Highway 1: 1.000 km por la carretera más fascinante de California

En la Highway 1 de California se encuentran maravillas de la ingeniería como el puente Big Creek. Foto Natalie Chaney-Unsplash

Highway 1: 1.000 km por la carretera más fascinante de California

Parques nacionales, acantilados de vértigo, faros, viñedos, mansiones, bosques, curvas y más curvas. Un recorrido soñado para los amantes de los coches

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

08/05/2020 - 18:28h

Una serpiente de asfalto se contornea durante casi 1.000 kilómetros a lo largo de la costa de California, un trayecto desde San Diego hasta San Francisco donde la belleza de los paisajes dialoga con grandes ciudades y pueblos con encanto, sin olvidar atractivos como la adrenalina del surf, el glamour de las bodegas boutique y el avistaje de ballenas.

Este es un buen plan para volver a visitar EEUU cuando sea posible. Y si hay que mantener distancia social y otras medidas, pues recorrer la Highway 1 en un coche o caravana es la mejor manera de viajar sin trabas.

La carretera Highway 1, que une a San Francisco con San Diego, es uno de los paseos costeros más bonitos de América

El punto de partida puede ser San Diego, famoso por la vida trendy de sus barrios como East Village, Little Italy, North Park o Gaslmap Quarter; sus playas ideales para relajarse con el paddle surf o el kayak; y por su oferta gastronómica en la que destaca la abundante producción de cerveza artesanal.

San Diego beach Foto SD Dirk Flickr

Atardecer en la bahía de San Diego. Foto: SD Dirk-Flickr

La meca del surf

142 kilómetros al norte está la primera parada, Huntington Beach. Esta es una de las mecas del surf, donde la naturaleza ayudó a modelar la clásica postal de grandes playas y olas de vértigo, que se suman a una cultura donde todo el mundo también realiza deportes en la arena o pasa horas pedaleando en los carriles-bici.

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Cerca del muelle de Huntington está lleno de comercios que alquilan tablas y en algunos sitios también es posible tomar lecciones si es que uno tiene poca experiencia al frente de la tabla.

Surf en Huntington Beach. Foto Pedro Szekely-Flickr

Surf en Huntington Beach. Foto Pedro Szekely-Flickr

De allí, una caminata acerca a los comercios y restaurante de Main Street, con terrazas para aprovechar las brisas que llegan desde el Pacífico.

Si se quiere exprimir las posibilidades del lugar, se puede realizar senderismo en la reserva ecológica de Bolsa Chica o cabalgar en el Parque Central de Huntington.

La Riviera de EEUU

El siguiente punto para descansar está a 300 km. Tras pasar por la exclusiva Malibú y sus playas de arenas finas se llega a Santa Bárbara, apodada ‘La Riviera americana’ gracias a su clima templado, de recuerdos mediterráneos.

Gracias a su clima mediterráneo a Santa Bárbara se la conoce como ‘La Riviera americana’

Esta bendición de la naturaleza permite que en los valles se produzcan vinos de gran calidad, mientras que la ciudad tiene un interesante patrimonio histórico para conocer, con huellas de los colonizadores españoles, como la Vieja misión o el Presidio que conserva edificios de adobe como El Cuartel, una de las construcciones más antiguas de California.

Santa Barbara Mission Foto Harold Litwiler   Flickr

La misión de Santa Bárbara. Foto: Harold Litwiler-Flickr

Pero también hay espacio para la modernidad, como las tendencias que imperan en The Funk Zone, en la que antiguas fábricas y depósitos industriales alojan estudios de artistas, boutiques y comercios para degustar vinos.

Vinos y más vinos

Ya que hablamos de vinos, hay que dirigirse al valle de Santa Ynez. Para ello hay que seguir por la Highway 1 60 km hasta el pueblo de Las Cruces y luego desviarse hacia el este unos 30 km más.

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La región cuenta con cinco denominaciones de origen: las bodegas cercanas al Pacífico producen las variedades Chardonnay y Pinot Noir, mientras que en el Happy Canyon, que es más caluroso y seco, crecen las vides Bordeaux, Cab Franc y Merlot.

Valle Santa Ynez Foto Lenkolaf    Flickr

Viñedos en el valle de Santa Ynez. Foto Lenkolaf - Flickr

Hay una docena de bodegas que ofrecen degustaciones, y también se pueden contratar excursiones en jeep que aventuran por terrenos que parecen imposibles para cualquier vehículo.

Recuerdos coloniales

Otros 153 km hacia el norte conducen a San Luis Obispo, uno de los puntos fuertes de la costa central de California.

Allí se pueden visitar edificios históricos como el Mission Plaza o la parroquia Misión San Luis Obispo de Tolosa, de 1772.

Mission San Luis Obispo Foto David Illig Flickr

Misión de San Luis Obispo. Foto David Illig-Flickr

Los viernes a la noche esta antigua ciudad colonial se transforma: las galerías y comercios organizan el festival Art After Dark, en donde abren sus puertas con degustaciones de vino, snacks y en donde es posible dialogar con artistas.

Durante el verano se suman los conciertos al aire libre que se organizan en el centro histórico.

Cada viernes la escena cultural y gastronómica de San Luis Obispo se transforma con eventos de las galerías de arte y conciertos al aire libre

Y los jueves por la tarde los agricultores de la región ofrecen sus productos junto a paradas que presumen de preparaciones vanguardistas.

En los alrededores hay denominaciones de origen vitivinícolas para descubrir como la de Edna Valley con interesantes vinos Chardonnay y Pinot Noir, los de Arroyo Grande Valley o la DO Paso Robles.

El sueño del magnate

Volvemos a la Highway 1 para hacer otros 70 km y llegar al castillo que pertenecía al empresario de los medios William Randolph Hearst.

Hearst Castle Foto Andy Chapman   Flickr

Castillo de Hearst. Foto: Andy Chapman-Flickr

Cuando se ve la gigantesca estructura diseñada por la arquitecta Julia Morgan uno recuerda al inicio de Ciudadano Kane, cuando Orson Welles recrea la construcción de un palacio que pueda albergar obras de arte y animales de todas las latitudes.

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El castillo tiene más de 7.400 m2 y 165 habitaciones, en un parque de 50 hectáreas. Es tan inconmensurable que se sugiere elegir alguno de los nueve tours temáticos para visitarlo, ya sea el enfocado en el arte o el centrado en la arquitectura.

Al Big Sur

El trayecto hacia Big Sur, de 106 km, es uno de los tramos más bonitos de la Highway 1, rodeado de secuoyas y donde algunos sectores con bancos de niebla presentan una postal mágica.

Uno de los lugares con más encantos es la cascada de McWay Falls, en el parque Julia Pfeifer Burns, donde el agua cae 21 metros desde un acantilado hacia una playa desierta.

Puente Big Creek en Big Sur Foto Over Doz Flickr

Puente Big Creek, hacia Big Sur. Foto: Over Doz-Flickr

Los 106 km hacia Big Sur es uno de los tramos más bonitos de la Highway 1 de California

Desde estos parajes en los cielos se pueden divisar a algún cóndor de California que planea buscando carroña, mientras que en el mar se puede divisar los lomos oscuros de las ballenas que en su ruta migratoria aprovechan para darse un festín de krill en esta aguas llenas de algas.

Peces y ballenas

Desde Big Sur a Monterey hay unos 46,2 km de camino serpenteante, curvas y contracurvas donde el mar aparece y desaparece como por arte de magia.

En Cannery Row, ya en el casco de Monterey, grandes mansiones comparten el litoral costero con con antiguas factorías de conservas que resisten al tiempo, que se ven mientras se llega al muelle de Old Fisherman, protagonista de la bahía.

Avistaje de ballenas jorobadas en Monterey Foto Robbie Veldwijk

Avistaje de ballenas jorobadas en Monterey. Foto Robbie Veldwijk-Flickr

Aquí está lleno de restaurante con los mejores mariscos y peces de este rincón de California, y desde este lugar se pueden contratar excursiones para pescar de algún trofeo o para ver a las ballenas jorobadas que emergen como gigantescos submarinos.

Los avistajes de ballenas jorobadas es uno de los espectáculos naturales más impactantes de la Bahía de Monterey

Si uno se marea, una opción más relajada es recorrer el Acuario de Monterey Bay, que con sus peceras con vidrios de 8,5 metros de alto es uno de los más grandes del mundo.

Por fin San Francisco

El último tramo de casi 200 km rodea la bahía de Monterey y sigue entre el océano y las sierras hasta San Francisco.

El Golden Gate es el orgullo de San Francisco. Foto: Joseph Barrientos | Unsplash.

El Golden Gate es el orgullo de San Francisco. Foto: Joseph Barrientos | Unsplash.

Allí nos espera una de las ciudades más innovadoras y tolerantes de EEUU, con iconos de la arquitectura como el puente Golden Bridge y las casas victorianas, con una propuesta gastronómica que fusiona cocinas de todas partes del mundo y con los famosos tranvías que suben y bajan por cuestas imposibles.

Pero para descubrir San Francisco hay que dedicarle otro artículo. Por lo pronto, este fue el punto final del viaje.