La Praga de Varsovia: de mercado negro a barrio hípster

El Museo de los Neones es uno de los más carismáticos del barrio de Praga (Varsovia). Foto Turismo de Varsovia.

La Praga de Varsovia: de mercado negro a barrio hípster

La zona más genuina de la ciudad, antaño nido de estraperlistas, florece hoy entre museos, galerías, restaurantes de autor y cafés con encanto

Manena Munar

Madrid

03/02/2019 - 19:34h

¿Qué tienen en común un vanguardista campus Google, un Museo de los Neones y otro del comunismo, impresionantes murales de street art, un zoo por el que huyeron 300 judíos de los nazis, boutiques, restaurantes de autor y cafés con encanto? Todos están en el barrio de Praga, posiblemente el más genuino de Varsovia y hoy preferido por la juventud bohemia de la ciudad.

A Varsovia le divide el río Vístula. En una ribera está el casco antiguo de la capital polaca que, arrasado en la segunda guerra mundial, se reconstruyó en la posguerra gracias a unos bocetos de Canaletto.

En la otra orilla, el barrio de Praga, por cuestiones del azar o porque allí se habían instalado sus vecinos rusos, se mantuvo intacto, considerándose por ello la zona más genuina de la ciudad.

A la Praga de antaño le precedía una dudosa reputación de distrito de juego, estraperlo y, en tiempos comunistas, sitio de mercado negro y trueque

[Østerbro, el barrio que marca tendencia en Copenhague]

Entre la devoción y el mercado negro

Crisol de culturas y religiones, lo testimonian sus templos y altarcillos escondidos en los rincones y sus regias iglesias como Nuestra Señora del Loreto, la catedral neogótica de San Miguel Arcángel y San Froilán Mártir, y la ortodoxa de Santa María Magdalena

Mural en el barrio de Praga. Foto Turismo de Polonia
Uno de los impresionantes murales que pueblan el barrio de Praga. Foto Turismo de Varsovia.

A la faceta religiosa del barrio hay que añadir otra más lúdica ya que a la Praga de antaño le precedía una dudosa reputación de distrito de juego, estraperlo y, en tiempos comunistas, sitio de mercado negro y trueque.

Aunque muchos de sus edificios aún guardan la pátina decrépita de décadas de descuido, el barrio ha dado un giro gracias a la juventud polaca, que ha empezado a considerarle su hogar, otorgándole un aspecto hípster

De hecho aún se encuentran curiosos garitos en los solares vacíos donde agonizan los traficantes del mercado negro canjeando productos tan singulares como cubitos Knorr, o intentando comprar cámaras y móviles a quien caiga por allí, que no se escapará sin degustar los curiosos callos polacos flalkis servidos en tarros de mermelada.

Ulica Ząbkowska
Los jóvenes han escogido este barrio y han logrado renovarlo. Foto Turismo de Varsovia.

Praga se cambia de ropa

Aunque muchos de sus edificios aún guardan la pátina decrépita de décadas de descuido, el barrio ha dado un giro gracias a la juventud polaca, que ha empezado a considerarle su hogar, otorgándole un aspecto hípster.

Como muestra, impresionantes murales de street art como Warsaw Fight Club en la calle Srodkowa 17, Warszawa Wschodnia en Mińska 25, o en el Centrum Praskie Koneser, de arquitectura posindustrial. Justo aquí, donde antaño se alojaba la destilería de vodka Kosener un vanguardista campus Google se codea hoy con restaurantes de autor, un hotel y cafés con encanto.

El entrañable Museo de Neones recopila los luminosos de los años 60 y 70 que alumbraron los pocos y escondidos restaurantes, discotecas y tiendas de la era comunista

La nueva Praga toma también forma en las boutiques de Soho Factory, enclave también del entrañable Museo de Neones que ha recopilado aquellos de los años 60-70 que alumbraron los pocos y escondidos restaurantes, discotecas y tiendas de la era comunista.

Es el caso del luminoso del cabaret Czarny Kot  (gato negro) cuyo restaurante ofrecía salmón ahumado, caviar ruso  y vodka a la par que un espectáculo de striptease en toda regla; el neón de la tienda Emilia –donde comprar muebles a lo ‘Good bye Lenin’; o el de la sirenita, símbolo de Varsovia.

Koneser. Foto Turismo de Polonia.
Antigua destilería de vodka, hoy el Centro Koneser es uno de los distritos artísticos de Praga. Foto Turismo de Varsovia.

Museo del comunismo

El punto álgido del recorrido es el museo del comunismo Czar PRL, repleto de objetos ya vintage como aspiradores, secadores de pelo o la representación de una oficina del Partido con las fotos correspondientes de Lenin y Stalin, el águila blanca del escudo polaco, el teléfono de baquelita y el uniforme del ejercito de antaño. 

El director del zoo Jan Zabinski y su mujer Antonina escondieron en los subterráneos a más de 300 judíos a los que ayudaron a escapar del gueto de Varsovia huyendo de los nazis, una historia que en 2017 se llevó al cine

En una pared del museo cuelga un póster que habla de la ley marcial del General Jaruzelski en la era del sindicato Solidaridad, cuando se estrenó el film 'Apocalypse Now', en pleno y nevado invierno con los tanques a las puertas del cine Moskwa.

Museo del Comunismo. Foto Manena Munar.
Museo del Comunismo. Foto Manena Munar.

La foto del Palacio de la Cultura y de la Ciencia, regalo de los soviéticos a sus países satélites, protagoniza la estancia, compartiendo protagonismo con los muñecos vestidos de Zomo (unidades mecanizadas de la milicia), personaje inexpugnable del gobierno en su lucha contra Solidaridad.

La calle Zabkowska en el casco antiguo del barrio de Praga con edificios que datan del siglo XIX se ha convertido en marco de eventos culturales. Otra célebre es la calle Mala, elegida para construir las primeras edificaciones de ladrillo de la ciudad y escenario de la película ‘El Pianista’ de Roman Polanski.

El zoo que sí hay que visitar

Ineludibles son también el Museo del Barrio de Praga  para conocer sus entresijos y el legendario zoo, en la calle Ratuszowa a orillas del Vístula, con 500 especies animales y una interesante historia.

En tiempos de guerra, su director Jan Zabinski y su mujer Antonina escondieron en los subterráneos a más de 300 judíos a los que ayudaron a escapar del gueto de Varsovia huyendo de los nazis.

Ambiente en la calle calle Francuska, poblada por tascas y restaurantes. Foto Turismo de Polonia.
Ambiente en la calle calle Francuska, poblada por tascas y restaurantes. Foto Turismo de Varsovia.

Precisamente en 2017 se estrenó la película ‘La casa de la esperanza’ guionizada por Angela Workman sobre la novela de Diane Ackerman ‘La casa de la buena estrella’, dirigida por Niki Caro y protagonizada por Jessica Chastain, que cuenta la heroicidad de los Zabinski.

El pulmón verde de Praga

Saska Kempa, llena de palacetes, es el barrio chic de Praga, sede de numerosas embajadas. Su calle Francuska está poblada por tascas y restaurantes internacionales y en primavera se vuelve un festival permanente.

No lejos de allí se encuentra el Parque Skaryszewski que, con sus 58 hectáreas de superficie, está considerado uno de los más extensos de la capital polaca. Su nombre original fue Ignacy Jan Paderewski en homenaje al gran compositor, pianista y uno de los fundadores de la Polonia independiente. Renombrado con diferentes epítetos en función del momento histórico del país, en la década de los 80 del pasado siglo recuperó su apelativo genuino. Hoy la gente lo llama simplemente Skaryszweski.

Pomnik Kapeli PraskiejTomaszNowak