Un club privado para sentirse como un aristócrata inglés

Hedges Club busca mantener la esencia de los clubes privados británicos.

Un club privado para sentirse como un aristócrata inglés

Hedges Club, uno de los clubes privados más reconocidos de Londres, abre en Barcelona su primera delegación en España

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

26/02/2018 - 04:55h

Los británicos son amantes de las tradiciones. Y una de las más arraigadas son los clubes privados, esos centros donde los negocios, la gastronomía y las relaciones sociales se entretejen en salones de iluminación tenue y muebles clásicos.

Su origen se remonta al siglo XVII, donde los hombres se podían reunir a beber y apostar, pero luego en el siglo XIX cambió a centros de debate y punto social de la aristocracia, hasta que bien entrado en el siglo XX se permitió el acceso a mujeres.

Llegada a Barcelona

Este concepto llega por primera vez a Barcelona de la mano de Hedges Club, uno de los clubes privados más famosos de Londres. La esencia es la misma, dice su impulsor Yousef Aden: “un lugar donde conocer gente, cultivar los contactos y hacer negocios”.

Aden habla con ese acento que los británicos califican como “posh”. Este empresario dice que eligieron a Barcelona por su clima, su infraestructura para los negocios y el potencial económico. “No hay una ciudad igual en el Mediterráneo. Mónaco es mucho más pequeño, y Niza es más para gente mayor”, describe.

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Las áreas del club

La puerta entrada al Hedges, en Balmes 220, es de un negro absoluto. Sólo un escudo de la casa de Windsor evidencia que se está frente a un club de estilo inglés. El lugar está dividido en tres áreas: la primera es la sala Regent, que funciona como punto de reunión para los negocios, con cómodos sillones y todas las conexiones posibles para móviles y tabletas electrónicas.

La siguiente área es el Carnaby Bar: a partir de aquí el uso de móviles está prohibido, y el propósito de este sector, con una barra decorado con colores estridentes y pátinas de arte pop, es que se pueda tomar una copa de champagne, whisky o vodka acompañado de una ración de caviar o algún otro delicatessen.

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A continuación se accede a la sala Burlington, que parece un catálogo de decoración para una casa de campo inglesa: sillones de tamaño generoso, mesas ratonas, libros de fotografías, todo un espacio para socializar y cerrar negocios.

La ceremonia del té

En el exterior hay un courtyard donde se pueden organizar reuniones corporativas, y en la ala contigua del edificio están dando los últimos retoques al Hedges Tea Club, que tendrá una decoración más relajada, para disfrutar de la ceremonia del té de las cinco.

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Además de la tradicional infusión, en el lugar se desplegarán bandejas con las clásicas pastas, aunque también se pueden encargar productos gourmet como carne de Kobe, foie gras, salmón, langosta o jamón ibérico.

Quien puede ser socio (y quien no) 

No cualquiera puede ser socio del Hedges. “No aceptamos políticos”, advierte Aden, porque considera que su presencia no encajaría con el espíritu del club “y porque no queremos que nos vinculen a un partido determinado”.

Un grupo de 20 socios honorarios tienen derecho a proponer a cinco personas para formar parte del club (sean hombres o mujeres), y así hasta que se complete el cupo de 250 miembros. Y ni uno más.

El Hedges Club tendrá un cupo máximo de 250 socios. Y ni uno más

Cada socio pagará 75 euros mensuales por pertenecer a la entidad, mientras que la membresía del Tea Club, a razón de 10 euros al mes, no es tan restrictiva.

¿Cuál es el requisito para ser aceptado? “Tener poder, influencia”, precisa Aden. “No buscamos gente con dinero. Podemos tener de socio al gerente de una clínica privada, al director de una ONG, y quizás su salario no sea muy alto. Pero es una persona importante para la sociedad”, dice.

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Otro es la educación, “pero no queremos decir que tengan un nivel universitario, sino que se sepan comportar en sociedad”, dice.

Servicios para los negocios

Además de las instalaciones, Hedges ofrece servicio de conserjería, con asesoría contable, tributaria y legal, y la posibilidad de alquilar coches como Rolls Royce o Bentley para ocasiones especiales.

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En su búsqueda de fomentar las relaciones comerciales y sociales el club organizará eventos como talleres de networking, mientras que los fines de semana se organizarán jornadas de presentación de cócteles amenizadas con DJ’s. Y los domingos se servirá el clásico Sunday Roast.

El 3 de abril el Hedges Club abrirá sus puertas. “Y ojalá que el día de mañana haya más clubes privados, porque Barcelona necesita un lugar así”, dice Aden.