Literatura, whiskey y leyendas para un otoño mágico en Dublín

Restaurante Sophie. Foto: Manena Munar.

Literatura, whiskey y leyendas para un otoño mágico en Dublín

La reciente apertura del Museo de Literatura de Irlanda motiva una escapada otoñal con sabores que van mucho más allá de la Guiness

Manena Munar

Dublíin

27/10/2019 - 18:30h

El nuevo Museo de Literatura de Irlanda (MOLI) alberga esa faceta literaria de la llamada isla esmeralda de cuyos verdes bosques y controvertida historia han salido muchos de los escritores más aclamados del mundo, de Oscar Wilde a James Joyce, pasando por Samuel Beckett, Seamus Heaney, Emma Donoghue o Elizabeth Bowen.

Restaurado por Scott Tallon Walker Architects y Ralph Appelbaum Associates, el edificio linda con el bucólico Jardín Iveagh enclavado en la mansión Newman, antigua Universidad Católica de Dublín.

Pocos lugares pueden rivalizar con Irlanda en cantidad de escritores con talento por metro cuadrado. Su nuevo museo les rinde homenaje

Su espacio está sabiamente gestionado con salas multimedia que conducen por la Irlanda literaria, a través de frases de sus escritores, países donde emigraron, donde escribieron, habitaciones dedicadas a diferentes autores, como la de Kate O´Brien que elogia a España en su novela ‘Mary Lavelle’ (1936) o con actos puntuales para niños bajo títulos tan sugestivos como ‘Palabras salvajes, salvajes’, ‘Erase una vez’ o ‘Nuestra Historia’.

MoLI. Foto Scott Tallon Walker Architects.
MoLI. Foto: Scott Tallon Walker Architects.

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Un señor whiskey

Otra novedad, también reflejo de la idiosincrasia irlandesa, es el resurgimiento de la destilería Roe & Co que llegó a ser en el siglo XIX el más cotizado de Irlanda y su máximo exportador, para después cerrar sus aromáticas puertas en 1926 y abrirlas de nuevo, 93 años más tarde, este 2019.

En el centro de Liberties, y junto al buque insignia de Guiness, encontramos una destilería del whiskey que llegó a ser el más cotizado de Irlanda y que, tras 93 años de ausencia, ha vuelto a abrir sus puertas

En el corazón de Liberties (es vecino de la legendaria fábrica de la cerveza Guinness con quien comparte la calle Thomas), la nueva destilería combina con agudeza el toque vintage de sus años de gloria con una estructura del siglo XXI.

Roe and Co. es una de las novedades del año en Dublín. Foto: Manena Munar.
Roe and Co. es una de las novedades del año en Dublín. Foto: Manena Munar.

Botellas de cristal inspiradas en la antigua torre de cobre de St. Patrick´s llenan las estanterías de madera nórdica. A través de un corredor cristalino por el que asoman los antiguos perales de cobre y las barricas de bourbon donde fermenta el whiskey se llega a la sala de cata, un imán para la mirada y el olfato.

En una pared oscura cuelgan iluminadas las más seductoras botellas de Roe & Co mientras que en la mesa ovalada esperan unas cajas de madera de roble conteniendo todo lo necesario para aprender a catar el noble licor.

Una vez inmersos en el aroma y tacto de los cereales y probado el dorado elixir,  se pasa a otra estancia, donde espera un delantal de caucho y cuero para cubrir a todo aquel que se atreva a crear su propio cóctel y tomárselo de aperitivo.

Más que reabrir, la destilería Roe & Co se ha reinventado de principio a fin. Foto: Manena Munar.
Más que reabrir, la destilería Roe & Co se ha reinventado de principio a fin. Foto: Manena Munar.

En la calle Harcourt

En la georgiana calle de Harcourt se encuentra el Iveagh Garden Hotel, altamente recomendable y no solo por su estratégica situación. El interior está decorado con gusto, el staff es simpático y profesional y la comodidad de sus camas y linaje es un plus a tener en cuenta.

Esta atractiva calle dublinesa por la que circulan los tranvías se ha puesto de moda y está salpicada por restaurantes y bares a la última.

Por ejemplo, Sophie’s, en el ático del Hotel Dean, con su propuesta de gastronomía saludable con ensaladas de queso de cabra, platos de cangrejo y langosta y muchas opciones para aquellos con intolerancias alimenticias, ofrece una panorámica 360º de la ciudad y una terraza ideal para aprovechar las soleadas tardes otoñales.

Sophies, The  Dean Hotel. Foto: Turismo de Irlanda.
Sophies, The  Dean Hotel. Foto: Turismo de Irlanda. 

Al salir de Sophie´s no hay que irse muy lejos para tomar una copa, ya que su vecino Copper Face Jacks, apodado familiarmente Copper, en el número 29-30 de la calle Harcourt, ofrece música con la posibilidad añadida de cantar tras un par de copas y una tarjeta dorada para los miembros fieles del club que les permite entrar sin pagar al conocido como uno de los más infames nights club de Dublín.  

En el sótano del número 33 de la misma calle está Everleigh con música para todos los gustos, desde electro-house hasta los viejos éxitos de toda la vida.

Y, aún en Harcourt, la discoteca Kystle que cuenta con varios premios, tiene una zona climatizada para fumadores, un vasto menú de cócteles y música que oscila entre el hip-hop y el rock.

Copper Face Jacks, Dublín.
Copper Face Jacks, Dublín.

El lado oscuro de Dublín

La excursión a bordo de un terrorífico autobús decorado con telarañas, calaveras y demás tenebrosos motivos es muy apropiada para Halloween que, por cierto tiene padres irlandeses.

El lugar donde estuvo la mansión de Mont Perlier, vinculada a truculentas historias, es hoy una zona verde con excelentes panorámicas de la ciudad

Y más cuando su propósito es alcanzar la mansión de Monte Perlier, rodeada por prados y bosques, donde el maléfico Hellfire Club cometía abominables delitos. Más agradable hoy, se ha convertido en un lugar desde donde observar una esplendida vista de Dublín en compañía de escolares fascinados por las truculentas historias que rodean la casona.

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De paseo por la historia de Dublín

El Cementerio de Glasnevin, lleno de cruces celtas, fue fundado por Daniel O´Connell en 1828 y guarda la historia de Irlanda en su camposanto, que podemos seguir en su propio museo, que domina una torre de 198 escalones en la que descansan los restos de O´Connell.

medium Views of Dublin. Foto: Turismo de Irlanda.
Cementario de Glasnevin. Foto: Turismo de Irlanda.

El Pub Gravedigger´s, situado estratégicamente a las puertas de Glasnevin, es un ineludible donde tomarse una negra y cremosa pinta de Guinness nada más salir,  antes de ir a cenar, por ejemplo a Brasserie Sixty, un delicioso haddock a la parilla o un solomillo tierno y sabroso secundado por alguno de sus deliciosos cócteles de postre.

Se recomienda dar un buen paseo por South Bull Wall a orillas del Mar de Irlanda frente a las emblemáticas Poolbeg Chimneys de la central eléctrica que se han convertido en un baluarte dublinés y quizás, llegar hasta Sandycove, la torreta a orillas del mar en la que James Joyce comienza su magna obra, 'Ulises'.

A la hora del lunch, nada como The Church, antigua iglesia protestante donde se casó Arthur Guinness, el fundador de la emblemática cervecera y que hoy,  entre vidrieras de colores, un fastuoso órgano y regias columnas, ofrece un salmón de primera, fish & chips y el típico y exquisito guiso de cordero irlandés.

The Church, Dublín. Foto: Manena Munar.
The Church, Dublín. Foto: Manena Munar.

En Correos

En la Oficina General de Correos de Dublín no solo se ponen sellos y se mandan paquetes. Este imponente edificio georgiano, vecino de la Spire de Dublín, el Monumento de la Luz de 119 m de altura en la popular calle O, Connell, guarda pasajes vitales de la historia de Irlanda como la proclamación de la republica por Patrick Pearse en 1916, si bien duró lo que tardó el ejército inglés en abatirlo.

Correos es un símbolo del nacionalismo irlandés que alberga con cariño en su patio unas rocas sin nombre que rememoran a los muchos infantes muertos durante la revuelta.

General Post Office, Dublin. Foto: Turismo de Irlanda.
General Post Office, Dublin. Foto: Turismo de Irlanda.

El restaurante Sole de South William St. está considerado como el mejor de Europa en la especialidad marinera, un galardón que le concedió World Luxury Awards este mismo año.

A su delicado lenguado hay que añadir la selección de ostras de Galway, Cork y Sligo, entre otras exquisiteces que su chef, Richie Wilson, explica y aconseja al comensal antes de elegir el menú.

Sole Restaurant, Dublín.