La Ópera de Oslo cumple 10 años convertida en referente cultural

Una imagen de archivo de la Ópera de Oslo | Wikimedia

La Ópera de Oslo cumple 10 años convertida en referente cultural

El Centro de Artes Escénicas celebra su décimo aniversario como icono de una de las ciudades con mayor proyección artística

La Ópera de Oslo está de cumpleaños. Distinguida con el premio Mies Van der Rohe al mejor edificio de arquitectura contemporánea y sede de las compañías de ópera y ballet nacionales, en tan sólo una década se ha convertido en un emblema de la capital noruega.

Situada en el barrio de Børvika, el barrio de mayor crecimiento en la ciudad, la Ópera de Oslo ha logrado posicionar a la ciudad, junto al Museo Munch y a la Biblioteca Deichman, una de las más modernas de Europa, como capital de la arquitectura contemporánea y una de las urbes europeas con mayor crecimiento artístico.  

El edificio de la Ópera de Oslo pretende rememorar un iceberg transitable

Diseño icónico

El edificio de la ópera, diseñado por el estudio de arquitectos noruego Snøhetta, está situado en el puerto de la ciudad. Tal y como resaltaron los arquitectos durante su construcción, el edificio pretende rememorar un iceberg transitable que ofrece contraste con el fiordo de Oslo.

El interior del edificio destaca por ser de roble

Durante todo el año, los visitantes pueden subir al techo -e incluso pasear sobre él- para contemplar tanto las vistas de la ciudad como del fiordo de Oslo.

El interior del edificio destaca por ser fundamentalmente de madera de roble. La Ópera de Oslo dispone de tres auditorios: el principal tiene una capacidad para 1369 espectadores, el segundo, para 400 espectadores, y el estudio – el más pequeño – dispone de una capacidad para 200 personas.

En los últimos años, Oslo se ha posicionado como referencia cultural y artística del norte de Europa con la inauguración, de parques, exhibiciones y museos

Oslo: una ciudad en constante movimiento

La ciudad de Oslo ha sufrido numerosos cambios durante las últimas décadas. En los años 80, el proyecto FjordCity se renovó los antiguos muelles de la ciudad, cambiando las zonas industriales por edificios vanguardistas.

En los últimos años la ciudad ha apostado por convertirse en la referencia cultural y artística del norte de Europa con la inauguración, de parques, exhibiciones y museos.

El país destaca por liderar, durante trece años consecutivos, el ranking de las Naciones Unidas de mejores países donde vivir, gracias a su sanidad pública y a la esperanza de vida del país.