La banca de la espalda al impulsor de BCN World

La banca de la espalda al impulsor de BCN World

Enrique Bañuelos tiene más problemas en el proceso de refinanciación de la tecnológica Amper

Enrique Bañuelos.
El impulsor de BCN World, la alternativa de la Generalitat de Catalunya a Eurovegas, Enrique Bañuelos, ya no transita por la alfombra roja que, entre 2006 y 2007, le tendieron las entidades financieras y algunos de los principales inversores españoles para convertirle en un abrir y cerrar de ojos en multimillonario.

Entonces, todos se volvieron locos metiendo capital en Astroc para gozo del empresario saguntino, dando por buenas todas y cada una de las gestiones llevadas a cabo al frente de la inmobiliaria.
 
 
Los bancos tiran de la manta para meter toda la presión en el proceso de refinanciación de Amper
 
Los casi 1.000 millones pagados al Sabadell por la compra de Landscape, su filial inmobiliaria, o los 450 invertidos en Rayet (la actual Quabit de Félix Abánades) son algunas de esas operaciones con las que muchos quedaron obnubilados, y que tuvieron su corolario hace siete años cuando se convirtió en máximo accionista particular del banco presidido por Josep Oliu, al acumular el 6% de su capital. Otros 600 millones que obtuvo por su venta y que sirvieron para mantener esa espiral perversa de amortizar créditos para seguir firmando otros.

Ahora esos tejemanejes ya no cuelan. Ahora los bancos, en lugar de poner la alfombra para que Bañuelos levite, tiran de ella para meter toda la presión en el proceso de refinanciación de la deuda de Amper, la empresa tecnológica en la que se embarcaba hace año y medio el empresario valenciano tras su periplo brasileño.

Ya no hay multipaellas en Nueva York (Estados Unidos) organizadas por su fundación, ni empujones para sentarse a su lado. Ahora, Bañuelos anda entre ampliaciones de capital cubiertas con su propio patrimonio, despidos continuos de empleados y ventas de empresas con minusvalías.

Condiciones impuestas por las entidades acreedoras del crédito sindicado de casi 49 millones de euros --el total de la deuda en España supera los 117 millones y llega a 131 millones el apalancamiento de todo el grupo-- para hacer efectivo el stand still, que entró en vigor el pasado 1 de julio al comprobar que las negociaciones se iban a prolongar más tiempo del previsto.

Un contrato que permite ampliar el plazo para alcanzar un acuerdo hasta el próximo 16 de diciembre e impedir, a su vez, que mientras tanto ninguno de los bancos tenga la tentación de ejecutar las garantías que cubren esa deuda. Medidas y más medidas para limitar gastos y obtener algo de liquidez.

Entre esas condiciones, y dentro del plan para optimizar su estructura de capital, la venta a Duro Felguera de una de estas filiales no estratégicas, Epicom, por 4,6 millones de euros con unas minusvalías contables de 7,5 millones. Y en la misma línea está el nuevo expediente de regulación de empleo (ERE) presentado para despedir o suspender temporalmente los contratos de 105 empleados en España.

Y es que las cuentas de Amper se resienten. Los gastos financieros aprietan y los ingresos no alcanzan las previsiones manejadas. En España, la caída de la actividad ya se daba por descontado, pero con lo que no se contaba es que los negocios en Latinoamérica se iban a ver afectados de la manera que lo han hecho con la depreciación del real brasileño frente al dólar y la devaluación del bolívar venezolano.
 
 
Los gastos financieros aprietan y los ingresos no alcanzan las previsiones manejadas
 
Un informe de los analistas de BPI apuntaba en mayo que Amper perdería unos siete millones en 2013, que las rebajaría a dos millones el año próximo y que ya en 2015 podría volver a beneficios. Papel mojado. Solo hasta septiembre esos números rojos rozaban ya los 20 millones de euros.

Tampoco ayuda mucho a reforzar la confianza de los bancos en Amper el hecho de que contratos ya firmados sean rescindidos, como ha ocurrido con la subcontrata que la empresa tecnológica había rubricado con Emiraje Systems tras la cancelación unilateral, por parte del Gobierno de Emiratos Árabes Unidos, para desarrollar un sistema militar de mando y control para su ejército.