Las mejores pistas para esquiar en la Costa Este

Las copiosas nevadas de Sugarloaf permiten esquiar hasta el mes de mayo. Foto Sugarloaf.

Las mejores pistas para esquiar en la Costa Este

En el esquí, Estados Unidos es mucho más que Colorado y su gran referente Aspen. Menos conocidas, las estaciones de Los Apalaches son auténticos paraísos

A apenas unas horas de Boston o Nueva York se encuentran algunas de las pistas y resorts de nieve más desconocidos de Estados Unidos: los de la Costa Este. Vermont, New Hampshire y el propio estado de Nueva York se reparten la mayoría, aunque no todos. Pueblos de cuento, copiosas nevadas, una naturaleza casi intacta y paisajes de vértigo esperan al esquiador.

En los pequeños pueblos de montaña del noreste de Estados Unidos aún respiran los aires de lo que fue Nueva Inglaterra. Rodeados de bosques infinitos y con la chimenea a punto, sus resorts permiten disfrutar de un relajado après-ski después de haber pasado el día disfrutando de las pistas más desconocidas del gigante norteamericano.

Vermont atesora la que puede considerarse la joya de la corona del esquí en la Costa Este: Okemo Mountain Resort

Poco masificadas y con instalaciones de calidad, es fácil descubrir por qué, aunque son las de Colorado las más famosas internacionalmente, no hay complejo de inferioridad.

Esquí en Vermont

Mucho menos en la que está considerada la joya de la corona: Okemo Mountain Resort, en Vermont. Esta estación cuenta con galardones a la mejor calidad de la nieve en Estados Unidos, así como premios por la excelente preparación de las pistas, sus programas familiares y su experiencia gastronómica.

Okemo cuenta con la tecnología más puntera en remontes. Foto Okemo Mountain Resort.
Okemo cuenta con la tecnología más puntera en remontes. Foto Okemo Mountain Resort.

Preparada para acoger a todo tipo de esquiadores, cuenta con 121 pistas, además de 21 claros para los que quieran un extra de exotismo a la hora de recorrer el terreno por su cuenta. Sus máquinas de nieve son capaces de cubrir el 98% del terreno.

Tras la jornada de esquí en Okemo no hay que perderse la Coleman Brook Tavern, un excelente restaurante con más de 800 referencias en la carta de vinos 

Además, llama la atención su tecnología: se evitan colas gracias a telecabinas a la última -con calefacción y forrados- y cintas automáticas desde la propia entrada.

Tras la jornada, un rincón que no hay que perderse es la Coleman Brook Tavern, un restaurante de gran lujo en el que podremos elegir entre más de 800 referencias en la carta de vinos (de las más extensas en un resort de nieve de EEUU).

Su carta cuenta con carne de wagyu, pasta fresca elaborada, como la salsa, con ingredientes de Vermont, carnes asadas… y una tarta de queso de leche fresca con sirope de arce que nos endulzará el final de un día perfecto.

Stowe Mountain Resort. Foto Turismo de Vermont.
Stowe Mountain Resort. Foto Turismo de Vermont.

Stowe: un pueblo de cuento

Los centros de esquí de Vermont, New Hampshire y Nueva York no se encuentran muy alejados entre sí, por lo que es posible ir pasando de uno a otro a lo largo de unas vacaciones de esquí, incluso manteniendo una o un par de bases. A apenas dos horas en dirección norte de Okemo se encuentra Stowe, el que podría ser el pueblito de nieve más representativo de la región.

El Stowe Mountain Resort está abierto desde los años 30, permitiendo disfrutar de sus descensos en un marco que sigue siendo una tarjeta postal por su belleza.

La zona la corona el monte Mansfield, el más alto del estado, y no lejos quedan otros picos, en cuyos valles se van asentando todo tipo de instalaciones de descanso de lujo, como el afamado Stoweflake Mountain Resort & Spa (imprescindible su circuito termal con cascadas).

Sugarbush Resort ofrece también una gran red de remontes y telesillas, pero también 800 hectáreas de terreno virgen para explorar por nuestra cuenta

 

Stowe Mountain Resort. Foto Stowe Mountain Resort.
El monte Mansfield corona el idílico pueblo de Stowe. Foto Stowe Mountain Resort.

Más de un centenar de pistas, la mayoría para esquiadores experimentados (29 de ellas para los más expertos) están a nuestra disposición, todas ellas conectadas por todo tipo de telesillas, góndolas y remontes. Este año se han batido ya los records de nieve en otoño, por lo que se espera que sea una gran temporada blanca.

Fuera de pista

A poca distancia, el Sugarbush Resort ofrece también una gran red de remontes, telesillas... pero destaca sobre todo por ser de los más tranquilos, especializado en pistas amplias que dan pie al esquí por libre.

De hecho, incluso si nos cansáramos de las 11 pistas que tiene, cuenta con más de 800 hectáreas de terreno virgen para explorar por nuestra cuenta.

Una fantástica manera de celebrar un buen descenso en Sugarbush es tomar un skinny pancake en The Farmhouse, mejor aún si lo acompañamos de los mejores quesos de Vermont

De lo que seguro que no nos cansamos allí es de celebrar el descenso con los Skinny Pancakes que ofrecen en The Farmhouse, elaborados con ingredientes de proximidad y que pueden (o deben) acompañarse de los mejores quesos de Vermont, entre otros bocados. Un maridaje dulce y salado que nos encantará.

Sugarbush Resort. Foto Sugarbush Resort.
Sugarbush Resort. Foto Sugarbush Resort.

Bretton Woods es uno de los rincones más afamados en New Hampshire. Esta temporada estrenan los primeros telecabinas con capacidad para ocho personas. En apenas cinco minutos recorreremos los casi dos kilómetros de distancia que nos separan de la cima del monte Washington.

Llama la atención por su amplio programa de esquí nocturno todos los fines de semana, así como por una tirolina que permite disfrutar de la nieve con un punto de vista diferente. La zona la preside un histórico hotel de estilo alpino regentado actualmente por Omni Hotels y que abrió sus puertas nada menos que en 1902.

Omni Mount Washington Resort en Bretton Woods.
Omni Mount Washington Resort en Bretton Woods.

La preferida de los neoyorkinos

Sin embargo, el favorito para los bostonianos es el resort Loon Mountain, también en New Hampshire y a apenas dos horas de la gran ciudad portuaria.

Loon Mountain, en New Hampshire, es el dominio esquiable preferido por los bostonianos, a apenas dos horas de su ciudad

Con un descenso vertical de 640 metros, esta coqueta estación de esquí cuenta con 61 pistas de todos los niveles y su nieve es de calidad incluso los días que suben algo las temperaturas en invierno, lo cual agradecen todos los esquiadores de la región.

Los neoyorquinos, en cambio, se deciden por Gore Mountain, la estación más grande del estado. El 40% de sus 119 pistas están consideradas negras, por lo que es uno de los rincones de esquí de la Costa Este que escogen los más experimentados.

Además, cuenta con nueve rutas de esquí nórdico y toda un área específica para el esquí nocturno. Se tardan unas cuatro horas en llegar en coche desde la Gran Manzana, toda una aventura atravesando bosques mientras vamos ascendiendo.

Loon Mountain. Foto Loon Mountain Resort.
Los bostonianos se decantan por Loon Mountain. Foto Loon Mountain Resort.

El esquí más remoto y septentrional se encuentra en Maine. Allí destaca la estación de Sugarloaf, la única de la Costa Este en el que los remontes nos llevan literalmente por encima de las copas de los árboles.

Con copiosas nevadas durante todo el invierno y parte de la primavera, allí se puede esquiar incluso entrado el mes de mayo, lo que la convierte en un destino preferente. Es, además, la estación con más dominio esquiable, aunque solo la mitad está cubierto con máquinas de nieve. El descenso más vertiginoso es el que nos lleva, sin parar, desde la cima hasta la base, tras recorrer 5,6 kilómetros. Una pasada.

Virginia Occidental

No solo es posible esquiar en la esquina noreste. En Virginia Occidental, por ejemplo, también. A pocas horas de la Casa Blanca se encuentra el Snowshoe Mountain, un resort de esquí con 60 pistas y un descenso vertical de 500 metros de desnivel.

Snowshoe Mountain. Foto Snowshoe Mountain.
Snowshoe Mountain. Foto Snowshoe Mountain.

Además del esquí, ofrecen rutas para conducir en coches adaptados a la nieve, así como pistas de snowboard y otras especialidades.

Destaca el servicio de gran lujo que ofrece en restauración, con el programa The Brigham Collection como protagonista. La joya de la estación es el hotel de estilo alpino Corduroy Inn, donde es imposible no enamorarse de sus desayunos (hornean sus propias galletas de cereales y nos sorprenden con muffins, fruta fresca y zumos cada mañana en la habitación).