El exótico vino azul español pega el salto a Francia

Vindigo, el vino azul de Almería que conquista el sur de Francia.

El exótico vino azul español pega el salto a Francia

El llamativo vino azul que nació en España encuentra un nicho de mercado en los bares más vanguardistas del sur de Francia

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

25/08/2018 - 13:48h

El vino primero entra por los ojos. La contemplación del color rojo oscuro, virando al negro, es una breve ceremonia que todo amante de esta bebida disfruta con calma. Con los blancos y rosados no se da la misma emoción cromática, pero…¿qué pasa cuando el vino es azul?

En 2016 unos jóvenes de Portugalete decidieron romper moldes y crearon Gïk, reconocido como el primer vino azul del mundo. Era una bebida natural, no es que fuera teñida con colorantes artificiales. El ‘truco’ está en incluir en la preparación la suma del pigmento de la piel de la uva, antocianina, que causa un intenso color azul añil.

También incorpora indigotina, un pigmento de la planta isatis tinctoria, al que se le añade edulcorante no calórico, pero no azúcar como a los vinos tradicionales, lo que le confiere un sabor dulce pero no empalagoso. 

Desembarco en Francia

La idea de un vino tan exótico deslumbró al empresario francés Rene Le Bail. Pero en vez de estos jóvenes del País Vasco contactó con una bodega de Almería, que produce un vino de un color celeste, más pálido que el Gïk, con aromas de cereza, frambuesa y maracuyá.

El Vindigo turquesa es un éxito en la población turística de Sete, pero solo se vende en bares y restaurantes.

Este vino se comercializa con el nombre de Vindigo, y la coqueta población mediterránea de Sete, en la región de Occitania, es la plataforma de promoción de la bebida turquesa.

Vendido para pocos

Producida con uvas chardonnay de Almería, se comercializa en Francia en botellas de 12 a 18 euros. Pero su venta se limita a bares, restaurantes y vinerías especializadas, nada de supermercados o ventas al por mayor.

La idea, dijo Le Bail, es que este vino sea consumido como un aperitivo de verano, pero que se promocione más por el boca oreja antes que por los canales masivos. Tras una compra de 2.000 botellas iniciales, encargó a la bodega española otras 35.000 unidades para ganar su nicho de mercado.

Truco de marketing

El nombre Vindigo fue un truco de marketing para evitar las estrictas regulaciones de denominaciones en las etiquetas, un escollo al que se enfrentó Gïk cuando intentó colocar su “vino azul” en el mercado francés, y que le obligó a retirar su mercadería tres días después.

Por lo pronto, Le Bail revela que su estrategia de falso secretismo está dando resultados y le llegan pedidos del resto de Francia, así como de Bélgica, Alemania, e inclusive de Rusia y China. De a poco el vino azul español conquista el Mediterráneo.