Görlitz: un paseo por la ciudad más cinematográfica de Europa

La plaza Untermarkt, corazón de Görlitz. Foto: Getty Images.

Görlitz: un paseo por la ciudad más cinematográfica de Europa

Desayunamos en Görlitz (Alemania) y cenamos en Zgorzelec (Polonia) disfrutando de una arquitectura excepcional que sirvió de plató a películas legendarias

Manena Munar

Madrid

23/11/2019 - 18:30h

La ciudad alemana de Görtlitz cuenta con un bagaje arquitectónico tan ‘de película’ que ha sido elegida para rodar muchas de ellas. Este 'Görlitzwood' está repleto de bellas edificaciones, que vienen desde la Alta Edad Media cuando la atravesaban las dos grandes vías del Renacimiento: la Regia, que unía Kiev y Santiago de Compostela, y la que conectaba el norte de Alemania con los Balcanes.

Hoy pasear por sus calles es una auténtica delicia para los sentidos.

En la próspera Görlitz las diferentes corrientes del Gótico, Renacimiento, Barroco, Modernismo e Historicismo dejaron lo mejor de sí

Görlitz de cine

Cuidado con los tranvías de Görlitz, son silenciosos y aparecen cuando menos se esperan. Su conductora va con prisa; Kate Winslet no ve el momento en que su joven ‘Lector’ le haga volar a través de las páginas de un libro, siempre que ese volumen que ella aguarda ansiosa no se lo haya robado ‘La ladrona de Libros’ que espera dar ‘La Vuelta al Mundo en Ochenta Días’ en el globo que acaba de posarse en la Plaza Untermarkt, enclave del señorial Hotel Börse, donde un guapetón Brad Pitt, en un descanso de ‘Malditos Bastardos’, se toma unas cañas en el bar N13 para luego ir a comer a Lucie Schulte, de vinos excelentes y romántico patio.

De postre, nada mejor que visitar los Grandes Almacenes, plató maravilloso de ‘Gran Hotel Budapest’, donde saborear un Nespresso con George Clooney que está rodando ‘Monument Men’ en la urbe sajona.

Catedral San Pedro y San Pablo. Foto: Getty Images.
Catedral de San Pedro y San Plabo, en Görlitz. Foto: Getty Images.

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Un paseo por la historia

Görtlitz, que era una ciudad textil con el monopolio del índigo de las Indias, utilizado para el teñido azul en Europa, se vio gratamente beneficiada por las influencias religiosas, comerciales y culturales de todos los que por allí pasaban, que la convirtieron en una próspera urbe, donde las diferentes corrientes del Gótico, Renacimiento, Barroco, Modernismo e Historicismo dejaron lo mejor de sí, sobreviviendo en su mayoría a la devastación de la guerra.

Hoy Görlitz cuenta con más de 4.000 monumentos catalogados, entre los que seguir las huellas, por ejemplo, de su era textil en la Casa del Añil, un conjunto de edificaciones dedicadas a la fabricación de textiles durante los siglos XV y XVI.

Vistas de la Plaza Untermarkt desde las ventanas del Hotel Boerse. Foto: Manena Munar.
Vistas de la Plaza Untermarkt desde las ventanas del Hotel Boerse. Foto: Manena Munar.

Con solo cruzar el puente…

Al dibujar el mapa de las fronteras al fin de la segunda guerra mundial a Görlitz le tocó ser el puesto fronterizo delimitado por el río Neisse. De esta manera, el flanco occidental del Neisse era Alemania, mientras el oriental, separado por un frágil puente, pertenecía a Polonia.

Unos pocos metros y minutos separan las ciudades Görlitz, en Alemania, y Zgrozelec, en Polonia 

Para explicarlo con más claridad basta con decir que se puede estar escuchando un magnifico concierto en el Órgano del Sol de la iglesia de San Pedro y San Pablo de Görlitz, cruzar el puente y pasar a Zgorzelec, ya polaca, para cenar un excelente pato asado con manzanas en el restaurante Piwnica Staromiejska en cuestión de pocos metros.

Ya allí, merece la pena aprovechar para dar una vuelta por Polonia observando aquella casa que destaca con su color rojo, residencia natal del místico y teósofo luterano Jakob Böhme, del siglo XVI, cuyos restos yacen al otro lado del puente en el melancólico cementerio de Nikolai, no lejos del panteón de la musa de Goethe, Minna Herzlieb

Un puente separa a Görlitz y Zgorzelec. Foto: Manena Munar.
Un puente separa a Görlitz y Zgorzelec. Foto: Manena Munar.

Y, ya puestos, descubrir sus veinte iglesias intactas, incluida la sinagoga Art Nouveau, y observar cómo el paso fronterizo sobre el río Neisse se franquea con toda naturalidad, integrándose como una curiosidad más de esta ciudad de cuento que tiene muy cerca núcleos urbanos de importancia.  

Para coronar la jorndad, lo mejor es disfrutar de una cerveza artesanal, rubia y espesa, a orillas del mismo río en la ribera alemana en Obermühle Görlitz.

Recuerdos de Silesia

A la unicidad de las fachadas de los hermosos edificios de Görlitz hay que añadir las sorpresas que guardan sus interiores.

Museo de Silesia. Foto: Manena Munar.
Museo de Silesia. Foto: Manena Munar.

Por ejemplo, comercios de artesanía con detalles para llevárselos todos, como la tienda Görlitzer Weihnachtshaus en la calle Fliischerstrasse 19, que alberga la casona barroca cuyo interior está exclusivamente dedicado a adornos navideños, abierta durante todo el año.

Impresionante la Biblioteca de las Ciencias de arquería de madera o el Schönhof, que ha sido considerado uno de los edificios más antiguos del renacimiento alemán y que hoy alberga el ineludible Museo de Silesia, bello testimonio de los muchos año en que Görlitz perteneció a Silesia antes de ser una de las seis  regiones de Sajonia.

De hecho, aún se puede degustar la sabrosa gastronomía silesia, servida en su bella cerámica de tonos azules en el restaurante de estilo barroco Dreibeiniger Hur o en Destille, en la calle Nikolai del barrio más antiguo de Görlitz.

Grandes Almacenes, Görlitz. Foto: Manena Munar.
Los modernistas Grandes Almacenes de Görlitz sirvieron de plató para Grand Hotel Budapest. Foto: Manena Munar.

Al subir los 165 escalones de la torre Reichenbacher Turm, emblema de la ciudad y Casa-Museo, se disfruta de unas vistas panorámicas perfectas para hacerse una idea del urbanismo de Görtliz.

Se divisa la torre del Ayuntamiento, de estilo renacentista y neogótico coronada por un magnifico reloj astronómico.

Se ve incluso la fuente de Neptuno y los palacetes que se extienden desde la Berliner Strasse, la Postplatz, Marienplatz y Demianiplatz hasta Wochenmarkt y el imprescindible y redondeado Bastión Kaisertrutz que, junto con Barockhaus, albergan las Colecciones de Arte Municipal e Historia de Görlitz.

Aunque durante el régimen nazi fue saqueado y muchos objetos desaparecieron, aún se pueden ver piezas valiosas de pintura, vidrio, cerámica, gráficos y fotos. Por supuesto, sin obviar las exhibiciones temporales que se celebran regularmente.