Los jardines desconocidos de Gaudí

Una de las pasarelas de los Jardines Artigas, diseñado por Antoni Gaudí. / Fotos: Jordi Canals

Los jardines desconocidos de Gaudí

Los Jardines de Can Artigas, en el Berguedà, fueron diseñados por el genial arquitecto como agradecimiento a un empresario textil de la región

Jordi Canals

a4passes

Barcelona

15/01/2017 - 20:28h

En las afueras de la Pobla de Lillet, en la comarca del Berguedá (provincia de Barcelona) y a la vera del río Llobretat se encuentran los Jardines de Can Artigas, un espacio verde de aires modernistas que fueron diseñados por un arquitecto de Reus, un tal Antoni Gaudí.

Este es el único jardín húmedo que diseñó el creador de la Sagrada Familia, y su creación se relaciona con la fábrica Artigas, que bautiza el lugar. Durante muchos años el lugar estuvo abandonado, y fue desconocido hasta para los expertos en la vida y obra del genial arquitecto.

Recién en 1970 se pudo confirmar que Gaudí estuvo detrás del diseño de este espacio, y en 1992 comenzó su restauración, que ahora cuenta con la protección como Bien Cultural de Interés Local.

En la década del ‘70, cuando los jardines estaban abandonados, solíamos visitarlo con mi familia. En ese entonces viajábamos con la familia a Bagà, y concurríamos a merendar a este paraje. Para poder acceder, entrabamos por una pasarela que pasaba por la fábrica Artigas y el hogar de los propietarios. Allí llamábamos a la casa, y nos dejaban la llave para entrar en el parque.

En alguna ocasión, los miembros de la familia Artigas también oficiaron de guías y nos explicaron la historia del lugar.

Un jardín que nace de un agradecimiento

La génesis de estos jardines tuvo mucho de causalidad. A principios del siglo XX, Eusebi Güell instaló en Clot del Moro (Castellar de n'Hug) la primera fábrica de cemento portland de Cataluña. Los hornos de la fábrica se alimentaban de carbón de las minas del Catllaràs, que quedaban alejadas del pueblo.

El empresario le encargó a Gaudí, como también haría en la Colonia Güell, que diseñara una vivienda para los ingenieros y trabajadores de las minas, que se conocería como el Xalet del Catllaràs. Esta construcción fue abandonada, y luego rehabilitada, pero se ha perdido gran parte del arte que Gaudí imprimió en su fachada.

Mientras el gran arquitecto estuvo en el Berguedà se alojó en casa de Joan Artigas, un industrial textil de La Pobla de Lillet. En alguna de las conversaciones, el empresario le pidió a Gaudí que le diera ideas para un jardín, pero este terminó ofreciendo un completo diseño del entorno, con un estilo que recuerda al Park Güell de Barcelona. Inclusive el arquitecto envió a la finca Artigas a algunos albañiles que habían trabajado en el proyecto urbanístico de la ciudad jardín de Barcelona.

Los jardines Artigas presentan una combinación entre naturaleza y arquitectura

El paseo por estos jardines revela la elegante fusión entre arquitectura y naturaleza, y se revelan detalles característicos del estilo de Gaudí, como el trencadís o el arco catenario. A diferencia del realizado en la Sala Hipóslita del Park Güell, la cobertura cerámica se ha realizado aprovechando los materiales de la zona, con lo que las piedras se combinan con motivos naturales, como se ve en los bancos, las fuentes, barandas y puentes.

Entre las zonas del jardín, destacan la Fuente de la Magnesia, la glorieta que funcionaba como mirador, y el comedor donde la familia Artigas solía pasar las tardes.

La entrada actual está situada al otro lado del Llobregat, lejos de aquel antiguo acceso donde accedía cuando era niño. Además de llegar en coche, los turistas que quieran conocerlo durante la primavera y el verano, en el tren turístico del Tren del Ciment, que tiene una parada en la puerta de estos jardines.

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