Las rutas que muestran la cara oculta (y estrafalaria) de Barcelona

Recorrido de la Barcelona libertina con disfraces de época. / Pablo Riera

Las rutas que muestran la cara oculta (y estrafalaria) de Barcelona

Un extraño congreso histórico permite descubrir nuevas facetas de la ciudad, con rincones y mitos desconocidos para los propios vecinos

José María Toro

Blog Hedonista

Barcelona

05/11/2016 - 13:55h

Quedan pocos días, pero todavía se puede disfrutar de las estrambóticas propuestas del Hendrick’s Congress for Curious People, una forma estrafalaria, divertida y hasta un punto chocante para conocer los secretos de la ciudad, y sumergirse en otro mundo de la mano del modernismo y los locos años del art decó.

El recorrido conduce a la cara oculta de Barcelona, a través de enclaves pintorescos y pocos conocidos de la ciudad. Los puntos han sido elegidos por la organización de turismo cultural VIA Barcelona junto con algunos de los mejores historiadores de la ciudad, como Miquel Carandell (doctor en Historia de la Ciencia), Enric March (escritor y autor de la web Bereshit), o Agustí Giralt (autor del blog Memoria de Sants).

La presentación fue en el Grand Hotel Central de la Via Laietana, 30, ubicación no escogida al azar, ya que esta fue la sede del imperio financiero de Francesc Cambó, y que se construyó inspirado en los edificios de Chicago. La exposición de las actividades programadas de este poco convencional congreso corrió a cargo del mentalista y embajador de Hendrick’s GinPablo Raijenstein, y del reconocido historiador Felipe Trigo. 

El recuerdo de los años dorados

Entre los puntos del recorrido se encuentran el Teatre Arnau, para recordar la edad dorada del Paralelo entre 1894 y 1939; y el Montjuic, con los edificios que han quedado de la Exposición Internacional de 1929 y el rico patrimonio artístico del MNAC.

Otro punto interesante ha sido la visita al estudio taller de Oleguer Junyent, pintor, escenografo y coleccionista que vivió entre 1876 y 1956, y durante esos años creó la lujosa decoración del Círculo del Liceu y la Casa Burés. Entrar en su casa es retroceder en el tiempo hasta la Barcelona modernista, con un invalorable tesoro de artes decorativas, cerámicas del Renacimiento y del Barroco,  y obras de la pintura catalana y de las vanguardias del siglo XX, así como una impresionante muestra de indumentaria teatral y de Carnaval. Detalle: durante la visita a la casa de Oleguer, su colección de autómatas cobraron vida mientras se disfrutaba de un inusual cocktail de Hendrick´s Gin.

Hablando del gran teatro lírico de la ciudad, otra jornada estuvo dedicada a un paseo por la Barcelona wagneriana y el Círculo del Liceu, para descubrir la enorme influencia de Wagner y la comunidad alemana (una parte eran espías) en esa exultante sociedad modernista barcelonesa hasta su declive en los años de postguerra.

Misterios y fantasmas

En coincidencia con la Fiesta de Todos los Santos, el recorrido por la Barcelona más sobrenatural y funeraria incluyó una ascensión al campanario gótico de Santa María del Pi, que -según dicen- fue construida con la ayuda del diablo.

Leyendas de fantasmas y aparecidos, tormentos y ejecuciones bajo la aterradora mano de la Santa Inquisición, las ciencias ocultas, la alquimia, los exorcismos y el movimiento espiritista fueron la motivación de esta ruta, que pasa por esta basílica (por ser un templo venerado por sus antiguos camposantos medievales), y por la Archicofradía de la Purísima Sangre (que reza por los difuntos) y termina con un pase por la vida y milagros de Sant Josep Oriol.

Los recuerdos del modernismo

La historia LGBT de Barcelona, a través de una ruta por el Raval, es entrar en un mundo erótico, frívolo y libertino, pero también un reconocimiento a los personajes célebres y anónimos que buscaron su libertad por vivir su sexualidad sin los rigores de la sociedad.

Desde el Eixample a la Via Laietana el congreso presentó los edificios más representativos del noucentisme y del art déco, movimientos que fueron tapados y condenados al olvido por el soberbio movimiento modernista, como el Casal de Sant Jordi, los antiguos almacenes Jorba, el Casal del Metge o la antigua Casa Cambó.

La visita al Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau se realizó no desde el punto de vista arquitectónico sino desde la perspectiva de la historia de la ciencia y de la medicina, porque además de estar catalogado como Patrimonio de la Humanidad ha funcionado como centro sanitario hasta hace pocos años.

Y el último punto de este particular recorrido es la Villa de Sants, que fue independiente de Barcelona hasta 1897, y que conserva masías medievales y templos con influencia masónica, en un barrio que guarda vivos recuerdos del anarquismo, como en el Ateneu Batllori o Can Batlló.