitivinicultura de la casa, respetando el estilo y carácter de cada uno de los vinos de la gama pero incrementado las exigencias cualitativas en la producción.

El grupo invierte un millón de euros hasta el 2021 en sostenibilidad, medio ambiente y enoturismo

También concentrando el cultivo de las distintas variedades (150 hectáreas de viñedos) en zonas de montaña y a más altura, en viñas, localizadas entre 600 y 800 metros. Se emprendía el proyecto, aún en vigencia, de la adecuación de las instalaciones de la finca con el fin de aprovechar su gran potencial vitivinícola para así enfatizarlo como destino enoturístico.

 

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Se trataba de recuperar la belleza del paraje natural vecino del canal de Urgell y del conjuntro arquitectónico histórico, con el castillo, las dependencias, la ermita del Remei, los espacios acuáticos con sus flora y fauna preservadas y potenciadas y una serie de actividades fijas en el calendario anualtales.

Entre ellas, exposiciones, fiestas populares, reuniones, actividades culturales y etnológicas y un restaurante excepcional permanente, que motiva a mucha gente de Lleida a desplazarse 45 kilómetros para degustar su cocina tradicional y sus grandes maridajes.

Tomàs Cusiné ha anunciado una inversión de un millón de euros hasta el 2021, destinada a la mejora de la sostenibilidad y del medio ambiente y también del enoturismo como parte del mismo, priorizando el trabajo en la viña y la enología de precisión para las 150 hectáreas de viñas del Grupo en las que ya se trabaja exclusivamente con abonos orgánicos, labrando entre cepas y preservando la cubierta vegetal del suelo. 

"Vinos elaborados a conciencia"

En este sentido todas las bodegas del grupo están apostando por una gestión ecológica y sostenible del viñedo, con el cultivo 100% ecológico y la viticultura biodinámica, la selección en viña, la investigación varietal con microvinificaciones, la fermentación en ánforas y tinas, la crianza en barricas de roble francés y barricas de 600 litros.  

Sobretodo es uno de los grandes expertos en viñedos de montaña, aplicando principios ecológicos, el máximo rigor cualitativo y la innovación técnica a través de la investigación con la praxis de una agricultura integrada: los abonos son exclusivamente orgánicos, se labra entre cepas y se preserva la cubierta vegetal de los suelos. 

Además, se minimizan los tratamientos para favorecer el desarrollo vegetativo de las cepas. Todas estas prácticas forman parte de la filosofía que se ha denominado "vinos elaborados a conciencia", cuya concepción exige un máximo rigor, desde el terreno hasta la botella.

Viticultura de altura, vinos de montaña

Otro de los grandes logros de Cusiné ha sido desarrollar con éxito vinos cultivados a 700 metros y más en cuanto a calidad, aspectos organolépticos y muy especialmente de cara a la salud. La Viticultura de altura proporciona beneficios en la calidad del vino y en la salud de las personas. 

La mayor radiación ultravioleta a la que están sometidas las viñas plantadas en altura llevan a la uva a desarrollar pieles más gruesas, más concentración de antocianos (color) y mejores niveles de taninos dando lugar a vinos con más color, más suavidad y menos astringencia. Las uvas de altura con una mayor exposición solar, tienen una mayor cantidad de antioxidantes que se encuentran en las pieles gruesas. También tienen efectos antivirales, neuroprotectores, antienvejecimineto y antinflamatorios. 

En este sentido la viticultura de altura, que practica muy especialmente la bodega Cara Nord, proporciona uvas con un alto contenido de polifenoles, lo que se suma a investigaciones recientes. Estas apuntan hacia el aumento de los beneficios en el control de las enfermedades del corazón por parte de los vinos tintos que contienen los polifenoles más altos.