Los 1.001 kilómetros por la Ruta del Blues

La carretera 61 es conocida como la Ruta del Blues, en el sur profundo de EEUU. Foto: Visit the USA

Los 1.001 kilómetros por la Ruta del Blues

El sur de EEUU respira blues, el vibrante y a la vez melancólico ritmo musical que se descubre en ciudades como Nashville, Memphis y Nueva Orleáns

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

13/01/2020 - 19:24h

Entre Nashville, en Tennessee y Nueva Orleáns, en Luisiana, transita la Blues Highway, la carretera 61 que permite explorar las raíces de este ritmo musical; creado por la comunidad negra donde el lamento, la esperanza, el sentimiento y la melancolía se unen bajo guitarras de ritmos suaves y tonos altos.

A lo largo de los poco más de 1.000 kilómetros, en las grandes metrópolis o en pequeños pueblos, se concentran tiendas donde sobreviven los vinilos, locales donde siempre hay algún músico preparado para tocar, estudios de grabación míticos y una gastronomía sureña inolvidable.

La ciudad de la música

El punto de partida es Nashville, llamada con toda justicia ‘la ciudad de la música’, tanto por su herencia cultural como por sus 120 locales para escuchar grupos y solistas en vivo.

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Por lo general a Nashville se lo relaciona con el country, y en la ciudad todavía resiste el Grand Ole Opyr, el programa de radio más antiguo de EEUU y que se dedica a promocionar este género.

Tennessee concentra cientos de locales para escuchar música. Foto: Visit the USA

Tennessee concentra cientos de locales para escuchar música. Foto: Visit the USA

Pero si se trata de escuchar blues, hay que poner rumbo a locales como el Bourboun Street, Tootsties Orchid Lounge, el Bluebird Café o el 12th Porter, que abre sus brazos a otros ritmos como el rock.

Blues, soul y rock

La siguiente parada, tras tres horas por la carretera, es otra de las mecas de la música: Memphis. Elvis Presley nunca podría haber sido lo que fue si no fuera por la fuerte influencia del blues en sus calles, bares y barrios.

Para conocer más sobre la escena musical local hay que pasar por el Museo Stax de la Música Soul, que permite explorar la relación de este primo del blues y su influencia en otros ritmos.

Elvis Presley nunca podría haber sido lo que fue si no fuera por la fuerte influencia del blues en Memphis

El lugar, instalado en una antigua residencia sureña, vio grabar a grandes artistas como Aretha Franklin e Isaac Hayes.

Pero si hablamos de grabaciones una parada imprescindible son los Estudios Sun. Son pequeños, apenas dos plantas de un edificio de ladrillos con sus estudios; pero el lugar está cargado de historia cuando recordamos que grandes figuras del blues como Muddy Waters, Junior Parker, Little Milton, B.B. King, James Cotton, Rufus Thomas y Rosco Gordon grabaron allí, así como otros legendarios creadores de los primeros años del rock, como Jerry Lee Lewis, Johnny Cash y, por supuesto, Elvis.

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El sur de EEUU vive el blues con pasión. Foto: Visit the USA

A lo largo de la Beale Street se concentran una activa vida musical para descubrir nuevos talentos, que son tan prodigiosos como los músicos callejeros que tocan en varias esquinas.

Los aficionados de las guitarras por supuesto deben tener un lugar sagrado en Memphis. La icónica marca Gibson ofrece un minucioso recorrido entre bastidores, que muestran a los luthiers mientras pintan, arman y afinan con precisión cada instrumento

Pequeños pueblos de grandes historias

La carretera 61, que transcurre paralela al Misisipí, lleva tras una hora de viaje a Tunica, conocida como ‘la puerta de entrada al blues’.

En esta localidad funciona el Museo y centro de visitantes del blues, que permite conocer la historia del ‘delta blues’, una variante primaria de este ritmo. En sus 325 metros cuadrados que presentan biografías, guitarras firmadas y fotografías de varias celebridades.

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Allí se encuentra la antigua casa de Muddy Waters, y una parada obligatoria es el Hotel Riverside, habitual alojamiento temporario de las estrellas que pasan por la ciudad.

Mural dedicado a las grandes estrellas del blues. Foto: Visit Mississippi

Mural dedicado a las grandes estrellas del blues. Foto: Visit Mississippi

Más al sur está Clarksdale, que también tiene otro museo dedicado al género, y en donde se pueden ver actuaciones en los locales como Morgan Freeman’s Ground Zero, propiedad del famoso actor.

En el cruce de la carretera 61 con la 49, un cartel que dice Crossroads con dos guitarras señala el sitio en que el músico Robert Johnson hizo un pacto con el diablo para tocar como los dioses. O al menos así dice la leyenda.

Un monolito en el cruce de las carreteras 61 y 49 permite conocer el lugar donde Roberto Johnson aprendió a tocar la guitarra como los dioses gracias a un pacto como el diablo

De Soto, Greenville y Greenwood son otras localidades cercanas empapadas del espíritu blusero, pero una de las más importantes es Indianola, cuna de B.B. King, donde –como es de esperar- hay un museo dedicado a su memoria, que persiste en locales como Club Ebony o 308 Club.

Tunica, la puerta de entrada del blues. Foto: Visit the USA

Tunica, la puerta de entrada del blues. Foto: Visit the USA

La meca de la música del sur

Tras más de cinco horas con rumbo al sur se llega a Nueva Orleans. La ciudad más importante de Luisiana no solo es una de las mecas del blues, sino también del jazz, el cajún y el country.

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En el French Quarter es donde se pueden encontrar la mayor cantidad de clubes para escuchar música, sobre todo en la famosa Bourbon Street. El Preservation Hall es una de las mecas para explorar ritmos, como la variante local New Orleans blues, que deriva al R&B con un uso más intensivo del piano e instrumentos de viento.

El guitarrista de blues Buddy Guy, de Chicago, en una presentación en el Festival de Jazz de Nueva Orleans. Foto: EFE/Archivo

El guitarrista de blues Buddy Guy, de Chicago, en una presentación en el Festival de Jazz de Nueva Orleans. Foto: EFE/Archivo