La manera más romántica de conquistar las alturas de Lisboa

El elevador de Santa Justa es una de las postales más populares de Lisboa.

La manera más romántica de conquistar las alturas de Lisboa

Estos tranvías, funiculares y ascensores de Lisboa se han quedado congelados en el tiempo. Y conservan su magia intacta

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

21/02/2019 - 16:38h

Sin duda Lisboa es una de las ciudades más románticas de Europa, con esa calma provinciana y esa elegante decadencia que magnetiza. Pero esta fascinación se puede evaporar a la hora de subir las arduas cuestas de la ciudad, construida sobre tierras onduladas de cara al río Tajo.

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Para evitar la fatiga muscular y poder hacer turismo en Lisboa durante horas sugerimos descubrir algunos de los medios de transporte y elevación más bonitos de la ciudad.

Ascensor de Bica

El funicular de Bica es el más popular de Lisboa, que permite sortear la Rua da Bica de Duarte Belo, una de las cuestas más empinadas del centro. Se mantiene con la misma estética de cuando fue inaugurado en 1892, y en su recorrido desfilan numerosas casas de colores pastel.

bica

El Ascensor de Bica es uno de los funiculares más populares de Lisboa

Su punto final es el Mirador de Santa Catalina, en el Barrio Alto, desde donde se contemplan hermosas vistas del Tajo.

Ascensor de Lavra

Más antiguo que el de Bica, funciona desde 1884. Su recorrido desde la calle Câmara Pestana con Largo da Anunciada tiene un detalle que sorprende: casi todo el circuito es curvo.

 


Video de For 91 Days Travel Blog sobre el Ascensor de Lavra.

Muy cerca de la llegada está el Jardín de Torel, que también tiene recomendadas vistas panorámicas.

Ascensor de Glória

Hace 134 años que este funicular comunica la céntrica Plaza de los Restauradores con el mirador de San Pedro de Alcántara, en el Barrio Alto, a 260 metros de elevación.

El Ascensor de Glória usaba tanques de agua en las partes delantera y trasera para aprovechar la fuerza la gravedad en sus ascensos y descensos

El vehículo se caracteriza por su color amarillo y por los llamativos grafitis que lo recubren. Pero habrá que armarse de paciencia para subir, porque más de tres millones de personas lo usan cada año.

gloria

Un detalle curioso: en sus primeros tiempos contaba con grandes tanques de agua en las partes traseras y delanteras para aprovechar la fuerza de la gravedad, hasta que cambió a la propulsión eléctrica.

Elevador de Santa Justa

Esta es una de las postales más famosas de Lisboa: se trata de una estructura de hierro de estilo neogótico, que une el atractivo barrio de Baixa Pombalina con las alturas de Chiado. Su diseño es de Raoul Mesnier de Ponsard, responsable de los funiculares de fines del siglo XIX que se ven en la ciudad.

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Inspirado en la ingeniería de Gustav Eiffel, los dos ascensores suben y bajan de manera vertical 45 metros para sortear el desnivel entre ambos barrios. Los habitáculos están revestidos de madera y pueden transportar a 24 personas cada uno.

elevador santa justa

Desde el último nivel sale una escalera en espiral que conduce a la terraza, atalaya recomendada para ver el Castillo de San Jorge, la plaza del Rossio y el barrio de la Baixa.

Tranvía 28

Hay cinco rutas de tranvías en Lisboa, que se dividen entre los viejos coches amarillos de madera con una luz frontal, que tienen más de 100 años de vida; los más modernos que usan los residentes, y otros rojos creados para el turismo.

El más famoso es el tranvía 28, que recorre algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad, como el Barrio Alto, el Chiado, Graça y la bohemia Alfama, que recorre sus calles serpenteantes hasta el Castillo de San Jorge.

tranvia 28

Por su popularidad se sugiere tener cuidado con los carteristas, así como estar precavido porque en algunas partes de Alfama hay que refugiarse en los portales para evitar ser tocado por el vehículo.