La Generalitat acude de nuevo al rescate de Boí-Taüll

La Generalitat acude de nuevo al rescate de Boí-Taüll

El Gobierno catalán descarta comprar la estación de esquí y le concede un nuevo préstamo

Gabriel Trindade

Barcelona

11/11/2014 - 20:22h

Estación leridana Boí Taüll
La Generalitat acude de nuevo al rescate de Boí-Taüll. La estación de esquí, que se encuentra paralizada por una huelga indefinida a las puertas de que empiece la temporada, recibirá en los próximos días una inyección de 750.000 euros por parte del Gobierno catalán. El Ejecutivo de Artur Mas tiene una línea de crédito abierta con la compañía Nozar de 1,3 millones de euros.

La decisión ha sorprendido a los trabajadores. Hasta este martes, la Generalitat estudiaba la posibilidad de adquirir la estación de esquí (a través de la capitalización de un crédito de 7,5 millones de euros) y luego conceder una licencia para su explotación. Finalmente, el Ejecutivo ha cambiado de idea. Hubiera sido la sexta compañía del sector en manos del Govern tras las compras de La Molina, Espot, Port Ainé, Tavascán, Vall de Núria y Vallter 2000.

El Gobierno catalán ha realizado una ampliación de préstamo por un importe de 750.000 euros a través de Avançsa y se suma al ya concedido el pasado mes de julio, que tenía un importe de 600.000 euros. El crédito tiene un tipo de interés de mercado y se devolverá con el 50% de la venta de forfaits durante la temporada 2014/2015.

Pese a la noticia, los trabajadores mantienen la huelga. Fuentes de CCOO indican que ésta no se desconvocará hasta que se abonen las nóminas pendientes. Además, exigen que se haga un control exhaustivo sobre el destino último de la inyección de capital.

La suerte de Boí-Taüll hace tiempo que pende de un hilo. Superó un concurso de acreedores a finales de 2012 después de una dura negociación por una deuda que ascendía a 45 millones de euros. Desde entonces, los retrasos en las nóminas y pagos a proveedores ha sido la tónica habitual. Los sindicatos han denunciado que se abonaba sólo el 25% de las nóminas durante la temporada alta, lo que obligaba a los trabajadores a seguir en sus puestos pese a no recibir la totalidad del salario.